Novena de Navidad – Día 2 – 17 de Diciembre

Meditaciones de san Alfonso María de Ligorio para la Novena de Navidad

SUFRIMIENTOS DE JESÚS RECIÉN ENCARNADO

“No quisiste víctima ni oblación; pero me dotaste de un cuerpo humano”

(Heb 10,50)

Consideremos qué grande fué la amargura que afligió y oprimió el corazón del Niño Jesús cuando en el primer instante de su existencia, le presentó su Padre Eterno la larga serie de desprecios,dolores y agonías que debería soportar durante su vida para redimir al hombre de su pecado. “Desde el amanecer me dió a entender el Señor. Y yo,sin contradecirle, presenté mi cuerpo a los que me golpeaban” (Is 50,4). Así habló Jesucristo por boca del Profeta.

Desde el amanecer me dió a entender el Señor“…

Es decir, desde el primer instante de mi vida me manifestó el Padre su voluntad: debía yo vivir vida de penas y morir finalmente en la cruz. Y yo,sin contradecirlo, presenté mi cuerpo a los que me golpeaban”. Todo lo acepté, cristiano, por tu salvación… Y desde entonces ofrecí mi cuerpo a los azotes, a los clavos y a la cruz.

Ponderemos cómo Jesucristo padeció desde el primer momento de su vida todo cuanto en el decurso de ella sufrió, pues lo tenía ya todo presente. Y todo lo aceptó por amor nuestro.

Pero al aceptarlo (venciendo la natural repugnancia humana), qué angustias y opresión experimentó el inocente Corazón de Jesús.

Preveía bien claro las humillaciones de su concepción y nacimiento. El dolor de nacer en una gruta fría, establo de animales. El pasar treinta años en el oscuro taller de un artesano. El verse tratado de ignorante, de esclavo, de impostor, de reo de muerte cruel e ignominiosa reservada a los malvados….

Todo lo aceptó, sin embargo, nuestro Redentor. Pero en aquel mismo instante vino a padecer reunidos todos los dolores y desprecios que soportó después hasta la hora de su muerte.

El pleno conocimiento de su dignidad divina acrecentaba el sentimiento de las injurias que debía recibir de los hombres: “Mi ignominia está todo el día delante de mí” (Sal. 43,16).

De continuo tuvo ante sus ojos la vergüenza y confusión, especialmente la que sufriría al verse despojado de sus vestidos, azotado, clavado en cruz con tres clavos de hierro, y así acabar la vida en medio de las maldiciones de aquellos mismos por los que moriría.

“Se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz“. (Filip.2,8).

¿Y por qué? Para salvarnos a nosotros, ingratos y pecadores.

 

ORACIÓN

Redentor mío, cuánto te costó, ya al entrar a este mundo, el salvarnos de la ruina que con nuestros pecados nos habíamos ocasionado. Para librarnos de la esclavitud del demonio (a quien voluntariamente nos habíamos entregado al pecar), aceptaste ser tratado como el más vil de los esclavos.
Y, sabiendo esto, hemos podido amargar tanto tu Corazón que tanto nos amó…
Pero, ya que siendo inocente, cargaste. voluntariamente con una vida y muerte penosa, nosotros también aceptamos toda pena que nos venga de tu mano.
La aceptamos y abrazamos por venir de esas manos que fueron traspasadas un día a fin de salvarnos del infierno tantas veces merecido. Tu amor, Redentor mío, al ofrecerte a la muerte por nosotros, nos obliga con exceso a aceptar cualquier dolor, cualquier desprecio.
Por tus merecimientos, danos, Señor, que te amemos. El amor tornará dulce y amable todo sufrimiento y dolor. Te amamos sobre todas las cosas, con todo el corazón :más que a nosotros mismos.
Durante toda tu vida nos diste muchas y muy claras evidencias de afecto. Nosotros, en cambio, qué señales de amor te hemos dado? . Señor, que en el resto de la vida te demos muestra del amor. No quisiéramos comparecer ante Ti, cuando nos juzgues, tan pobres como ahora estamos, sin haber hecho nada por tu amor.
¿Pero qué podremos hacer sin tu gracia?. Nada más que pedir ayuda. Y, aún esta petición, es gracia tuya.
Socórrenos, Señor, por los méritos de tus penas y de la sangre derramada por nosotros.
María Santísima, encomiéndanos. a tu Hijo por el amor que le tienes: somos los pecadores por quienes tu Hijo dió la vida.

 

San Alfonso María de Ligorio, Meditaciones de Navidad

7 Comentarios
  1. Cynthia Dice

    Gloria al padre al hijo y al espíritu santo
    Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos….
    Amén

  2. Guadalupe Razeghi Dice

    Ciertamente nunca sabré cuánto costo mi maldad en esa Cruz, porque hasta este tiempo por los EE y ahora, entiendo el dolor de haberse abajado, de la pobreza a la q se sometió. Creo q veía Su infancia de forma superficial y sentimental. Gracias Señor por tu inmensa bondad y Misericordia. Que Tu Gracia alcance a cada miembro de mi familia mi Señor.

  3. Leonardo Dice

    Bellísima meditación de San Alfonso!! Pido a la Virgen me libre del hombre viejo que fui y abundantes gracias de conversión en esta Navidad..

  4. Eliana Ibaceta Dice

    Pensar,que Dios,se hiso hombre ..
    Sabiendo siempre el destino de mis pecados y su tremendo sacrificio de la cruz.
    Aun así quiso nacer,como lo más hermoso.Un ñino…
    Amen,Amen

  5. Agustín Cárdenas Dice

    Perdón señor perdón, me adentro a tu ser y Boy descubriendo las sobras de mis pecados y tu en tu caminar asía la Cruz vas sanando cada sombra en mi ser por que aún en mi seguera tu estabas ahí. Gracias por salvarme señor mío y Díos mío.

  6. María Belén Dice

    Amén🙏

  7. Maria Hilda Ponce Dice

    Mi Señor Jesús, desde niño ya sabias que ibas a dar tu vida por nosotros los pecadores. Te doy las gracias,por que diste tu vida para salvarnos, no permitas Señor que en ningun momento de nuestra vida nos olvidemos de Ti.
    Todo honor y toda gloria sean dadas a Ti mi Señor Jesús ,Bendito y Alabado sea tu Santo Nombre por siempre.

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