LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ – 1

San Juan de Ávila

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PRIMER DOMINGO 

LECTURA EVANGÉLICA

Del evangelio según San Mateo  1, 19-21.24

José, como era justo y no quería difamar a su esposa, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

PENSAMIENTO: San Juan de Ávila, Sermón 75

El santo José tenía el corazón tan hecho uno con su esposa, que haberla de dejar era arrancársele las entrañas y partírsele el corazón. Y mirándola ya con ojos alumbrados por lumbre del cielo, ni se tenía por digno de estar delante de ella; y, arrojado a sus pies, regaba la tierra con lágrimas pidiendo perdón; y la Virgen se arrojó a los pies de él, rogándole se levantase a servir a Dios en el negocio que le había encomendado.

ORACIÓN DE PETICIÓN

Glorioso San José, Esposo de María Santísima, las angustias de tu alma, ante la duda de abandonar a tu purísima Esposa, se tornaron en inmensa alegría al conocer por el ángel el misterio de la Encarnación.

 Por este dolor y gozo, te rogamos nos consueles en las angustias de nuestra última hora y nos concedas una muerte santa después de haber vivido una vida semejante a la tuya junto a Jesús y a María.

 Padre nuestro. Ave María. Gloria.

ORACIÓN FINAL

V./ Ruega por nosotros, glorioso san José.

R./ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oh Dios, que con inefable providencia, elegiste a San José como  esposo de la Madre de tu Hijo, concédenos la gracia de tener como intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Glorioso san José, custodio fiel a quien fueron confiados Jesús, la inocencia misma, y María, Virgen de las vírgenes: te ruego y suplico que, con tu ayuda, sirva yo siempre a Jesús y a María con el corazón puro y el cuerpo casto. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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