« On route, on route
Tous les Nivernais
On route, on route
Vers la sainteté »
«En marcha, en marcha,
todos los habitantes de Nièvre,
en marcha, en marcha,
hacia la santidad»
Así comenzó nuestra peregrinación mariana en bicicleta hacia el Santuario de Notre-Dame du Nivernais, en Cercy-la-Tour, el 3 de julio. Gracias a la invitación de un sacerdote de la diócesis de Nevers, que estudia en Friburgo, participamos en esta peregrinación, llamada Pélé VTT.
Esta actividad comenzó en 2001 en Rocamadour (Francia) y hoy cuenta con treinta y seis rutas en todo el país y alrededor de cinco mil miembros y participantes. Yo participé en la ruta de Nevers, donde se encuentran las reliquias del cuerpo de santa Bernadette Soubirous. Fueron cinco días y 160 km intensos, llenos de alegría, oración, aventura y trabajo en equipo.
Explicaré primero cómo funciona y cuál es la pedagogía de esta peregrinación (pienso que puede ser útil para nuestras actividades). Después compartiré un poco de la experiencia con mi equipo durante esos días y, finalmente, una pequeña reflexión que tuve en el tren de regreso a casa.
El Pélé VTT es un campamento y una aventura (porque se realiza en bicicleta) con una pedagogía específica, muy semejante al scoutismo, que ayuda a los jóvenes de entre once y quince años a crecer en la fe. Para que todo esto sea posible, se necesita un gran equipo:
1. Staff (equipo de apoyo)
Ellos son los encargados de organizar las tiendas de campaña (montarlas, desmontarlas y cargar el camión), del campamento, de la animación y del transporte de nuestro equipaje. No pedalean con nosotros, pero brindan una ayuda y un ánimo constantes. Cuando superamos los 100 km, nos esperaban en medio de la ruta para celebrarlo y también nos recibían con entusiasmo cada vez que llegábamos al lugar del campamento. Era realmente muy divertido.
2. Animadores (monitor)
Los animadores son los guardianes de los peregrinos. Pedalean junto a ellos y son responsables de los jóvenes, tanto en cuestiones de seguridad como en la organización del día de cada grupo. Por ejemplo, en esta tercera edición del Pélé VTT participaron noventa y cinco jóvenes (aunque en total éramos unas ciento sesenta personas), distribuidos en ocho equipos (tres femeninos y cinco masculinos), con tres animadores por equipo. Ellos recordaban constantemente a los jóvenes que bebieran agua, los animaban a seguir pedaleando cuando estaban cansados o se quedaban muy atrás. Junto con ellos, el ABS organizaba los momentos de oración.
3. ABS (abbés, séminaristes et soeurs – padres, seminaristas, religiosas y religiosos)
Aquí entra mi función. Nuestra misión es rezar y dar testimonio de la vida consagrada. Somos responsables de los momentos de oración de cada grupo. Cada equipo cuenta con un ABS y, durante el recorrido, hacemos pausas para rezar una decena del Rosario, dedicar diez minutos a la oración en silencio y cuarenta y cinco minutos a las preguntas espirituales sobre el Catecismo.
Cada día, los ABS rezábamos juntos Laudes, Oficio, Sexta, Vísperas y Completas. Para los demás participantes la asistencia era libre, excepto la Misa del domingo, la Misa de clausura del campamento, la gran tarde de adoración con confesiones del penúltimo día y el rezo diario de Completas.
La pedagogía espiritual del Pélé VTT puede representarse mediante la rueda de una bicicleta de montaña. En el centro está el peregrino que pedalea y la rueda simboliza su camino de crecimiento espiritual. Diez son los medios principales:
1. Una decena del Rosario.
2. Preguntas sobre la vida espiritual.
3. Diez minutos de oración en silencio.
4. Descubrir la vida de un santo patrono.
5. La presencia de un ABS que pedalea con cada equipo y ofrece la posibilidad de hacer preguntas y dialogar.
6. La oración de la mañana.
7. La bendición de los alimentos.
8. El rezo diario de Completas.
9. La Santa Misa cotidiana.
10. Una tarde de adoración eucarística y confesiones.
El tema de este año fueron los Misterios Luminosos del Rosario. Cada día meditábamos uno de ellos y las preguntas sobre la vida espiritual se tomaban de los textos propuestos en el libro del peregrino. El equipo que respondía mejor las preguntas recibía al final de la jornada un premio consistente en una cantidad considerable de golosinas, para un grupo de doce jóvenes.
Continuando con la organización…
4. TTV (Très Très Vieux – Muy, Muy Viejos)
Como puede imaginarse, ellos no pedalean, pero están al servicio durante todo el día para asegurar el buen funcionamiento del Pélé VTT. Algunos se encargaban de lavar nuestras camisetas oficiales; otros, del mantenimiento diario de las bicicletas; había una enfermera, varias personas en la cocina y otras distribuidas a lo largo del recorrido, indicando la ruta, llenando nuestras botellas de agua o refrescándonos con agua. También había responsables de la oración, del transporte, de la secretaría y de todas las tareas prácticas que puedan imaginarse. Era muy hermoso contemplar la entrega y la generosidad de cada uno de ellos, siempre pendientes de todos y de cada persona en particular.
5. GGG y OGM
El primero es el responsable ante la Iglesia y el otro el responsable ante la ley civil. Ambos estaban con nosotros y ayudaban en todo. El OGM no pedaleaba con nosotros, pero siempre lo veíamos distribuyendo agua y asegurándose de que todo marchara bien.
6. GPS (Guide pour le Salut- Guía para la salvación)
Es el obispo de la diócesis de Nevers. Pedaleó con nosotros durante algunos días y celebró la Misa del domingo, en la que hubo tres bautismos y una confirmación. Esta fue una celebración muy hermosa: los jóvenes cantaron muy bien y la asamblea participó con gran fervor. El obispo también estuvo presente en la tarde de adoración y confesiones del último día. Al finalizar esa adoración, dos personas recibieron el sacramento de la Unción de los Enfermos.
Estos sacramentos manifiestan los hermosos frutos de esta tercera edición de la peregrinación. Este tiempo de adoración fue muy intenso para los niños. Las niñas de mi equipo lloraban mucho; cinco de ellas salieron de la iglesia entre sollozos. Entonces salí para ver qué había sucedido, pensando que alguien se había sentido mal. Al final me contaron que atravesaban muchas dificultades familiares y que ese momento de diálogo con Jesús les había hecho recordar situaciones muy dolorosas. Intenté consolarlas diciéndoles que rezaría por ellas y que debían confiar en Jesús durante la adoración, porque Él escucha incluso cuando no somos capaces de decir una sola palabra. Les repetía que Jesús también escucha nuestra oración a través de las lágrimas.
Durante la adoración me preguntaba qué habría sucedido en el interior de cada una de esas almas para provocar un llanto tan profundo y continuo. Tal vez Dios las había tocado para sanarlas o para enseñarles algo en lo más íntimo de sus corazones. Les pido que recen por ellas, para que puedan afrontar estos momentos difíciles con valentía y fe. En definitiva, gracias a todas estas personas fue posible llevar adelante este gran apostolado.
Nuestro horario diario (para los ABS) era el siguiente:
• 6:30: Laudes y Oficio.
• 7:00: Santa Misa. Desayuno.
• 8:15: Cuadrado: momento en el que todos nos reuníamos formando un gran cuadrado, listos para salir en bicicleta. Antes de partir rezábamos juntos, cantábamos a la Virgen María, recibíamos los anuncios sobre el siguiente campamento y la ruta del día, se entregaban los premios, cada equipo hacía su grito de guerra y el Staff presentaba una coreografía.
• 9:00: Salida en bicicleta hacia el lugar del almuerzo.
• 12:30–13:00: Esperábamos a que llegaran todos los equipos y cada grupo almorzaba junto en el bosque.
• Rezo de la Hora Sexta.
• Salida hacia el campamento.
• Dependía de cada equipo, pero el mío normalmente llegaba alrededor de las 18:00, aunque el horario previsto era a las 17:00.
• Ducha.
• Vísperas.
• Cena con los demás ABS y evaluación del día. Los demás responsables y equipos también tenían una reunión diaria donde recibíamos consejos sobre cómo actuar, mejorar y administrar mejor el tiempo.
• 20:30: Un pequeño festival o velada organizado por el Staff.
• 21:45: Rezo de Completas todos juntos. Después, los jóvenes iban a dormir en sus tiendas, separadas por equipos. Intentaban guardar el silencio propio de Completas y recibían un premio si lo conseguían.
• 22:00: Adoración para los ABS y para quien quisiera participar.
• 22:30: Descanso.
Todo esto tiene como objetivo la formación integral de cada joven.
Formación física: descubrir el valor del esfuerzo, la perseverancia y la capacidad de superarse a sí mismo. Formación fraterna: desarrollar el sentido de la vida social y cívica, el espíritu de equipo y la fraternidad. Formación cultural: como la peregrinación se realiza en una región cercana a ellos, les permite conocer mejor su entorno, hacer amistades, descubrir nuevos lugares y curiosidades, así como apreciar las riquezas culturales y patrimoniales de la región. Por ejemplo, un día debían encontrar determinados elementos previamente definidos en una ciudad y explicar después lo que habían descubierto. Formación espiritual: cultivar la vida de oración, la frecuencia de los sacramentos, conocer la vida consagrada y preguntarse qué es realmente lo esencial en la vida.
Me acordé de nuestras constituciones, según las cuales, para alcanzar la estatura de Cristo y manifestar con las obras que tenemos a Dios en el corazón, es necesario formarse por la virtud en las cuatro dimensiones humanas: «Queremos formar a los miembros del Instituto en una gran madurez humana y cristiana para que alcancen la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Ef 4,13). Religiosos que manifiesten con las obras que tienen a Dios en el corazón, porque por los frutos se conoce el árbol (Lc 6,44), y la fe sin obras es muerta (St 2,17). Podemos estructurar esta obra en sus cuatro dimensiones, a saber: lo referente a la formación humana, a la formación espiritual, a la formación intelectual, y finalmente a la formación apostólica y pastoral. Constituciones n.195
Todo esto, propuesto por el método educativo del Pélé VTT, pude comprobarlo en la práctica con mi grupo. En el aspecto físico, las niñas de mi equipo tenían muchas dificultades y el recorrido tampoco era fácil. Sin embargo, descubrieron que cantando podían distraerse y sobrellevar mejor el sol, el cansancio, los dolores del cuerpo y las dificultades personales.
En el aspecto fraterno, al principio el grupo estaba muy dividido en pequeños grupos de dos o tres amigas. Al final de la peregrinación habían crecido mucho en amistad entre todas, porque la animadora las iba cambiando de compañeras para que pedalearan juntas y se conocieran mejor. En el aspecto cultural, unas aprendían de las respuestas de las otras.
Y en el aspecto espiritual, sucedía algo parecido. Durante los momentos dedicados a las preguntas sobre la fe, muchas no conocían bien el Catecismo, mientras que las mayores sabían responder prácticamente todo. Era una excelente oportunidad para que unas explicaran a las otras lo que no sabían. Después, para comprobar que realmente lo habían comprendido, les pedía que lo repitieran con sus propias palabras o volvía a hacerles preguntas más adelante. También aprendieron mucho sobre cómo rezar y descubrieron que es posible mantener una vida de oración incluso en medio de una jornada llena de actividades.
Por último, quisiera destacar una de las muchas enseñanzas que me dejó esta experiencia: la importancia de caminar junto a personas que buscan la santidad y comparten el mismo ideal que nosotros. Es como cuando pedaleábamos. Hubo momentos realmente duros en los que tanto las niñas como yo pensábamos que ya no podríamos continuar. Entonces aparecía una subida exigente, el sol se hacía sentir y el cansancio se hacía sentir. Sin embargo, en esos momentos siempre llegaba algún miembro del equipo de apoyo o algunos de los muchachos que ya habían terminado la etapa. Nos preguntaban si necesitábamos ayuda y nos empujaban para subir la cuesta. Así sucede también en la vida espiritual: cuando contamos con buenos ejemplos, con personas que rezan por nosotros, con amigos en la fe o con nuestra comunidad, recibimos el impulso necesario para seguir avanzando hacia la santidad. Incluso cuando creemos que ya no podemos más, ellos están allí para sostenernos y alentarnos. La entrega generosa de los demás nos anima a responder con mayor generosidad al Señor. Eso fue precisamente lo que experimenté durante el Pélé VTT, al contemplar a tantas personas sirviéndose unas a otras con auténtica caridad.
Para terminar, quiero compartir la oración que hizo una niña de apenas seis años antes de dormir, en la casa donde fui acogida: “Le pido a Dios que todos los jóvenes del Pélé VTT sigan asistiendo a la Santa Misa”. Recemos para que estos noventa y cinco jóvenes lleguen a ser santos y perseveren siempre en la fe y en el amor a Jesucristo.
Hna. Maria Esposa Alegre – Comunidad Notre Dame de Lausanne, Suiza, julio 2026










