Las tres tensiones del amor (P. Miguel Ángel Fuentes, IVE)

Voy a tomar prestada, para esta charla, una idea del célebre obispo norteamericano, el venerable Mons. Fulton Sheen. Él la tituló: “las tres tensiones del amor”.

La idea central es que todo matrimonio tiene que saber que, a lo largo de su vida matrimonial, tendrá que enfrentar algunos conflictos que, de una manera u otra y en algún momento u otro, se han de presentar. Se trata de conflictos o dificultades intrínsecos al matrimonio porque nacen de la misma naturaleza del ser humano. Conocerlos y saber solucionarlos es el secreto para conducir al matrimonio y a la familia hacia la felicidad prometida por Jesucristo.

¿Cuáles son? Fundamentalmente son tres:

el primero es el conflicto entre las exigencias del cuerpo y las del alma;

el segundo es el conflicto entre lo que podemos llamar el interés personal y el interés de la especie humana a la que pertenecemos;

y el tercero es el conflicto entre el hambre de amor infinito y la finitud del amor humano.

P. Miguel Ángel Fuentes, IVE

3 Comentarios
  1. María Antonia minaya Dice

    Excelente, gracias por la oportunidad que me han dado de poder retroalimentar me con sus tan sustanciosas charlas que me ayudan tanto.

  2. Andrea Dice

    Padre le hago una consulta, con respecto a los esposos y los hijos. Cuando el matrimonio no puede tener hijos y piensa el la adopción, esos hijos tampoco son engendrados por los esposos ( como lo que comento de la fertilización asistida) ¿ no se puede llamar hijo mio?.
    Quisiera que comente sobre los matrimonios que no pueden tener hijos, ¿es para todos adoptar?
    Gracias Padre.

    1. Equipo Voz Católica Dice

      Estimada Andrea, hemos trasladado su consulta al P Miguel Angel Fuentes, y a continuación le adjuntamos la respuesta recibida.

      Respuesta: La adopción es una verdadera relación de paternidad-filiación de orden jurídico y espiritual. De hecho es la relación de filiación que tenemos respecto de Dios. Y san Juan dice claramente: «Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!» (1,Jn 3,1). Esto no sería verdad si la filiación adoptiva no fuera verdadera filiación.
      Todo matrimonio puede adoptar si tiene las virtudes que exige el ser padres de una criatura. Lo que sucede es que no todos los matrimonios
      son virtuosos; pero la falta de virtud no es solo un problema para la adopción, también puede serlo para la paternidad natural, para la
      conyugalidad y para tantas cosas más. La buena noticia es que todos podemos adquirir las virtudes si queremos, porque todos estamos llamados
      a la santidad.
      La prudencia verá luego cada caso, si es conveniente o no ahora, o más adelante.
      Con mi bendición.
      En Cristo y María
      ________________________________________________

      P. Miguel Ángel Fuentes, IVE
      Instituto del Verbo Encarnado
      El Chañaral 2699 – (5600) San Rafael (Mendoza) – Argentina
      mail: [email protected]

      blog: http://familiarisconsortio.ive.org
      blog: http://miguelfuentes.teologoresponde.org
      blog: http://www.teologoresponde.org

      Πάντα Χριστός (Col 3,11)

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