Juan Pablo II, como nadie, pudo conocer de cerca lo que es el sufrimiento. A los nueve años perdió a su madre, a los doce a su hermano y a los 21 a su padre, quedando solo en el mundo. En su patria le tocó conocer el horror del nazismo y, posteriormente, el del comunismo. A los 24 años casi perdió la vida al ser atropellado por un camión alemán. En 1981 quisieron asesinarlo, y recibió cuatro disparos que impactaron en su cuerpo, dejándolo gravemente herido. En otra ocasión se rompió el fémur, sus últimos años de vida le toco padecer el Parkinson. A todo esto, se suman los sufrimientos morales que padeció al tener que guiar la Iglesia durante casi 27 años. Sin ninguna duda podemos afirmar que Juan Pablo II conoció el sufrimiento de cerca.
Queremos aprovechar esta ocasión para compartirles una hermosa reflexión del Papa sobre el sufrimiento.