La tibieza es el enemigo silencioso del amor: no lo mata de golpe, lo enfría poco a poco. Es como esas enfermedades que avanzan calladas por el organismo, hasta que uno descubre —demasiado tarde— que el corazón se ha dormido y ha olvidado cómo se ama.
En estas páginas, Francisco Fernández-Carvajal pone nombre a ese desgaste interior y, sobre todo, señala el camino de regreso. Frente a la tristeza de un alma apagada, propone la alegría incomparable de seguir a Cristo con el corazón despierto: el examen de conciencia, el desprendimiento, el amor en las cosas pequeñas, la confesión frecuente y el trato sincero con Dios como remedios concretos para volver a encender la vida interior.
Una obra breve, honda y profundamente práctica, escrita por uno de los autores de espiritualidad más leídos de nuestro tiempo. Una invitación a no conformarse con la tibieza y a redescubrir el gozo de amar de verdad.

