La corona de Adviento

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la corona de adviento está compuesta por cuatro velas con ramas vegetales, que se van encendiendo, una a una, en las cuatro semanas que preceden a la Navidad.

Encuentra sus raíces en las costumbres precristianas de los pueblos del norte, entre los siglos IV y VI. Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera.

En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes comenzaron a utilizar este símbolo durante el Adviento: aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la Verdad suprema: Jesús es la Luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo. Esa costumbre se ha convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos.

La Corona de Adviento, cuyas cuatro luces se encienden progresivamente, domingo tras domingo hasta la solemnidad de Navidad, es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de justicia (cfr. Mal 3,20; Lc 1,78).

Este hermoso arreglo, además de ser un elemento decorativo, tiene un sentido muy especial para nosotros los católicos, pues nos ayuda a entender que la Navidad está cerca y que debemos prepararnos espiritualmente para recibir al Niño Dios en nuestra casa.

Elementos que conforman la tradicional Corona de Adviento y el significado de cada uno de ellos:

Forma circular

El círculo es una figura geométrica perfecta, es decir que no tiene principio ni fin. De igual manera, la Corona de Adviento tiene forma circular (sin principio ni fin), ya que nos recuerda la eternidad de Dios y nos hace pensar en los miles de años de espera en el Mesías, desde Adán hasta el nacimiento de Jesús, y actualmente en la segunda venida de Cristo, que estamos esperando.

Follaje verde

El follaje de la Corona puede ser de abeto, pino o algún material artificial verde, color que está relacionado con la virtud de la esperanza. Es un hermoso tiempo, especial para el crecimiento espiritual y de gracia.

Las velas

Cada domingo de Adviento se enciende una vela y se hace una oración acompañada de una lectura bíblica y un villancico. Las velas significan la luz que va disipando las tinieblas pues cada vez que encendemos una se va disminuyendo la oscuridad hasta que el resplandor de Cristo Jesús, hecho hombre, ilumina todo. Cada vela corresponde a una semana del Adviento. Tres de ellas son de color morado (preferentemente) aunque algunos las utilizan de color blanco, pues simbolizan un tiempo de especial espera y preparación, y la otra de color rosa. Esta última corresponde al tercer domingo de Adviento, domingo de Gaudete, y su significado es de alegría y gozo porque ya está cerca el nacimiento de Jesús.

La oración

La Corona se lleva a bendecir a la Iglesia el primer domingo de Adviento y después se coloca en un lugar digno de la casa, como en la mesa del comedor. Cada domingo de Adviento se reúne la familia en torno a la Corona, preparándose para la Navidad con su oración, pero también con sus buenas obras.

Breve oración para rezar ante la Corona de Adviento

Rey y Salvador Nuestro: Tú eres nuestra Luz.
Ilumina a nuestra familia y ayúdanos a caminar
unidos en el amor, la fe, la esperanza y la paz,
al encuentro Contigo. ¡Ven Señor Jesús!

El cirio blanco

Durante la cena de Navidadla familia reunida enciende un cirio que se coloca al centro de la Corona de Adviento. El papá y la mamá hacen la oración pidiendo que el Niño Jesús nazca en el corazón de cada uno de los integrantes de la familia. La luz del cirio nos recuerda que Cristo es la Luz del mundo. La luz que brilla en las tinieblas y nos trae la paz.

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