Hitler y Marx coinciden

Serie sobre el Comunismo

La dialéctica del trabajo

El tercer pilar del pensamiento marxista es la noción dialéctica del trabajo. El pensamiento económico de Marx es una aplicación del materialismo dialectico a la filosofía del valor, al igual que su sociología es una aplicación del materialismo dialectico al estudio de la historia.

Marx fue testigo de la realidad del trabajo en el contexto de la revolución industrial. El siglo XIX vio muchas injusticias y miserias como consecuencias del liberalismo económico. Frente a estas miserias, Marx elabora toda una doctrina económico-filosófica en su obra El Capital. Y allí expone no solo la solución al problema de la injusticia de la clase obrera sino también elabora una “teología” de la historia para legitimar la revolución de los proletarios contra el sistema capitalista y, así instaurar la última etapa de la historia de la humanidad: el paraíso comunista. Para Marx el capitalismo es la tesis final que hace surgir necesariamente su antítesis, el comunismo y este, a su vez produce la síntesis de la sociedad sin clases. Una sociedad de puros trabajadores. De ahí la afirmación de Marx: “para el hombre socialista toda la llamada historia del mundo no es sino la producción del hombre por el trabajo humano”. Esta frase de Marx se asemeja a la inscripción colocada en la entrada del campo de concentración de Auschwitz de la Alemania nazi: “el trabajo los hará libres”. Comparten ambos relatos la visión materialista del hombre que solo se realiza mediante el trabajo.

Para Marx, el trabajo del hombre se encuentra alienado bajo el sistema capitalista. Pues el capitalista se apropia del trabajo del obrero. Es lo que se llama la plusvalía. Marx contrapone el valor de uso y el valor de cambio. Un ejemplo puede hacer comprender estos conceptos, una persona puede hacerse sus propios zapatos, porque son útiles, ese es el valor de uso: la utilidad; pero le salieron tan bien que decide montar una industria para venderlos, ese sería el valor de cambio. El valor de uso se mediría por la utilidad y el valor de cambio por el trabajo materializado en la mercancía. Para Marx hay una tensión entre valor de uso y valor de cambio. La plusvalía seria la diferencia entre uno y otro valor que se apropiaría el capitalista.

Por eso para Marx es necesario devolver al trabajador todo el valor del que se apropia el capitalista. Marx encuentra la solución en otorgarle todo el valor al trabajo; además para que no sea alienante trabajo debería ser no individual sino común e igualitario con el fin que no se produzcan diferencias económicas y por lo tanto diferencia de clases.

Marx además considera como injusta la división del trabajo. Para Marx no deben existir diferencias en una sociedad igualitaria; todos son trabajadores manuales. Además, el salario es considerado injusto por Marx. Si el obrero es la causa total que da valor a los productos terminados, justo es que también reciba como retribución la totalidad de ese valor.

Ciertamente que Marx hace un buen análisis del capitalismo salvaje, pero se equivoca en la solución. Podemos enumerar algunos de las desviaciones del capitalismo liberal tales como el derecho exclusivo del capital, el salario injusto, la sola ley de oferta y la demanda, la propiedad como absoluto, la riqueza como fin de la economía. Sin embargo, si le quitamos ciertos calificativos accidentales el capitalismo o mejor dicho la economía de mercado es lícita; no es “intrínsecamente perverso” como si lo es realmente el marxismo  según la expresión de Pio XI.

No es injusto que uno sea detentor del capital y otro que sea el obrero. No hay malicia en la dependencia del obrero con respecto al detentor del capital o empresario. En el marco de la economía moderna, la empresa, la célula fundamental de la economía, está estructurada para producir un bien útil, al cual el capitalista arriesgando, convoca un numeroso personal para que tal producto llegue a la existencia. Por otro lado, ciertamente que es injusto que solo el obrero sea el único que tenga la primacía, ¡pues son muchos los que operan la producción! empresarios, el personal administrativo y contable, el personal técnico. Hay toda una jerarquía dentro de la empresa y en forma proporcional deben todos participar de los beneficios. De todas maneras en una sociedad comunista solo se reparte un salario básico universal para todos iguales, pues todos deben convertirse en proletarios.

Decimos nosotros que la justicia y la injusticia deben medirse en el contexto de la economía nacional. Porque normalmente si la economía nacional progresa, en forma proporcional debe progresar respectivamente cada uno de los grupos económicos, de suerte que se verifique un desarrollo armónico de todas y cada una de las partes que componen la economía nacional. También las otras clases: políticas, culturales y las religiosas, las cuales, por haber contribuido a la promoción de otros importantísimos valores humanos se hacen acreedores de bienes económicos de los que tienen necesidad.

No hay nada injusto en si en la dependencia del trabajador a su patrón. Lo producido le pertenece al empresario y al obrero un salario justo como recompensa. Ciertamente que Marx vio la aplicación de la ley de David Ricardo, que sostenía que la baja de salarios provocaba la suba de utilidades del propietario. El liberalismo es una economía enfocada en el beneficio particular e inmediato y olvida que aun desde un punto de vista de la economía nacional, el asalariado es también consumidor y que, por consiguiente, una política de altos salarios expande el mercado y las posibilidades de producción.

Por su parte, la sola ley de la oferta y demanda sin otra regulación produce grandes disimetrías. La ley de la oferta y la demanda se desprende del principio económico básico de que las cosas tienen que ser útiles y escasas para ser susceptibles de ser economizadas y comercializadas. Es necesario tener en cuenta que la economía que, si bien tiene ellas leyes propias, depende de la voluntad del hombre. La economía liberal se hace la idea que la economía es un mundo con consistencia propia de mercancías, dinero, crédito y valores que se mueven de acuerdo al imperio de la ley de la oferta y la demanda. Por eso, es necesario otra ley que regule tal ley y es la ley de la reciprocidad en los cambios. Esta ley concretada en comportamientos morales y leyes procura que todos los que han contribuido a la riqueza de una nación proporcionalmente se beneficien de las ganancias y beneficios.

La ciudad es una unidad de desigualdades: una unidad porque precisamente para beneficiarse del esfuerzo común se unen muchos en la ciudad puesto que individualmente no se puede lograr. Para que se de esa unidad de desigualdades por efecto del cambio no debe modificarse la situación social de cada grupo de productores que componen la ciudad. Para que esto suceda será necesario que los grupos sociales al producir e intercambiar su producción, tengan una idea justa de la recta proporción, y además, hábitos morales y mecanismos jurídicos que lleven a la práctica ese intercambio de la producción de cada uno. La reciprocidad de los cambios debe beneficiar a todos; no nos referimos a productores individualmente tomados, sino a grupos sociales. Los productores individualmente tomados podrán progresar o quedar rezagados dentro del grupo propio. Dependerá de ello de su mayor o menor habilidad y trabajo. El grupo como tal, que representa un término medio, tendrá que conservar su puesto en la escala social.

Tampoco la propiedad privada es el origen de los males como sostiene Marx. Ciertamente que el capitalismo hace de la propiedad privada un absoluto. Marx tiene razón al denunciar la condición abusiva del capitalismo; pero su error está en identificar el capitalismo y su régimen de propiedad privada con esta condición abusiva. Aristóteles ha visto con claridad que sin el acicate de poseer algo en propiedad privada, no se determinaría uno al trabajo, con el cual se producen los bienes. Pues cada cual, huyendo del trabajo deja a otro el cuidado de lo que conviene al bien común. La propiedad privada es un medio justo y apropiado de derecho natural secundario que debe subordinarse al derecho natural primario que prescribe que todos tengan acceso al uso de lo que necesitan para su condición.

Por último, Marx critica al capitalismo por hacer del fin último la producción de riquezas. En esto tenía razón Marx. Pues el fin de la economía no es la riqueza sino la satisfacción de las necesidades mediante el consumo.  La economía moderna ha trastocado& este fin, y ahora el fin es la producción de riquezas a lo cual se condiciona el consumo. Adam Smith en Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones concibe entonces como optima una economía en la que su riqueza es opulenta. Aunque ella este concentrada en pocas manos en detrimento de una multitud de asalariados. La riqueza es un medio para satisfacer las necesidades humanas, para el consumo. Esa es su razón de ser.

Ciertamente que el capitalismo es eficaz para la producción, pero no acierta en la armónica distribución. Seria simplista si volvemos a unir en una misma empresa trabajo y capital,y toda ira bien con el gobierno de los asalariados. Estas son tentativas que siguen en el plano de la producción. No es en el plano de la producción de la empresa donde se debe buscar el primer remedio. La solución es el orden corporativo profesional de toda la economía. Tiene que haber organización en el plano del mercado, donde las riquezas se distribuyan dentro del mismo mercado sin intervención estatal. Invitamos a profundizar en una crítica de la economía liberal y marxista la trilogía sobre el tema de Julio Menvielle: Concepción católica de la economía, Principios fundamentales de economía y El poder destructivo de la dialéctica comunista.

6 Comentarios
  1. Jaime Loaisiga Dice

    Debe indicar cuál es el verdadero camino, filosófico del trabajo como concepto católico, además no se ve la similitud de Hitler, se toma la dialéctica del trabajo en contra posición del Capitalismo y la teoría del comunismo.

    1. GUSTAVO Dice

      Ciertamente que el tema es la dialéctica aplicada al trabajo pero coinciden ambos en hacer del trabajo la esencia del hombre.

    2. HFR Dice

      Luego de leer se notan varias inexactitudes con respecto a Marx. Su especialidad son los clásicos, puede que sean interesantes sus aportes en la exégesis de la filosofía aristotélica.

      1. GUSTAVO Dice

        Hola, me gustaría recibir sus aportes respecto a mis enexactitudes. No tengo otra intención que la verdad. Y si me equivoque en algo estoy abierto a ser corregido. Muchas gracias.

  2. Angelica Dice

    Excelente explicación!!!.
    Es tan cierto que aparentemente se busca un bien para todos, pero la realidad es que se busca alcanzar un mal para muchos y un bien solo para el que domina y aplasta todo.
    Es un hecho absolutamente dirigido por el enemigo para acabar con el hombre tan amado por Dios Nuestro Señor.
    Gracias padre por tanto esfuerzo y dedicación ayudándonos a comprender y a conocer cosas tan importantes.
    Dios Nuestro Señor les bendiga siempre.

    1. GUSTAVO Dice

      Un gusto y aporto algo a esclarecer con conceptos claros una realidad que está tan manipulada por las ideologías como es la economia

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