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¿Por qué me pasa a mí? – Perseverancia

por P. Gustavo Lombardo

Descripción

Episodio 14 – ¿Por qué me pasa a mí?

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Resumen:

Hola a Todos, El último versículo de la primera lectura de este día termina así “Yo soy el Señor y no hay otro” palabras profundas para meditar. Y quería traer a colación aquí un momento de la vida del padre Walter Ciszek, que tiene iniciada la causa de beatificación, un sacerdote polaco americano, que estuvo más de 20 años en Rusia, preso muchos años en los campos de trabajos forzados en Siberia. Y él dice que, estando en Polonia, cuando llegaron las tropas rojas de los rusos. Dice que fue un cataclismo interior y de toda la comunidad, que todo se destruyó en el sentido que no había nada en pie, no les quedaba nada para poder mantenerse firmes en ese momento. Y él hace esta reflexión que parece que nos puede ayudar mucho. El dice: “Dios a veces, en nuestra vida, tiene que hacer esto para que recordemos que él es el señor.” Como que nos vamos acomodando demasiado a nuestra vida, acostumbrando a la rutina, a nuestras propias seguridades. Recuerda él al pueblo de Israel como también iba pasando eso, y Dios permitía entonces alguna calamidad o algún pueblo que invadía, para recordar lo siguiente “Yo soy el Señor”. Para que no pongamos nuestra seguridad en ninguna creatura ni en nosotros mismos, ni el dinero, haciendo alusión al evangelio, las cosas que son del cesar, las cosas humanas. Pensemos si en nuestra vida no ha pasado eso alguna vez, de que nos olvidamos, de Dios de a poco, entonces Dios por amor por misericordia, nos tiene que recordar que venimos de él y a él estamos destinados a llegar. No es otra cosa que el principio y fundamento de los ejercicios espirituales, El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a nuestro señor y de esa manera salvar su alma. Eso es lo sustancial, eso es lo esencial en nuestra vida, y cuando se nos va nublando ese panorama, esa verdad, esa realidad, Dios en su divina misericordia, entonces permite algo que nos conmueva, algo que interiormente nos deje como con falta de seguridad, ¿Para qué?, Para que volvamos a Él, recordemos que en la vida espiritual no se crece sin una cruz. Y Dios entonces en su misericordia permite esas dificultades. En momentos tan difíciles como los que vivió este sacerdote, Siempre buscó a Dios, siempre lo encontró, siempre encontró su voluntad. Quizá ,no hay momentos tan difíciles en nuestra vida, quizá sí, lo importante es ver a Dios en todo los acontecimientos, confiar en su providencia, y saber que en definitiva lo que Él quiere es que no nos olvidemos de esto, “Que él es el Señor”, que él es todo para nosotros, nadie vivió mejor esto como la Virgen nuestra Madre, nadie lo vivirá como ella, pero pidámosle que nos ayude a poder ir creciendo interiormente, a poner en Él nuestra confianza, y animarnos entonces a pensar a dónde está nuestro corazón, a dónde está nuestra seguridad. Y repetirnos una y otra vez “Él es el señor” y buscar en Él nuestra fuerza”, que nuestra madre nos alcance esta gracia.

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