La vida se festeja en África – P Diego Cano, IVE

Ushetu, Tanzania, 10 de agosto de 2021
Tengo que hacer una reseña de estas fotos que les comparto, porque a pesar de verse una realidad tan sencilla, personas tan simples, una casa muy humilde de una aldea perdida de nuestra misión… sin embargo ocultan tras esas imágenes corazones generosos, almas de un temple que nos admira.
Hace algunas semanas atrás, con ocasión de los campamentos de niñas en Mazirayo, en el mes de junio, vino un hombre de la aldea con un pedido, y bastante angustiado a la vez. Su esposa, embarazada, estaba con muchos problemas de salud, y el embarazo venía complicado. Según lo que pude entender, debido a que no soy médico, y a la vez nos debíamos entender en swahili, era que el niño estaba en una posición anormal, y esto podía traer muchas complicaciones.
Le pregunté si habían ido al dispensario de las hermanas en Ushetu, y me dijeron que sí. Vi que había una preocupación para que todo saliera bien, puesto que esta gente es sumamente pobre, y la aldea queda a casi dos horas de viaje hasta llegar a Ushetu. Habían hecho ese viaje y las hermanas les dijeron que un parto así ellas no podían atenderlo por la complejidad, y por si significaba que deberían hacer una cesárea, y eso siempre deben derivarlo a algún hospital estatal. Ellos fueron a allí y les dijeron que cuando estuvieran cerca del parto deberían llegar al hospital del estado, pero como son siempre las cosas aquí, les pedían que trajeran todo: guantes de latex varios pares, mudas de ropa, plásticos para el “quirófano”… y no sé cuántas cosas más. Ellos no podían y deseaban poder salvar la vida del bebé y la mamá. Me pedía ayuda para esto.
Les pregunté cuántos niños tenían, y me dijo que seis, y que hacía dos años que no podían tener hijos, y que deseaban con gran ansia poder tener más hijos. Esto me impactó mucho, pues demuestra un corazón generoso, como sucede frecuentemente en África, donde los hijos son considerados la riqueza de la familia. Le dije que con mucho gusto los ayudaríamos para algo tan bueno… traer una vida al mundo. De todas formas, le advertí sobre las prácticas que son frecuentes en hospitales públicos donde esterilizan a las mujeres sin que les pregunten. Sobre todo si se trata del séptimo hijo, y con complicaciones. Mientras caminábamos le expliqué brevemente porqué no se puede recurrir a esos métodos, y lo comprendía totalmente, y con gran rapidez. Él mismo me decía, nosotros somos seres humanos, no animales, y sabemos que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, con inteligencia y voluntad.
Pues bien, se imaginan la alegría que nos dio cuando hace dos semanas llegamos otra vez hasta la aldea de Mazirayo, esta vez para el encuentro de las Voces del Verbo. Yo estaba junto con el P. Andrés Furlán, que estuvo de visita por nuestra misión, con dos seminaristas de Brasil. Cuando vino la hermana de la mamá con una sonrisa enorme a decirme que su hermana había dado a luz a una niña dos días atrás. ¡Ambas estaban muy bien de salud! El papá nos venía también a dar la noticia con una sonrisa de oreja a oreja. Las palabras de “gracias, gracias” no dejaban de salir de sus labios. Después de la misa le dije al P. Andrés que fuéramos a visitarlos, porque así también tenían ellos la posibilidad de visitar la casa de nuestros feligreses, y ver lo sencillo que viven en las aldeas.
La casita queda a pocos metros de la iglesia, caminando entre casas de adobe y techos de pajas, comenzamos a caminar, y se fueron sumando algunas señoras que acompañaban. La alegría nos inundaba a todos, y apenas comenzamos a andar, comenzaron a cantar. Pasamos por entre pequeños pasillos y llegamos a la humilde casa. Allí se repitió mil veces el “karibu, karibu” (bienvenidos), y la mamá con el niño en brazos estaba parada, pero dentro de la casa. Es tradición aquí en Tanzania que el niño no sale de la casa hasta el octavo día. En esa ocasión hacen una fiesta. Los paganos llaman a un curandero o brujo que hace sus rituales paganos, o bien simplemente hacen la fiesta. Los cristianos llaman al catequista que hace unas oraciones para esta ocasión. Así que nos invitaron a pasar adentro de la diminuta casita. Allí entramos los cuatro visitantes (dos padres y dos seminaristas), el papá y la mamá, la tía, y dos o tres niños. El resto de la gente estaba afuera, y se abarrotaban en la puerta. Todos los rostros que se asomaban por la puerta estaban sonriendo a mas no poder.
Allí charlamos un poquito, los felicitamos por su generosidad, y su amor a la vida. El papá y la mamá agradecieron por la ayuda, y me decían que esa niña estaba viva gracias a nosotros, así que le eligiéramos el nombre. Sin dudar, pues estábamos en la aldea que tiene la iglesia de Nuestra Señora de Luján, les dije que la niña se llamará “María Luhani”. Asentían con gran alegría y con aplausos. Luego de unas fotos, les dije que hiciéramos una oración para pedir por la salud de ambas, y después un canto a la Virgen. Todos en la familia son miembros del coro, así que en esa choza se elevó un precioso canto a nuestra Madre.
Cuando regresábamos a la iglesia, el padre Andrés me comentaba muy admirado esto: cómo en África se celebra y se festeja la vida. Traer una vida al mundo, es motivo de inmensa alegría. ¡Y no tienen casi nada! ¡Qué gran enseñanza para nosotros! La riqueza de la familia son los hijos.
Por mi parte pensaba también en eso… cómo con tan poco, se puede hacer tanto bien. Nuestra pequeña ayuda material, se tradujo en una nueva “María Luhani”… y en una mamá feliz con su hija, y en un padre agradecido con Dios.
¡Firmes en la brecha!
P. Diego Cano, IVE
6 Comentarios
  1. Olga L García Pérez Dice

    Que hermoso el relato , donde esta Dios todo tiene solución y celebrar la vida es algo grande.

  2. Maria Servant Dice

    Queridos Padrecitos, que hermosa experiencia de vida de esa hermosa familia, y.. Enhorabuena por el Nombre María Lujan a la bebe…
    La Virgencita la bendiga y proteja a esa niña y con su valiente mamá y Flia…
    Gracias por compartir, el Don la la vida.
    Saludos y Bendiciones desde Argentina.

    1. Ximena Céspedes Flores Dice

      Hermoso reportaje. Dios bendiga a está familia y la recién nacida. Muchas gracias Padre Diego

  3. Blanca R. Dice

    Gracias! Lleno mi corazón de esperanza y alegría. Dios bendiga a Africa y su misión. Adelante! Ave María…

  4. María Jesús Dice

    Solo doy gracias por el articulo. En este mundo bombardeado por tantas falacias de muerte, esta historia de amor y vida nos engrandece. Gracias por compartir la belleza de la vida. Dios les bendiga.

  5. Ariel gustavo Lopez Dice

    Buen dia, primera vez que leo un publicación de uds, y me pareció hermoso el relato, y a la vez curioso porque no entendía porque en lugares como esos, tienen tantos hijos, y la respuesta era tan simple que jamas me la imagine.

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