P. José María Solé Roma, C.F.M.
Sobre la Primera lectura: (Hechos 1, 1-11)
La 'Ascensión' no es alejamiento de Cristo; es una 'Presencia' nueva: Más íntima que la de su vida mortal:
─ San Lucas nos ha dejado dos relatos de la Ascensión del Señor. Tanto en su Evangelio como en los Hechos, la Ascensión es la culminación, la meta en la carrera del Mesías Salvador. El intermedio de cuarenta días que corren entre la Resurrección y la Ascensión gloriosa es sumamente provechoso para la Iglesia:
- a) El resucitado con reiteradas apariciones deja a los discípulos convencidos de que ha vencido a la muerte (v 3 a);
- b) A la vez completa con sus instrucciones y sus instituciones el 'Reino'. La Iglesia (3 b) Les promete el inmediato Bautismo de Espíritu Santo, para el que deben disponerse.
─ Todavía los Apóstoles sueñan en su 'Reino Mesiánico' terreno y político (v 6). Jesús insiste en orientarlos hacia el Espíritu Santo. Van a recibir el 'Bautismo' del Espíritu Santo, y con el Él, luz: para comprender el sentido espiritual del 'Reino'; humildad, para ser instrumentos dóciles al Padre (v 7), y vigor y audacia para ser los testigos del Resucitado en Palestina y hasta en los confines del orbe (8).
─ La 'Nube' (v 9) es el signo tradicional en la Escritura que vela y revela la presencia divina (Ex 33, 20, Nm 9, 15). En adelante sólo le veremos velado: en fe y en signos sacramentales. Esta partida no deja tristes a los Apóstoles. Saben que el Resucitado-Glorificado queda con ellos con una presencia invisible, pero íntima, personal, espiritual. La Ascensión más bien los inunda de gozo: 'Se volvieron a Jerusalén con grande gozo' (Lc 24, 52).
─ Con gozo y con esperanza. En espera de su retorno: 'Volverá' (v 11). San Pablo traduce la fe eclesial de esta esperanza, que será el retorno glorioso del Señor y nuestra 'Ascensión' gloriosa a una con Él: 'El Señor descenderá del cielo... Y resucitarán los muertos en el Señor... Y seremos arrebatados sobre las nubes hacia el encuentro del Señor. Y ya por siempre más estaremos con el Señor' (1 Tes 4, 17). Pero entre tanto nos toca ser Testigos del Resucitado y constructores de su Reino (v 11), en una duración y en unas vicisitudes que son un secreto del Padre (7). Siempre, empero, con la mirada y el amor tensos hacia donde mora Aquel que tomó nuestra sustancia.
Sobre la Segunda lectura (Efesios 1, 17-23)
Sobre la base del hecho histórico de la Ascensión nos da San Pablo una rica teología del mismo:
─ Para entender la gloria con la que el Padre de la Gloria ha glorificado a Cristo, y de la que vamos a ser copartícipes (18 b), es necesario tener los ojos del corazón iluminados por la luz del Espíritu Santo (18 a).
─ A esta luz sabemos que Cristo Resucitado está a la diestra del Padre; es decir, comparte con el Padre honor y gloria, poder y dominio universal (20-23). Es la plenitud cósmica, premio que el Padre otorga al Hijo que se encarnó y se humilló hasta la muerte a gloria del Padre (Flp 2, 11).
─ Y sobre todo, a esta luz sabemos de otra plenitud y soberanía que ejerce Cristo a la diestra del Padre: Es in Capitalidad de Cristo, su acción salvadora y santificadora que ejerce sobre todos los redimidos. Cristo, que es la 'P1enitud de Dios' (Col 1, 19), hinche de su vida eterna a la Iglesia. Y con ello, ésta, colmada de vida y gracia por Cristo, que es su Cabeza, puede ser, a su vez, digno Cuerpo y Plenitud de Cristo. Cristo, en quien reside la gracia salvífica y divinizadora (Plenitud de Dios), la diluvia sobre su lglesia (su Cuerpo-su Esposa). Y mediante la Iglesia (Sacramento de Cristo), la gracia de Cristo llega a todas las almas. Con esto la Iglesia se convierte en Plenitud y Complemento (pleroma) de Cristo.
─ Cristo es, pues, Plenitud de la Iglesia; es su Cabeza y Jefe, su Piedra fundamental, su Esposo y su Salvador. Y la Iglesia es Plenitud de Cristo; es su Cuerpo y su Pueblo, su Edificio, su Esposa; la que Él se elige y hermosea para que sea su gozo y su gloria. Y ésta, 'exultante de gozo santo y en devota acción de gracias, celebra en la Ascensión del Hijo el anticipo de la nuestra, pues a donde tomó vuelo la Cabeza debe seguir el Cuerpo' (Colecta).
Sobre el Evangelio (Marcos 16,15-20)
Cristo vencedor de la muerte vive en su Iglesia:
─ El Evangelista nos sintetiza la postrera etapa de la obra salvífica de Cristo: Resurrección-Ascensión-Glorificación a la diestra del Padre-Desarrollo de la Iglesia por ministerio de los Apóstoles, a quienes Cristo ha confiado la prosecución de su obra y a quienes desde el cielo asiste.
─ Con esto la Ascensión representa en la Historia de la Salvación la culminación, la victoria. Culminación de la obra salvífica de Cristo: la Redención. Culminación de la misión de Cristo: el Enviado del Padre retorna al Padre (Jn 13, 1; 14, 12; 20, 17). Culminación o Consumación de Cristo-Pontífice-Sacerdote-Hostia (Heb 2, 10; 8, 1; 9, 23). Culminación de su definitiva y eterna glorificación (Jn 13, 31; 17, 1. 15). Culminación de su triunfo en las almas: 'Yo cuando fuere levantado de la tierra atraeré a todos a Mí' (Jn 12, 32).
─ Igualmente la Ascensión, más que su partida. es su presencia: 'Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos' (Mt 28, 30). Presencia espiritual e invisible, pero no menos real que la sensible. Presencia que por ser Espiritual trasciende tiempo y espacio. Desde la diestra del Padre envía al Espíritu Santo (Jn 16, 7). Y viene Él mismo a establecer su morada en los corazones de quienes creen en Él y le aman (Jn 14, 23).
(SOLÉ ROMA, J. M., Ministros de la Palabra. Ciclo B, Herder, Barcelona, 1979)