Novena de Navidad – Día II

NOVENA DE NAVIDAD

Día segundo

 

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Oración inicial para todos los días

Dios Padre Todopoderoso, que por amor has enviado a tu Hijo al mundo, nacido en la fragilidad de nuestra naturaleza, para sanar la herida que dejó el pecado; nacido en la humildad y sencillez del pesebre de Belén; te pedimos en esta novena que nos concedas aquella humildad y sencillez que arrebatan el Reino de los cielos a quienes en la tierra las posean; la pureza de corazón, contra las torcidas intenciones; y la firme determinación de echar fuera de nosotros el pecado, para hacer lugar en nuestras almas al Divino Niño que desea morar y reinar en ellas para siempre. Junto con estas virtudes, te pedimos que nos concedas la gracia de…

(Cada uno pide con fe en su corazón la gracia que desea alcanzar)

…Si es para tu mayor gloria y salvación de mi alma.

Meditación: “No hay posada”

Una posada es un lugar que hace las veces de “hogar temporal”; ofrece resguardo, comida, un techo, etc., y es propio de quien está de paso y necesita hacer una parada. Pero en el caso del Hijo de Dios es completamente diferente: Jesucristo ha querido venir al mundo, pero para quedarse. Es así que decidió encarnarse, haciéndose pequeño y naciendo como un niño y, sin embargo, Él, que viene no de paso sino a morar realmente en los corazones, no encuentra posada entre los hombres. Y entonces a la fría noche se le suma la tristeza, el no encontrar espacio para la Palabra eterna que creó el universo, el no encontrar cobijo entre aquellos que ha venido a salvar; y la única opción que le queda al pequeño Niño Dios es un pesebre. Recordemos que éste es un lugar para animales, indigno y sin comodidades, maloliente y apartado… como las almas alejadas de Dios por el pecado, figura perfecta por divina disposición de la obra que este pequeño Niño ha venido a realizar: transformar la humana miseria con su presencia, aquella capaz de hacer nuevas todas las cosas y a cada alma que decida aceptarlo dándole lugar, como en el pesebre… “frío y apartado”, pero que a partir del momento en que dejó entrar a Dios en ella se transforma completamente. ¿Por qué representamos la Navidad con el pesebre?, tal vez porque allí se muestra perfectamente lo que hace Dios al entrar en contacto con nuestra miseria… porque Dios hace milagros, Dios embellece, Dios transforma.

Consideremos la gran diferencia entre “no encontrar lugar” y “perderlo por haber sido echado afuera”: una cosa es no querer abrirle a Jesucristo el corazón, y otra echarlo fuera por medio del pecado. Nuestro peligro, en cuanto creyentes, es esta segunda actitud: cambiar a Jesús por el pecado, es decir, como “cerrarle hasta las puertas del pesebre” sin dejarlo entrar.

Pidamos en este día para que, por el contrario, sea nuestra alma una morada cada vez más digna para el Niño Dios que por nosotros nace en Belén: “Ahora, Señor, enseña a mi corazón dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte… Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré” (San Anselmo).

Oración final para todos los días

 Oh, humildísimo Niño Dios, que quisiste nacer en el frío, apartado y pobrísimo pesebre de Belén, te pedimos la gracia de alcanzar lo que pedimos en esta novena, y junto con ello el firme deseo de no apartarnos más de ti, ni de apartarte de nuestros corazones por medio del pecado, haciendo de ellos una morada cada vez más digna de tu amor mediante la práctica de las virtudes y el compromiso de vivir fielmente nuestra fe.Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

LETANÍAS DEL DIVINO NIÑO

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Dios Padre Celestial, Ten piedad de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, palabra hecha carne, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, descendiente de Abraham, Ten piedad de nosotros
Niño Jesús, hijo de José, Ten piedad de nosotros
Niño, Dios con nosotros, Ten piedad de nosotros
Niño, nacido de María en Belén, Ten piedad de nosotros
Niño, adorado por los pastores, Ten piedad de nosotros
Niño, glorificado por los Ángeles, Ten piedad de nosotros
Niño, perseguido por Herodes, Ten piedad de nosotros
Niño, adorado por los Magos, Ten piedad de nosotros
Consagrado al Señor con la ofrenda de los pobres, Ten piedad de nosotros
Salvación para todos los pueblos, Ten piedad de nosotros
Fugitivo en Egipto, Ten piedad de nosotros
Signo de contradicción, Ten piedad de nosotros
Testimoniado por la sangre de los inocentes, Ten piedad de nosotros
Perdido y hallado en el Templo, Ten piedad de nosotros
Cumplimiento de todas las Profecías, Ten piedad de nosotros
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el Pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

 

Jesús, José y María,

os doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María,

asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María,

expire en paz con vosotros el alma mía.

 

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