P. Leonardo Castellani
PARÁBOLAS DE LA ORACIÓN PERTINAZ
"Orad siempre y sin cansaros... ¿Creéis que Dios no os hará justicia, aun no sea más que de cansado? (Lc. XVIII, 1).
Hemos visto en otra parte (Paráb. 25) las parábolas de la Oración Eficaz, y resuelto pro módulo la dificultad que suscitan; la dificultad insistente e insidiosa no es otra que su aparente contradicción con la experiencia. Estas dos parábolas del Amigo Insistente y la Viuda Fastidiosa tratan de la Oración Pertinaz, o sea Constante; que Cristo graciosamente equipara a la Pertinacia; como equipara el acceder a Dios, al cansancio; humanizando humorísticamente a Dios para uso nuestro. Con exageración sublime Cristo indica (y manda) que el hombre debe incluso "cansar a Dios" si fuera posible -y no cansarse él mismo de orar.
Estas dos típicas y graciosas anécdotas orientales refuerzan la solución de la dificultad: "a veces no se cumple la promesa de la Oración Eficaz". A veces no se cumple porque no oramos bastantemente constantes. Es obvio que no se tiene que cumplir cuando "pedimos mal": cuando pedimos una piedra creyéndola un pan, o bien una sierpe creyéndola un pez, ya está dicho:
Si non asequistes, decíroslo he gratis
Fue, dissol'Sant'Yago, quia male petatis.
Así, uno de nuestros clásicos. Santiago el Menor dice en su Epístola (IV, 3) Pedís y no recibís, a causa de que pedís mal: quia male petatis; y este inciso en latín cita Cayetano Fernández en los versos ele sus "Fábulas Ascéticas" que he transcrito.
Después del Padrenuestro pone Lucas esta parábola:
- ¿Quién de vosotros no tiene un amigo, y va a su casa a medio noche y le dice: "Amigo, préstame tres panes, dos sábanas y una lata de "paté-de-foie" grande, porque me ha venido un huésped a casa ahora mismo y me agarró sin perros: ya sabes que aquí se viaja más bien de noche por el bárbaro calor del día; y éste es socio viejo y anda de viaje: y no se rehusa nunca entre nosotros hospitalidad a un viajero, más a un amigo; así que tengo que molestarte". Y el otro respondió: "¡Cuándo no! Tenías que ser vos. No hace quince días que te presté una tinaja de vino, y hasta ahora, tururú. Estoy durmiendo, querido". Mas el atribulado comenzó a batir la puerta, no ya con la palma, con un pedrusco, a decir: -¡Vamos, no seas haragán! Te aseguro que no tengo qué ponerle delante, mi mujer le está dando conversación, pero eso es poco para un hambriento, todavía si te pidiera un colchón o un cabrito, qué te cuesta levantarte y darme tres libretas; reduzco mi petición a tres panecillos". Y el otro: "A esta hora vaya despertar a los chicos que ni siquiera alcanzan a abrir la puerta que está con tranca y todo por tu maldita imprevisión; te lo he dicho mil veces, gaucho prevenido nunca fue vencido, y hace un fresquete de la madona y yo estoy refriado. ¿A esta hora se te ocurre venir?" Y el primero: "Justamente, el frío me está calando y no me voa ir de aquí hasta que me abras; y si me muero de frío, peor para vos, pues yo no tengo cara para presentarme de nuevo en casa sin nada; y te vaya picar la puerta a golpes". Y el otro: "¿No hay otro en esta calle que tenga panes y más que yo, para que me vengas a escorchar a estas horas?" Y el primero: "Ya siento que te estás levantando, menos mal, tus chicos ya los despertaste de todos modos con tus gritos, arrieros somos y en la senda estamos, déjate de rezuengos, mañana vaya hacer por vos lo mismo o más... si viene a mano". -"Pero vos sos lo que no hay: al amigo y al caballo, no cansallo. -Cállate, vago: que también hay otro refrán que dice: Amigo que no presta cuchillo que no corta, perderlo poco importa. Bueno, gracias por todo y perdón por la molestia... "
"De verdad os digo, -concluye Cristo- que si no se levanta y le presta por su amistad, por su improbidad se levantará y le dará todo lo necesario... " Y después añadió el sermoncito sobre la Oración Eficaz, con la parábola de la Sierpe y la Piedra, que hemos visto en otro lugar: "Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá ...
Dicen los exégetas sutiles que el sermoncito es otra "perícopa" y que la parábola de la insistencia en el pedir se tiene por sí misma; pero no pueden negar que es el mismo tema y se complementan ambas. Yo creo que NO es otra perícopa.
La otra parábola es igualmente típica de las costumbres orientales, la moraleja es la misma, aunque más amplia al final y más clara al principio, y Dios es tipificado no ya en un amigo perezoso sino ¡en un juez inicuo! -que es como Él aparece a ratos a los ojos humanos; ¡y ha habido alguien que ha negado a Cristo "sentido del humor"! Ella dice así:
Había en una región (no en la Argentina, que allí no hay tal) un juez inicuo, acomodado y cínico "que no respetaba ni a Dios ni a los hombres", dice el texto y había una pobre viuda que iba cada día a pedirle justicia en su pleito. "Vindícame de mi adversario: soy una pobre viuda, me faltó mi hombre, tengo chicos, no sé administrar; y los "amigos" que tenía mi marido, en vez de ayudar cayeron a su muerte sobre nosotros como banda de buitres: esto quiero, esto no quiero, esto le presté y esto me lo debía. Y el que se daba por más amigo de mi finado se quedó con el maizalito y quiere quitarme la casa, alegando contrato de retrovendencia, enfiteusis y laudemia, que no existe, aunque no sé lo que es; y dejarme en la santa vía; y hace ya un mes que vengo aquí, y ésto es la muerte. En qué nación vivimos dónde se ha visto mire cómo son ustedes parece mentira para éso sirven los juzgados y ustedes dijeron que cuando subiera el Partido todo iba a andar bien y Moisés dice que hay que socorrer a las viudas y los "güérfanos", 86 veces nombra a las viudas en la Ley, y esa es la única religión verdadera, ayudar a las viudas y "güérfanos" en su tribulación y mantenerse inmaculado de este siglo; cosa que no hacen ni usté ni ninguno de los "pherizim", o sea "intransigentes"... El juez la mandó a echar de la sala al comenzar la soflama, que si pudo acabarla, fue porque el milico le tuvo lástima y el juez dijo a la sala: "Esa mala pécora zaparrastrosa, me ha dado una bofetada moral"; y ella le gritó desde la puerta: "Y te voy a dar otra; y esa no va a ser moral". Al otro día el milico por orden superior no la dejó entrar, y ella desde la puerta no más recitó hasta no dar más su cantilena. Al tercer día le cerraron la puerta y se las pasó golpeando con una muleta que traía. Así que el Mal Juez dijo: "Yo soy una persona que no teme a Dios ni al diablo tan siquiera; pero si ésta sigue, al final me va a dar knock-out, o me va a dejar groggy, porque es peor que el diablo. Le vaya fallar en pro aunque quede mal con el comité y se me enoje el mismo Embajador de Bélgica. También ese Síndaco se está abusando, un poco está bien, pero ya es por demás, hay límites; podía dejarle al menos la casa. Le vaya hacer devolver todo y sin mirar siquiera el expediente".
Eso del "knock-out" no es chiste mío sino del griego Lucas, que usa el verbo "ypoopspiatzo", término pugilístico que significa" derechazo en el ojo" (y la Vulgata traduce "sugellet", me va a señalar) que el pueblo usaba en el sentido de" dejar fuera de combate, quebrar la cabeza, pudrir la sangre". Por lo cual, doté a la viudita de una muleta, porque a mano limpia no es de creer lo pudiera al Juez.
He reconstruido la parábola al uso nápoli porque así lo recomienda un gran escriturista, el francés Buzy, pero no es nada probable que haya contenido más pormenores que los sobrios del Evangelista, aunque es cierto que esas pocas frases de Cristo evocaban en los oyentes toda la escena con mil detalles, pues les era familiar, y a nosotros no, porque en nuestro país no pasa eso: aquí si una viuda protesta, se va a lo mejor "a disposición del Poder Ejecutivo". "Y les decía esta parábola porque se debe siempre orar y nunca cansarse", dice Lucas al principio, y al final inesperadamente dice Cristo: "¿Y Dios no hará justicia a sus elegidos que lo claman día y noche? Os aseguro que les hará pronto justicia. Empero, cuando el Hijo del Hombre vuelva, ¿creéis que hallará fe en la tierra? Este último versículo inesperado y como ilógico, amplía de golpe la perspectiva y lo proyecta a la situación más apretada de la Humanidad, a la Parusía.
Ningún intérprete católico deja de ver en este último versículo una referencia al fin del mundo; y bien está, pues entonces la oración importunando a Dios tendrá que ser casi desesperada. El racionalista Jülicher, que hace acerca de las parábolas una cantidad de facecias sosas (es decir, chistes alemanes) escribe aquí: "Si en el fin del mundo ya no habrá fe ¿cómo van a orar con constancia? Es contradictorio". Habrá fe verdadera en pocos, los cuales orarán a toda furia y habrá en la mayoría falta de fe y adulteración de la fe, herejía y apostasía. El texto griego dice: ¿Pensáis que, viniendo, encontraré LA FE sobre la tierra? La fe estará como desaparecida; pero los pocos "escogidos" que quedarán han de orar de tal modo que lo harán retornar a Cristo.
Dios es pues como las mujeres, quiere ser importunado. Dice san Agustín: "Pulsa, dare vult. Et quod dare vult, differt, ut amplius desideres dilatum, me vilescat cito datum. Plus vult Ille dare quam nos accípere: Golpea, Él quiere dar, y lo que quiere dar lo dilata, para que desees más lo dilatado, y no se desprecie pronto dado. Más quiere Él dar que nosotros recibir". Y así, fuera del primer caso de oración no cumplida, porque se pide mal, hay el segundo caso, en que se pide poco. Cristo les dice a los Apóstoles la noche de la Pasión: "Hasta ahora no me habéis pedido nada" -y le habían pedido por lo menos tres cosas; pero no buenas: una tener los primeros asientos en su (soñado) Reino temporal; otra, que hiciese llover fuego del cielo sobre los samaritanos; tercia, que huyese de "su cáliz", de ir a Jerusalén a la muerte. "Hasta ahora no habéis pedido nada; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido".
Hay un tercer caso de petición no cumplida, en que se pide cosas buenas, y se pide con constancia y se pide toda la vida, inútilmente al parecer; es caso extraordinario. Es el caso de los puestos por Dios en la "noche oscura" de los místicos, que es una especie de purgatorio en vida. Hay dos noches oscuras en el camino místico, la noche oscura "del sentido", y la "del espíritu", que es mucho más dura, y no solamente se parece al purgatorio, sino que puramente lo es; y lo que en ella sufre el alma, según Juan de la Cruz, es indecible; y algunos (como pienso yo fue Soeren Kierkegaard) no salen nunca de ella. "¿Por qué? Dios lo sabe, yo no lo sé", dice el santo. También santa Teresa lo nota; que a algunos Dios los entra un paso en el camino místico pasivo y no los lleva más allá. Esta sí que fue perseverante en orar; y Dios la llevó más que más allá; me figuro que aun ahora está rezando por Buenos Aires, la ciudad pantanosa que co-fundó su hermano menor Rodrigo, "el más querido", el cual dejó sus huesos en esta tierra; y quizá descendientes, los Cepeda. Ahora sí que hay noche oscura aquí en Buenos Aires.
De suyo Dios da esa especie de "contemplación negra" para que el alma purgada salga a los grados supremos de la contemplación, que es como un anticipo leve del cielo; así como "la noche" lo es del Purgatorio. Naturalmente, los que están en esa oscuridad viva, como Jonás en el vientre de la ballena, piden a Dios salir de ella, piden la luz; y algunos como hemos visto, mueren pidiéndola. Mas no es vana su oración, pues cada paso que han de dar, lo ven, aunque no ven ni el sol ni el horizonte ni todo el camino: chispazos fugitivos los atraviesan, como dijo el otro poeta:
Estoy contento con mi mal destino
Y esta del corazón tan mala estrella
Que sin embargo alumbra mi camino
Y siempre indica una inmediata huella...
Kirkegor que fue un perpetuo Orante decía: "Cristo me curará de mi melancolía y podré ser párroco", y jamás lo curó, ni fue párroco. Pero un día escribe: "He tenido una suspensión de amor de Dios que no lo sé explicar, que no la podría. escribir, del todo extraordinaria e inesperada; que si dura, mi vida será un Paraíso". No duró. Son esos "chispazos" que dije.
Hoy día parecería que la noche oscura de la fe esté de moda en el mundo: así opinan los autores de una encuesta de "Les Etudes Carmelitaines'' acerca de la vida de oración en los conventos de su Orden. También fuera de los conventos; además del nombrado arriba, me parece ver la señal de este estado místico (a veces no aceptado ni correspondido) en grandes ejemplos actuales, como Baudelaire, Rimbaud, Laforgue, Kafka, Nietzsche, quizá también en Bjorson, en León Bloy, en Van del' Merck.
Siendo grandes poetas o escritores, expresaron el estado de su alma, que parece a las presas con algo sobrehumano, sitiada por una incomprensible ausencia y obsesión de Dios. La noche oscura es solamente el llamado a los estados místicos, a la "contemplación infusa", y de ella se puede no usar, o no usar bastante, o usar mal-como de toda gracia; lo que no se puede hacer es salir sin que Dios lo haga, como ni tampoco entrar.
He querido poner un ejemplo extremo de oración pertinaz a un Dios que se hace el Amigo Dormido, y aun el Juez Inicuo; pues los que entran en estas tinieblas vivas oran siempre y cumplen literalmente la orden de san Pablo: "Sin intermisión orad", que parece no hacedero en lo humano; y aunque a veces les parece que están ya condenados y dejados de la mano de Dios, aman a Dios también sin intermisión y claman a Él sordamente y a veces hasta con cuasi blasfemias, (libro de Job) desde el vientre tenebroso del monstruo.
¿Cómo sé yo esto? No solamente por los grandes místicos españoles, sino por Cristo mismo: Cristo oró toda la vida a su Padre que "apartase de Él ese cáliz" como lo hizo ostensible y tremendamente en el Huerto. Se puede decir que el hacerse hombre fue su noche oscura. Eso se ve en varios rasgos de su vida, por ejemplo, cuando le dijo a los dos Zebedeos: ¿Podéis beber el cáliz que yo bebo?; en el enojo contra Pedro cuando lo exhortaba a huir de su Cáliz; y en la irritación que lo tomaba a veces y lo hacía decir: ¡Dios mío! ¿Hasta cuándo tendré que aguantar a esta generación bastarda y degradada? Su naturaleza humana repugnaba al dolor como cualquiera de las nuestras; y el Padre no lo escuchó hasta la Resurrección.
Oremos, pues, sin desesperar y sin cansarnos a santa Rita para que venga algún gobierno bueno a la Argentina.
(Castellani, Las parábolas de Cristo, Jauja Mendoza 1994, 215-21)
PARÁBOLA DEL PAN Y LA PIEDRA(Mt. VII, 9)
"¿Quién de vosotros si le pide su hijo un pan le da una piedra; o si le pide un pez le da un áspid? Y si vosotros, siendo malos sabéis dar a vuestros hijos bienes, ¿cuánto más el Padre que está en los cielos?" (Mt. VII, 9)
Esta parábola, que está repetida y acompañada de otra graciosa parábola sobre la oración, en Lucas, indica la condición fundamental del orar cristiano, que es la plena confianza en Dios como en un Padre, mayor que los padres terrenos. Es menester, por un lado, que aquel a quien rogamos, quiera favorecernos; y por otro, que pueda; y la bondad y el poder no pueden fallar en Dios, si es el Padre Celeste; si ni siquiera fallan en la imperfecta paternidad humana. Eso dice aquí Cristo -y otra cosa más: Dios no nos va a dar a comer una piedra si se la pedimos creyéndola un pan; ni una víbora, si la creemos un pescado. El pan y la piedra se parecen y un miope, como somos todos, puede confundirse. No se parecen un pescado y una víbora; mas parece ser que en el mar de Galilea hay una culebra de agua, "tropidonatus tesselatus", que se parece a los peces y sale a veces entre ellos de las redes.
Sin oración no hay salvación: esta es una proposición absoluta y sin restricciones ni excepciones; pues no podemos salvarnos sin la gracia de Dios, dijo Cristo (“ni siquiera decir el nombre de Jesús con eficacia", dijo san Pablo) y la gracia se da únicamente por la oración. Es claro que Dios no niega a nadie al menos la gracia de orar. Es claro también que se puede orar de muchas maneras, y algunos incluso oran sin saberlo: sin ir a misa y sin decir el Padrenuestro; como oró el mártir musulmán Al Hallaj. "Es imposible que Dios deje suicidarse a uno que ora" -dije yo a un afligido y aterrorizado. Y es verdad "Dios aprieta pero no ahoga", dice... el Evangelio; pues ese refrán nació de la médula misma del Evangelio.
La oración es el eje de toda la vida cristiana; y ella postula e implica las otras dos partes de toda religión conocida, que son el dogma y la moral. Algunos filósofos añaden un cuarto integrante de la religión: el sacrificio. Pero el sacrificio es una parte de la oración, como veremos más tarde... si nos animamos; pues el sacrificio es un misterio inmenso. ¿Cómo se les pudo ocurrir a los humanos que destruir una cosa puede ser agradable a la Deidad; y cómo pudo surgir esa aberración de los sacrificios humanos, destruir una vida de hombre? Mas para nosotros el sacrificio está representado por la Eucaristía y la Misa; donde sólo se destruye (o más bien se sustituye) la sustancia del pan. Es el sacrificio incruento y manso de Melquisedec. Sin embargo, pende místicamente de la pasión y la transformación real del cuerpo de Cristo: parece ser que una destrucción real es la esencia del sacrificio, después de la Caída.
Además de la confianza, la oración demanda la perseverancia; como veremos en otra parte, simbolizada en otras dos parábolas de Lucas. Lucas es el Evangelista que más insiste sobre la oración, se complace en mostrarnos a Cristo orando, a Cristo saliendo de noche a orar, trepando una montaña para orar, enseñando a orar, exhortando a orar, y postrado bajo el peso de su tremenda oración en el Huerto; y es el que trae más oraciones vocales: el "magníficat", la oración de la Virgen; el cántico de Zacarías; la oración de Elizabeth y de Simeón; el laude de los Angeles en Belén; y varias breves oraciones exclamatorias o "jaculatorias" de Cristo. Y es el que pone en esta parábola una palabrita diferente que resuelve el tremendo enigma de la "oración eficaz".
Porque Cristo promete que la oración siempre será eficaz; y la experiencia parece no darnos eso. Todas las religiones, como está dicho, incluyen la oración; de modo que si Cristo se hubiese limitado a eso, no habría dificultad. Cristo dijo que orásemos constantemente e incluso sin intermisión (en cuanto es posible), que orásemos alegremente, que orásemos insistentemente e incluso imperfectamente, como la Viuda Fastidiosa y Amigo Porfiado. Hasta aquí no hay nada: Buda, Moisés y Mahoma dijeron lo mismo. El asunto comienza cuando Cristo dice: "De verdad os digo que todo cuanto pidiereis a mi Padre en mi nombre, será hecho" y "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid pues para que recibáis, y vuestro gozo sea cumplido".
Estas promesas concretan demasiado para nuestro gusto (o poca fe) las otras indeterminadas que preceden esta parábola, a saber: "Pedid y recibiréis; buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo aquel que pide recibe (alguna cosa), el que busca halla (algo) y al que llama le abren (a veces). En esta generalidad está bien: no dudamos de que Dios que hizo los oídos, tiene oídos, que no es malo, y que si le hablamos como a un padre, ALGO saldrá de eso, y eso no será inútil. Pero que "todo lo que pida será hecho", es patraña -dice nuestro sentido humano. ¡Si le habré pedido yo cosas que no salieron; y otras que salieron al revés! Incluso le pedía estos días sacar la lotería; que si Dios hiciese caso a cuantos le piden sacar la lotería, se acabaría la lotería; y quizá también se acaba el pueblo argentino, cuya fe parece estar puesta actualmente en interminables loterías, que llevan nombre raros: (por ejemplo, "golpe") en vez de poner fe en Dios, en la luz y en el esfuerzo. El pueblo argentino pide a Dios actualmente (o el porteño al menos) le resuelva las dificultades políticas y también las deficiencias morales (de las que dependen las otras) por medio de una inconmensurable lotería.
Estamos seguros que ha habido cristianos que han llevado una vida dura y requetedura hasta el fin, sin remisión: que han orado con fe, confianza, constancia, con "gemidos inenarrables" como san Pablo y aun con insolencias, como Job; que no veían por qué padecían, los motivos, el fruto el provecho de esos suplicios en la noche, que nadie habría de saber jamás; y que no levantaban, ennoblecían ni iluminaban sus almas, como dicen los libros de los filósofos... devotos, que hace SIEMPRE (y no es verdad) el sufrimiento; corno Ludwine o Ludovina o Luduina de Schiedsam -o sea Holanda- que fue canonizada; corno Kierkegaard que no será canonizado; como Baudelaire, que se salvó raspando y está aún en el Purgatorio, como se puede píamente conjeturar; y es "descanonizado" por medio mundo, comenzando por los doctores, que lo tienen por perverso y maldito. ¿De qué les valió la oración? En 1864 escribía Baudelaire al final de su palpitante diario "Mon coeur mis à nu" (Mi corazón desnudado): "Me juro a mí mismo tomar desde hoy las reglas siguientes por reglas eternas de mi vida:
"Hacer cada mañana mi oración a Dios, depósito de toda fuerza y toda justicia, a mi padre, a Marieta y a Poe, como intercesores; rogarles que me comuniquen la fuerza necesaria para llenar todos mis deberes y otorguen a mi madre una vida bastante para que goce de mi transformación; trabajar todo el día, o al menos, hasta donde alcancen mis fuerzas; confiar en Dios, es decir, en la Justicia misma, para el éxito de mis proyectos; hacer todas las tardes otra oración pidiendo a Dios la vida y las fuerzas para mi madre y para mí; hacer de todo lo que gane cuatro partes: -una para gastos cotidianos, una para mis acreedores, una para mis amigos, y la cuarta para mi madre-; obedecer a las normas de la más estricta sobriedad, la primera de las cuales es la supresión de todos los excitantes, sean los que fueren". Hasta aquí la última página del librito del genio, del albatros con las alas rotas.
"¡Reglas eternas! ¡Trabajar todo el día! ¡Todo lo que gane!..." Estaba herido de muerte y no escribió una línea más. Sus altivos proyectos eran humo: "Trabaja seis horas sin afloje. Para hallar temas, gnothe seautón (conócete a ti mismo). Sé siempre poeta, incluso en prosa. Gran estilo (nada hay más hermoso que el lugar común). Comienza por doquiera; y después sírvete de la lógica y el análisis. Cualquier hipótesis pide su conclusión. Encontrar el frenesí cotidiano... " ¡Qué ilusiones! ¡Pobre hombre! Estaba herido de parálisis general treponémica; y si realmente ella fue heredada y no culpable (como quieren ahora Fumet, Gonzaga Reynolds, y otros) el más grande de los poetas franceses fue quizás el más grande de todos los "Injusticiados" del mundo -menos Cristo.
¿De qué le sirvió la oración, dicen?
El había respondido de antemano, un tiempo antes, al escribir: "Se puede ser discreto y sin embargo buscar en Dios el cómplice y el amigo que siempre nos faltan. Dios es el eterno "confidente" en esta tragedia en que cada uno es el "héroe". Hay quizá asesinos y usureros que dicen al Señor: "Haced que mi próxima operación sea un éxito". Pero la oración de estos villanos no mancha el honor y el gozo de la mía..."
¿Y cuál era la suya?
Unos días antes: "No me castiguéis, Señor, en mi madre; y no castiguéis a mi madre por causa mía. Os encomiendo las almas de mi padre y de Marieta. Dadme la fuerza de hacer inmediatamente mi deber todos los días y de volverme así un héroe y un santo..." y después de esto, pide inspiración, poemas, productos, dinero, salud, si todo esto va bien con esa otra petición fundamental del Espíritu de Dios (que es preciso para ser "un héroe y un santo"). No iba bien con eso. No se le dio. Por lo cual hemos de creer que lo otro, el Espíritu Santo, sí se le dio. Para mí, se salvó seguro.
Esa es la palabrita iluminadora que pone san Lucas diferente de san Mateo. Mateo dice: "Si vosotros siendo malos sabéis dar bienes a vuestros hijos ¿no os dará el Padre de los cielos COSAS BUENAS, si se las pedís?" Pero Lucas, literalmente igual en lo otro, dice aquí: "No os dará el Padre Celeste SU ESPÍRITU BUENO, si se lo pedís?" Lo esencial, y que condiciona todo el resto, y por lo cual se ha de pedir el resto (todas las otras COSAS BUENAS, que al fin no son más que COSAS), es el Espíritu Santo, la gracia, la salvación. El resto es el "pan cotidiano" del Padrenuestro que también hay que pedir... después: en la cuarta petición. Si el Espíritu Santo mora en nosotros, entonces "Él rogará a Dios desde el fondo con gemidos inenarrables", y obtendremos todo lo que pidamos en Él: -lo que pida Él en realidad para nosotros; lo cual se hará infaliblemente: pues entonces Dios pide a Dios, y sabe lo que pide.
Si Dios escuchase materialmente todos nuestros caprichos, ocurrencias, deseos aun lícitos, e incluso santos, nos tendría que dar muchísimas veces una piedra en vez de un pan, y un áspid, que nosotros creemos pez. "Aut dabit quod petis aut quod nóverit melius": todo está en cifra en esta fórmula de san Agustín: "O te dará lo que pides, o lo que Él sabe mejor". La verdad es que ese MEJOR que Dios da, a veces es terriblemente duro y oscuro. Yo creo que esa promesa de Cristo a los "apóstoles" coevos y futuros: "El que dejare por mí: padre, madre, bienes, mujer e hijos, yo le daré el ciento por uno en este siglo y después la vida eterna" (Mc. X, 28) es una regla general que tiene excepciones; que a algunos, como los que mencioné arriba, Cristo simplemente no les devuelve el ciento por uno en esta vida, porque los ve fuertes como para pasarlos sin más a la otra vida: "los hace hacer el purgatorio en esta vida", como dice santa Teresa de las monjas neurasténicas -y buenas; porque las neurasténicas malas, esas hacer pasar el Purgatorio a las demás. En suma, creo que existe el misterio de la Conjugación a la Pasión de Cristo, que han pasado muchos en este mundo, que lo han pedido o lo han aceptado, y han dado a Dios gracias... a la que salga y como podían. Esto no invalida la promesa de la "oración eficaz". Dios respondió a sus oraciones, lo mismo que a san Pablo: "Bástate mi gracia" -y la gracia basta y SOBRA. "Medida llena y colmada y sobrante y redundante y rebosante, os darán por vuestras buenas obras" -dice en otro lugar.
San Pablo padeció en su vida algo tremendo que él llama "aguijón en mi carne" y "bofetada de Satanás". Estas expresiones sugieren tentaciones carnales; no de las leves o de las medianas, sino de las "supremas", como sufrió san Alfonso Rodríguez lego jesuita y otro san Alfonso, el de Liguori, doctor de la Iglesia y fundador de órdenes, en sus últimos días, cuando era viejo, e incluso en su lecho de muerte: netamente diabólico, "bofetón de Satanás". Mas todos los escritores devotos del mundo se horrorizan de que san Pablo nientedimeno haya podido tener hambre de mujer, como si fuese culpa de él; y han inventado que el "aguijón en la carne" era la vergüenza y la timidez que le daba ser petiso -o bien, eran ataques epilépticos- o que sufría de reuma; o de sarna, si vamos a imaginar. Sea lo que fuere, la cuestión es que de ESO tan feo que es llamado "licencia de Dios al ángel de Satanás para que me abofetee", Pablo le pidió a Dios "con gemidos inenarrables" tres veces que se lo quitara; y el Señor le respondió tres veces: "Te basta mi gracia; pues la virtud en la enfermedad se robustece" -o como dice el texto griego "en la flaqueza se perfecciona".
Me dan ganas de hacer una parábola yo también: hubo un hombre que se pasó la vida pidiendo a Dios una cosa que era buena para él y los demás; o muchas cosas, mejor dicho. Oraba con constancia, pues hacía novenas tras novenas a los santos más reputados de la Corte Celestial; oraba con confianza, pues había sido abandonado por su padre y por su madre, y se había refugiado en Dios, de acuerdo a aquello: "Pater meus et mater mea dereliquerunt me, Deus autem suscepit me; que se puede traducir: mi Rector y mi Provincial me abandonaron, pero Dios me adoptó; -oraba con reverencia, porque componía continuamente prosa y verso para loar el nombre de Dios y hacerlo conocer; y resulta que nunca obtenía lo que pedía y siempre le iba de mal en peor; hasta que un día, ya viejo y cansado, pensó "¿ Qué le costaba a Dios haberme dado siquiera el dormir bien, que es una cosa que da a todos? Si Dios nos habla, y Dios se hizo hombre, tiene que hablarnos el lenguaje de los hombres; y en el lenguaje de los hombres yo debo decirle que conmigo no ha cumplido sus promesas. Las cumplirá en la otra vida, bien; pero yo estoy en esta vida y no en la otra; y ahora no tengo más remedio que pensar así". Se compadeció de él Dios; y esa noche le mandó un ángel en sueños que le mostró todo el mapa de su larga vida pasada; y él vio con asombro que todo lo que había pedido en serio a Dios, se había realizado de una manera secreta pero real. Estaba allí mirando estupefacto una cosa después de otra, como lechuza en jaula; y le dijo al Ángel: "¿Cómo es que no me he dado cuenta?" Dijo el Ángel sin enojo alguno: "Porque vos pedías como hombre, y Dios concedía como Dios". Dijo el soñador: "Jesucristo vino al mundo a salvar a los desagradecidos, de los cuales yo soy el principal". Después de lo cual, se murió; como les pasa a todos los que ven un Ángel.
Este fue Charles Baudelaire al fin de su vida: lo que le pidió en serio a Dios, Dios se lo había concedido. Le pidió hacer con sus negros días, su vida de "monje haragán" (Le Mauvais Maine) e incluso con sus pecados, un libro extraño y único, erizado y profundo. Y con sus días de "poeta maldito" escribió en efecto "Las flores del Mal" -un libro inmortal que no recomendamos a todos, sino a muy pocos; pero que a pesar de su título y de todos los pesares, es una gran libro católico comparable al "Infierno" de Dante, más un Infierno moderno.
Pues el saber fundamental del hombre lo da solamente la oración. Como dijo un frondizista:
En esta vida embromada
Sin chicha y sin limonada
El buen saber es la clave:
Quien sabe salvarse, sabe;
Y el que no, no sabe nada.
(Castellani, Las parábolas de Cristo, Jauja Mendoza 1994, 90-96)