Mi Defecto Dominante | Perseverancia

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María Verónica nos preguntaba acerca del defecto dominante llamado también pasión dominante que es realmente algo importante para quien desea con sinceridad de corazón llegar a la santidad descubrirlo y trabajarlo, vamos a dedicar este episodio a su naturaleza, a la importancia que tiene y algunas recomendaciones para descubrirlo. El próximo episodio hablaremos de algunos consejos también para combatirlo.

¿Qué es el defecto dominante? Todos tenemos después del pecado original una inclinación al pecado llamado por la teología “fomes peccati”, ahora bien, esa inclinación al pecado que nos queda a pesar del bautismo en cada uno toma como un cauce distinto de acuerdo sobre todo al temperamento, hay algunos que son más dados a la pereza, otros a la gula, otros a la soberbia misma una cosa bien espiritual, otros a las cosas de la sensualidad para poner algunos ejemplos. Y realmente es importante descubrirlo y combatirlo, vamos a hablar ahora un poquito acerca de que se trata y como descubrirlo, la importancia que tiene y después el episodio siguiente, Dios mediante hablaremos de cómo combatirlo.

¿Qué es entonces el defecto dominante? Monseñor Fulton Sheen va a decir es lo peor que hay en cada uno. Es aquello que y me parece que puede ayudarnos para recordar cumple con tres características, que las tres empiezan con F, las tres F. En primer lugar, es lo que…aquella inclinación, si, mala, siempre estamos hablando de algo malo más fuerte en nosotros, primero, más fuerte. En segundo lugar, la más frecuente y en tercer lugar la que es fuente de mayores pecados. No es el defecto dominante mi vicio quizá más importante, a lo mejor estoy dominado ahora por un vicio, pero no es el defecto dominante propiamente, fue una consecuencia del defecto dominante no trabajado, obviamente después veremos que primero hay que trabajar ese vicio concreto y después ir al defecto dominante, pero tarde o temprano hay que ir a la raíz de nuestros defectos ¿Por qué? Porque trabajando ahí justamente como es la raíz de muchos otros y lo más fuerte que nos inclina hacia el mal estamos haciendo el trabajo más serio en nuestra vida espiritual.

San Alfonso María de Ligorio va a decir que “dominado este defecto se dominan todos los demás” y que si no se domina corre el riesgo incluso nuestra misma salvación eterna.

Garrigou Lagrange un gran autor, un gran teólogo va a decir que incluso, muchas veces sucede que el defecto dominante va unido a nuestras mejores cualidades, como que ataca aquello mejor que Dios nos ha dado, de ahí también la necesidad, la importancia de descubrirlo para poder explotar para gloria de Dios y bien de las almas ese tesoro que Dios ha puesto en cada uno de nosotros que tiene sus particularidades en cada uno de nosotros como todas las cosas porque Dios nos ha hecho únicos e irrepetibles.

Muchas personas aun de vida espiritual seria, aun religiosos, sacerdotes no conocen cual es su defecto dominante y realmente esto es algo para alarmarse ¿Por qué? Como decíamos recién no dominamos ese defecto difícilmente alcancemos la santidad casi imposible y ponemos en riesgo la salvación eterna.

¿Cómo podemos descubrir? Algunas cosas a tener cuenta que nos pueden ayudar. En primer lugar, pedir a Dios la luz sobrenatural para poder conocerlo y junto con eso tener el deseo ferviente que tambien lo podemos pedir a Dios de combatirlo, porque Dios no nos va dar la luz para conocer algo que no vamos a combatir después, eso dicho puede ayudarnos también algunas cosas a tener en cuenta.

Por lo general lo que más nos duele que nos critiquen, ese suele ser nuestro defecto dominante o también lo que nosotros lo que más nosotros criticamos en los demás por esos resortes psicológicos que tenemos justamente a veces lo que más critico será porque a lo mejor verlo en el otro me hace doler más a mí, pero lo que más critico en el otro muchas veces es mi problema más serio.

También dicen los autores espirituales a veces pasa que como nos tratan a nosotros es el problema que nosotros tenemos por decirlo de algún modo, si nuestro defecto es la desconfianza sistemática probablemente los demás también desconfíen de nosotros, tiene sus excepciones por supuesto esto ¿Por qué? Porque los santos tienen dominados su defecto dominante valga la redundancia y sin embargo pueden ser tratados muy mal ,pero puede servir esto también para tener presente.

Otra cosa que puede ayudarnos es tener en cuenta en aquellos momentos de consolación,  donde el Espíritu Santo suele hablarnos con más claridad en nuestro interior que cosas nos pide porque obviamente queriendo Dios que seamos santos nos va a pedir algo que tenga que ver, mucho que ver con el defecto dominante, entonces en ese momento de oración de alegría espiritual que realmente nos sentimos como más unidos con Dios bueno que me pide el Señor ahí, que yo cambie, que yo mejore.

También la fuente de mis mayores alegrías, a veces alegrías exageradas pueden venir por el lado del defecto dominante o de mis mayores tristezas, tenemos una amplia gama de cosas para considerar con respecto a esto.

Y por último obviamente aquello que suele ser fuente de mis pecados más frecuentes.

Repito no es sencillo descubrir el defecto dominante, hace falta ponerse, pedir a Dios y realmente tener un gran deseo de superarlo con la misma gracia de Dios por supuesto, pero es muy importante para alcanzar la santidad ¿Por qué? Porque justamente es el enemigo principal que esta dentro nuestro, pero que nuestro enemigo exterior que es el demonio lo conoce bien, a veces mucho mejor que nosotros y obviamente va a ir a buscarnos por ahí para hacernos caer, para no permitirnos llegar a la santidad y no ayudar a otros también a hacerlo lo mismo.

Le vamos a pedir a nuestra Madre, la santísima Virgen María, ella no tuvo ningún defecto dominante, pero Ella sabe de los defectos dominantes, ¿Por qué? Porque Ella los ha sufrido en el sentido de que al pie de la Cruz ha sufrido todos los pecados de todos los hombres y como Madre también nos conoce muy bien, que Ella nos ilumine y nos ayude a descubrirlo y que nos de la gracia de su Hijo de poder combatirlo realmente y progresar en la vida espiritual para llegar como va decir san Pablo a esa altura, a esa madurez de Jesucristo, es decir a poder imitar lo más posible a nuestro Señor aquí en la tierra, que nuestra Madre  nos alcance esa gracia.

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