La primera sesión del Concilio de Éfeso tuvo lugar el día 22 de junio del año 431. En ella se leyó y aprobó la segunda carta escrita por San Cirilo de Alejandría dirigida a Nestorio en la que se declaraba a María como Madre de Dios usando la expresión griega Theotokos (Θεοτόκος)[1]. De este modo se daba respuesta al error de Nestorio quien sostenía que la Santísima Virgen María era solamente Madre de Cristo (Christotókos), en cuanto Madre de Jesús hombre. La raíz del error de Nestorio se hallaba en negar que la naturaleza divina y humana en Cristo estuviesen unidas en la única persona divina.
Este es un fragmento de la carta aprobada por el Concilio [2]:
| Οὐ γὰρ φαμεν ὅτι ἡ τοῦ Λόγου φύσις μεταποιηθεῖσα γέγονε σάρξ, ἀλλ’ οὐδὲ ὅτι εἰς ὅλον ἄνθρωπον μετεβλήθη, τὸν ἐκ ψυχῆς καὶ σώματος· ἐκεῖνο δὲ μᾶλλον, ὅτι σάρκα ἐψυχωμένην ψυχῇ λογικῇ ἑνώσας ὁ Λόγος ἑαυτῷ καθ’ ὑπόστασιν, ἀφράστως τε καὶ ἀδιαιρέτως γέγονεν ἄνθρωπος, καὶ κεχρημάτικεν υἱὸς ἀνθρώπου… καὶ ὅτι διάφοροι μὲν αἱ πρὸς ἑνότητα τὴν ἀληθινὴν συνενεχθεῖσαι φύσεις· εἷς δὲ ἐξ ἀμφοῖν Χριστὸς καὶ Υἱός· οὐχ ὡς τῆς τῶν φύσεων διαφορᾶς ἀνηρημένης διὰ τὴν ἕνωσιν· ἀποτελεσασῶν δὲ μᾶλλον ἡμῖν τὸν ἕνα Κύριον καὶ Χριστὸν καὶ Υἱόν, θεότητός τε καὶ ἀνθρωπότητος, διὰ τῆς ἀφράστου καὶ ἀπορρήτου πρὸς ἑνότητα συνδρομῆς. |
No decimos, en efecto, que la naturaleza del Verbo se haya encarnado transformándose, ni que haya sido convertida en un hombre completo, compuesto de alma y cuerpo. Decimos, más bien, que el Verbo, uniéndo a sí mismo hipostáticamente una carne animada por un alma racional, se hizo hombre de modo inefable e incomprensible, y fue llamado Hijo del hombre… Son diversas, es decir, las naturalezas que se unen, pero uno solo es el Cristo y Hijo que resulta de ellas; la diferencia de las naturalezas no queda anulada por la unión, sino que más bien la divinidad y la humanidad forman para nosotros un solo Señor, Cristo e Hijo, con su encuentro arcano e inefable en la unidad. |
| Οὐ γὰρ πρῶτον ἄνθρωπος ἐγεννήθη κοινὸς ἐκ τῆς ἁγίας Παρθένου· εἶθ’ οὕτως καταπεφοίτηκεν ἐπ’ αὐτὸν ὁ Λόγος· ἀλλ’ ἐξ αὐτῆς μήτρας ἑνωθεὶς ὑπομεῖναι λέγεται γέννησιν σαρκικήν, ὡς τῆς ἰδίας σαρκός τὴν γέννησιν οἰκειούμενος. … |
En efecto, no fue engendrado primero por la santa Virgen un hombre cualquiera sobre el cual luego habría descendido el Verbo; sino que el Verbo se unió a la carne desde el seno de la madre, nació según la carne, aceptando el nacimiento de su propia carne. … |
| Οὕτως τεθαρσήκασι, θεοτόκον εἰπεῖν τὴν ἁγίαν παρθένον, οὐχ ὡς τῆς τοῦ Λόγου φύσεως ἤτοι τῆς θεότητος αὐτοῦ τὴν ἀρχὴν τοῦ εἶναι λαβούσης ἐκ τῆς ἁγίας παρθένου, ἀλλ’ ὡς γεννηθέντος ἐξ αὐτῆς τοῦ ἁγίου σώματος ψυχωθέντος λογικῶς, ᾧ καὶ καθ’ ὑπόστασιν ἑνωθεὶς ὁ Λόγος γεννῆσθαι λέγεται κατὰ σάρκα. |
Por eso ellos [los santos Padres] no dudaron en llamar Madre de Dios (θεοτόκον) a la santa Virgen , no ciertamente porque la naturaleza del Verbo o su divinidad hubiesen tenido origen en la santa Virgen, sino porque nació de ella el santo cuerpo dotado de alma racional, al cual el Verbo está unido hipostáticamente; por ello se dice que el Verbo nació según la carne. |
[1] Las decisiones de la primera sesión del concilio fueron aprobadas por los legados papales en las sesiones 2 y 3 (10 y 11 de julio de 431). La carta había sido redactada por san Cirilo de Alejandría entre el 26 de enero y el 24 de febrero del año 430 (ese texto fue leído y aprobado en el Concilio).
[2] El texto y su contexto histórico lo tomamos de DENZINGER – HÜNERMANN (edd.), Enchiridion symbolorum definitionum et declarationum de rebus fidei et morum, EDB, Bologna 2009, 140-143.


