Rezar con San Ignacio – Día segundo

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Video de su vida: (2 de 9)

Rezar con San Ignacio: 

Cristo quiso sufrir la Cruz por obra del odio intenso de los fariseos. Y luego quiso difundir la gloria de la Cruz por el amor ardiente de un fariseo: Saulo de Tarso, San Pablo.

San Pablo, de entre los muchos lugares donde expresa este amor y esa mutua compenetración con Cristo, se encuentra el texto de Gálatas: vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mi (2,20). Antes había presentado su situación: con Cristo estoy crucificado (2,19).

La unión con Cristo siempre va a ser en la Cruz y nunca al margen de ella. Y de allí la consecuencia: Cristo vive en mí y no de cualquier manera.

No se trata de la sustitución violenta de una personalidad en otra (como en un endemoniado) ni del estado de sugestión o inspiración, (como en situaciones del paganismo), ni un éxtasis místico. Se trata de algo permanente: esta vida en la carne (v.20), y realizado por medio de la fe. No es adhesión solo a ciertas verdades si no la adhesión de mi persona a la persona del hijo de Dios encarnado.

Es la fe qué obra por la caridad.

¿Cuál es el fundamento de esta mutua compenetración?

El hecho de que Cristo se entregó a sí mismo por mí. el verbo usado indica la entrega de una persona en manos de una autoridad o de sus enemigos, y en este caso significa entregarlo al poder de los que lo odian cómo sucede en la Pasión: Judas entrega a Jesús a los judíos, los judíos lo entregan a Pilatos, Pilatos lo entrega para que sea crucificado. Y por encima de todas esas vicisitudes Cristo se entrega voluntariamente a la pasión y a la Cruz.

Y no solo «por todos» sino por mí «se entregó por mí«. Hay una relación singularísima, personal, conmigo. Se abrazo a la cruz y a los dolores por mí, aunque fuese el único hombre.

Y ¿cuál es la raíz de esta entrega?

Me amó. No sólo es una entrega libre, no solo es personal, sino que es un acto de amor generoso y desinteresado. Y no solo me ama, si no que me amó, ya en el pasado cuando aún era enemigo suyo.

Esto es lo que ha cautivado el corazón de San Pablo es lo que lo mueve en cada instante a servir con total entrega a Cristo crucificado, a predicarlo a pesar de la persecución y la ingratitud.

COLOQUIO ANTE JESUS EN CRUZ

 

Imaginando a Cristo Nuestro Señor delante y puesto en Cruz, hacer un coloquio:

cómo de Creador a venido a hacerse hombre
y de vida eterna a muerte temporal,
y así a morir por mis pecados.

Otro tanto mirándome a mí mismo
lo que he hecho por Cristo,
lo que hago por Cristo,
lo que debo hacer por Cristo,

y así viéndole tal, y así colgado en la cruz,
discurrir por lo que se ofreciere.

El coloquio se hace propiamente hablando así como un amigo habla a otro,
o un siervo a su señor, cuando pidiendo alguna cosa, cuando culpándose por algún mal hecho, cuando comunicando sus cosas, y queriendo consejo en ellas.

Y decir un Padrenuestro.

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