Ushetu, Kahama, Tanzania, 18 de diciembre de 2025
Aprovecho que tengo un tiempo entre varias actividades para escribir estas líneas. Les soy sincero de que quise escribir varias veces durante esta semana, comenzando el domingo. Lo ideal, en mi caso, es escribir cuando regreso de las visitas a las aldeas, así las impresiones de lo vivido están bien frescas, pero a veces resulta que cuando uno llega a la casa, hay otros trabajos, o gente esperando. Por la noche, el cansancio invita a escribir al día siguiente, “para lo mismo decidir mañana”. Ahora estamos en preparación de los campamentos de navidad, los dos primeros que comienzan esta tarde, y me permite ponerme este rato a escribir un poco, para no perder la costumbre, antes de comenzar la actividad fuerte.
Si bien no es nada trascendente, pero se impone al menos hacer una mención al clima, para que puedan imaginarse en el tiempo que nos movemos. Hace poco hemos comenzado la “mazika”, es decir, el tiempo de lluvias. Generalmente comienza en noviembre, cada año, y se extiende hasta el mes de mayo. Pero cada año tiene sus variantes, por supuesto, como este año, que sucedió que comenzó a llover un poco más tarde de lo acostumbrado, y esto trae preocupación en la gente, que en su mayoría son agricultores, y dependen de estos meses para obtener todo lo necesario, empezando por la comida, pero luego cubrir las demás necesidades con la venta de la cosecha. Son pequeños productores, y la mayoría de las familias tiene pequeños campos, algunas hectáreas para el cultivo. Hay algunos que sí pueden cultivar en mayor cantidad y tienen grandes campos y varios empleados, pero son una minoría.
Como les decía, las lluvias se atrasaron un poco en llegar, pero además sucedió que llovió un poco, y se cortó la lluvia por un par de semanas. Parecía que habíamos regresado a la sequía, con viento, tierra, y el cielo sin ninguna nube en el horizonte. Lo que se había plantado comenzó a secarse, con el riesgo de perder la cosecha, y aquí es común pensar que si se arruina la cosecha se va a pasar hambre durante todo el año. Los días comenzaron a ser muy calurosos, como pocas veces lo había experimentado en todos estos años en la misión.
Entonces vinieron la semana pasada algunas almas piadosas el día lunes a pedirme que hagamos misas pidiendo a Dios la lluvia. Así quedamos, les dije que avisaran en todas las comunidades, y que el día jueves tendríamos la misa con toda la gente, pero que yo ya había empezado a rezar las misas de la semana con esa intención, y lo mismo pedíamos en el rosario comunitario en la parroquia todos los días. Avisaron y se organizó esa misa, y gracias a Dios el miércoles a la noche llegó la ansiada lluvia, y el aire fresco. El jueves a la mañana rezamos la misa, bajo el sonido de la lluvia en las chapas del techo, que hasta nos obligó a encender los micrófonos para que se pudiera escuchar. Participamos de la misa cinco personas, contando al celebrante. El resto de los días continuó lloviendo, y en la misa le dimos gracias a Dios por esta bendición, y le pedimos que siga lloviendo hasta poder obtener la cosecha. Ya pocos se acordaron de volver a la iglesia para dar gracias y pedir, sino que cada día se veía a todo el mundo desfilar con sus azadones al hombro rumbo al campo. Sin embargo, sabemos que sucede así, que nosotros debemos ser los intercesores ante Dios por el pueblo. Y eso mismo le decía a la gente que venía a rezar, de que gracias a las oraciones de unos pocos, se benefician todos. Que Dios es bueno con todos, pues “que hace llover sobre justos e injustos, y hace salir el sol sobre buenos y malos”. Es hermoso ver ahora los campos con sus cultivos pujantes, esperando el ansiado furto. El clima de estos días ayuda a la alegría de la Navidad, pues que el aire está fresco, los campos y todo el paisaje luce un color verde frondoso, y la gente contenta de poder trabajar. Todo esto, el cristiano sabe que es un don de Dios, y lo alegra.
Pasando a contar algunas cosas, en los días pasados tuvimos la gracia de hacer las primeras comuniones de la parroquia de Ushetu, en dos lugares: en Nyasa, y en Ushetu mismo. En Nyasa es necesario ir ara celebrar allá, pues es un poco lejos, y es un centro que reúne ocho aldeas. Así que para los exámenes y las confesiones, los padres, junto a un equipo de hermanas y ayudantes, se trasladan allá una semana antes. Para el día de la celebración, el domingo, fue el P. Francisco a celebrar la misa y recibieron a Cristo Eucaristía por primera vez 17 chicos. Siempre en este lugar la celebración es muy linda sobre todo por su sencillez, lo mismo que los festejos. Pero en los niños de esa zona siempre se nota una alegría muy sincera, pues se trata de chicos que generalmente nunca han tenido un festejo así, ni regalos, o una ceremonia dirigida a ellos especialmente.

Luego, el día de la Inmaculada Concepción realizamos las primeras comuniones en Ushetu, que ya es tradición que sea en esa fiesta de la Virgen. Lo realizamos así también para resaltar la solemnidad, porque como no hay tradición cristiana arraigada, a veces pasa como un día más en la mente de nuestros cristianos. Por eso tratamos de que cada año ese día sea una gran fiesta, y las primeras comuniones ayuda mucho a esto, pues vienen con ese gran clima de fiesta, y vienen familiares, y el coro, y todo ayuda a celebrar a la Virgen de una manera más digna. En Ushetu mismo hicieron su primera comunión 51 niños y jóvenes.
Les cuento también en esta crónica, antes de despedirme, que pudimos hacer el cierre de año en nuestras dos escuelas. Cuando estuve de viaje por Argentina fue el acto de egresados de séptimo grado de los alumnos de Stella Matutina, de Ushetu. Se trata de la quinta promoción, y egresaron once niños. En la segunda escuela, Nuestra Señora de Luján, de Kangeme, se hizo el acto de cierre del ciclo lectivo, pero no hay egresados todavía, porque los más grandes terminaron este año el tercer grado. Seguimos trabajando mucho en las construcciones, actualmente estamos edificando los nuevos baños, un comedor para los niños, y el aula de cuarto grado. Gracias a Dios se sigue adelante y ya son más de cien niños los alumnos de la escuela. Les mando las fotos de la fiesta, que es muy simpática, pues se les hace acto de egresados a los que terminan el jardín de infantes, con diplomas, fotos, y hasta el corte de la torta. Es muy bueno este apostolado, pues muchas familias no son católicas, y en los festejos se vive un lindo clima en la parroquia, con la misa, los cantos, etc. Entre los alumnos hay varios musulmanes, otros protestantes de distintas denominaciones, y hasta paganos. Los niños representaron en el acto una obra muy breve sobre “El milagro de la carreta”, de la Virgen de Luján; y así los papás de los chicos van conociendo algo de nuestra Madre la Virgen María, y es una oportunidad de predicarles el evangelio.
Bien, los voy dejando, pues ya entramos en la vorágine de los dos primeros campamentos de navidad. Un campamento de niñas en Kangeme, y otro de varones en Ushetu. Luego de la Navidad tendremos las primeras comuniones de Kangeme, y después los otros dos campamentos faltantes, terminando el último día del año. Entre medio, también tenemos los pesebres vivientes en ambas parroquias. Espero poder volver a escribirles antes de que se termine el año.
Nos encomendamos a sus oraciones, y rezamos por ustedes.
¡Les deseamos una muy feliz y cristiana Navidad desde la misión en Tanzania!
¡Firmes en la brecha!
P. Diego Cano, IVE
















Comentarios 1
Muchas gracias Padre Cano por compartir con nosotros, los lectores. Es una gran bendición y nos llena de alegría ver los frutos de todos los esfuerzos de su labor. Que Dios continué bendiciendo su sacerdocio y su misión. Saludos y un abrazo fuerte.
VIVA LA VIRGEN!!