Novena de Navidad – Día I

NOVENA DE NAVIDAD

Día primero

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Oración inicial para todos los días

Dios Padre Todopoderoso, que por amor has enviado a tu Hijo al mundo, nacido en la fragilidad de nuestra naturaleza, para sanar la herida que dejó el pecado; nacido en la humildad y sencillez del pesebre de Belén; te pedimos en esta novena que nos concedas aquella humildad y sencillez que arrebatan el Reino de los cielos a quienes en la tierra las posean; la pureza de corazón, contra las torcidas intenciones; y la firme determinación de echar fuera de nosotros el pecado, para hacer lugar en nuestras almas al Divino Niño que desea morar y reinar en ellas para siempre. Junto con estas virtudes, te pedimos que nos concedas la gracia de…

(Cada uno pide con fe en su corazón la gracia que desea alcanzar)

…Si es para tu mayor gloria y salvación de mi alma.

Meditación: “Una noche fría”

Escribía san Pablo: “Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley…” Este “tiempo” que se había cumplido, era el “tiempo de la frialdad” en que los corazones de los hombres en general, habían perdido el calor de Dios por haberse alejado de Él con el pecado. Es sencillo: si estoy en las tinieblas -el pecado-, y me acerco a una fogata para calentarme -el amor de Dios, la vida de la gracia-, mientras más cerca esté del fuego más calor recibiré. No es poco significativo, entonces, que el Hijo de Dios haya nacido en una noche fría; esto lo comprendemos bien quienes vivimos en Medio Oriente y hemos pasado Navidades en Belén sumamente frías, con lluvias y hasta nieve, representando perfectamente los fríos corazones necesitados del calor del amor de Dios, el cual en la noche de Navidad ha decidido venir en persona a ofrecérnoslo. Y como si fuera poco, el Niño Dios nace en una gruta, de fría roca también, como queriéndonos decir que es justamente allí donde ha decidido buscar regazo: en las voluntades frías y endurecidas, conquistándolas a fuerza de amor, humildad y sencillez.

Que esta Navidad sea la ocasión para dejarnos conquistar por el calor del amor del Divino Niño, y que no haya en nuestros corazones lugar a la frialdad que produce el pecado respecto a las realidades divinas. Pidamos la gracia de no ser fríos con Dios, sino dóciles y enamorados hijos de su paterna bondad, como el Niño que nace en Belén.

Oración final para todos los días

 Oh, humildísimo Niño Dios, que quisiste nacer en el frío, apartado y pobrísimo pesebre de Belén, te pedimos la gracia de alcanzar lo que pedimos en esta novena, y junto con ello el firme deseo de no apartarnos más de ti, ni de apartarte de nuestros corazones por medio del pecado, haciendo de ellos una morada cada vez más digna de tu amor mediante la práctica de las virtudes y el compromiso de vivir fielmente nuestra fe.Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

LETANÍAS DEL DIVINO NIÑO

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Dios Padre Celestial, Ten piedad de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, palabra hecha carne, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, descendiente de Abraham, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, hijo de José, Ten piedad de nosotros
Niño, Dios con nosotros, Ten piedad de nosotros
Niño, nacido de María en Belén, Ten piedad de nosotros
Niño, adorado por los pastores, Ten piedad de nosotros
Niño, glorificado por los Ángeles, Ten piedad de nosotros
Niño, perseguido por Herodes, Ten piedad de nosotros
Niño, adorado por los Magos, Ten piedad de nosotros
Consagrado al Señor con la ofrenda de los pobres, Ten piedad de nosotros
Salvación para todos los pueblos, Ten piedad de nosotros
Fugitivo en Egipto, Ten piedad de nosotros
Signo de contradicción, Ten piedad de nosotros
Testimoniado por la sangre de los inocentes, Ten piedad de nosotros
Perdido y hallado en el Templo, Ten piedad de nosotros
Cumplimiento de todas las Profecías, Ten piedad de nosotros
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

 

Jesús, José y María,

os doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María,

asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María,

expire en paz con vosotros el alma mía.

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