Querida Familia Religiosa:
Quería contarles que, gracias a Dios, en Arequipa, Perú, se realizó la 23° Jornada de la Juventud bajo el lema “Forja tu alma”. Esperamos que sea de grandes frutos de santidad y vocaciones para nuestra amada Congre.
Preparación
Nos reunimos con los Padres y las Servidoras para planificar la Jornada. Este año fue diferente a los anteriores, ya que no contamos con el apoyo de los seminaristas, que lo hacían prácticamente todo; pero no era razón para dejar de hacer un apostolado propio que gracias al Carisma siempre ha dado frutos, como, por ejemplo, ¡mi vocación!

Tomamos otras decisiones, como el horario (duró un solo día), el lema y los expositores, y distribuimos los oficios y trabajos. Los Padres y Carlitos “el Zorro” preparamos la parroquia, buscamos mesas y paneles (mamparas) del Seminario, y sillas y donaciones de fideos del Hogar San Aníbal de Francia. También hicimos las compras con las Señoras de la TOS (quienes prepararon unos tallarines con salsa roja impresionantes, cosa que a los chicos les gustó sobremanera).
Las Hermanas del Estudiantado, de la Provincia y del Aspirantado hicieron las invitaciones y la magnífica Expo Congre, y, junto a los jóvenes de las Voces del Verbo, se encargaron de la limpieza y ornamentación del lugar. Y, no menos importante, le pedimos oraciones a las contemplativas.
Elegimos como lema que sintetice la Jornada la frase: “Forja tu alma”. Buscamos despertar en los jóvenes la conciencia del sentido de la vida (buenos días), de la necesidad e importancia de forjarse en las virtudes cristianas (1ª charla) y de la necesidad de Cristo y de la Vida de la Gracia para ello (2ª charla), y de buscar la Voluntad de Dios para la vida personal descubriendo la vocación que les hace Cristo (sermón).
Desarrollo
Ese sábado asistieron alrededor de 90 jóvenes,de entre 13 y 18 años de edad, la mayoría de los cuales pertenece al 1° y 2° año de confirmación de catequesis de la parroquia. Participaron en las charlas con atención, hicieron preguntas, se integraron en los juegos (que los desintoxican de las pantallas), en el fogón y en el show de talentos. Fue un encuentro muy animado.
Además, mientras los padres confesábamos, los jóvenes rezaron el rosario acompañado de la adoración al Santísimo Sacramento. Y luego tuvimos lo más importante, la Santa Misa, el corazón de todo el día, celebrada por el P. Carlos Cervantes.
Es lo que siempre se nos enseñó y es un fruto importantísimo, capaz de transformar a un joven en un santo enamorado de Cristo que puede transfigurar el mundo. Que tuvieran una experiencia de Jesucristo Vivo, un encuentro personal con Nuestro Señor en la caridad fraterna, en la misión y, sobre todo, en la liturgia viva, en el Santo Sacrificio del altar: eso fue lo que uisimos darles.
Cerramos la Jornada con la entrega de premios a los equipos, y despedimos a los jóvenes que se fueron felices. Ordenamos, limpiamos y para agradecer a todos los que trabajaron hicimos un buen “stuck”. Y todo se dio en un afable clima de familia, muy nuestro.
Quiero destacar que, a mi modo de ver, el mayor fruto de este apostolado es el espíritu de familia que animó toda la labor en unidad y cooperación, a imitación de los primeros cristianos que “tenían una sola alma y un solo corazón” (Hech 4,32). Estos momentos son importantísimos para que nos formemos y ejercitemos como religiosos del Verbo Encarnado, momentos en los que tenemos que ser fieles al Carisma y poner todo nuestro entusiasmo.

Quiera Dios que estos jóvenes lo hayan podido aprovechar y que esta semilla del Verbo que sembramos crezca y fructifique en santidad y en vocaciones para nuestra amada Congre. Rezamos por ellos y los encomendamos a la Santísima Virgen María.
Quiero agradecer a Dios, Padre Bueno y Providente, que no deja de bendecirnos y nos regaló esta Jornada. A los padres del IVE y a las SSVM, a la TOS, a los catequistas y a las Voces del Verbo.
Toda la actividad terminó con un merecido asado con todos los religiosos en agradecimiento por todos los beneficios recibidos.
¡Viva la Virgen!
¡Viva la Misión!
P. Francisco Javier Manciola, IVE.







