Una vez le preguntaron al cardenal Newman sobre su profunda vida espiritual. La pregunta era la siguiente: ¿cómo es posible que una persona que no era católica haya podido alcanzar una vida sobrenatural tan elevada? El cardenal Newman simplemente respondió: «Nunca he pecado contra la luz».
Los judíos que persiguieron a Jesús, y aquellos que iban a perseguir a los apóstoles —tal como Jesús profetizó—, tenían un afecto desordenado hacia el celo de Dios. Por eso san Agustín dice: «Tienen celo por Dios, pero no según la sabiduría». Era un celo desordenado porque no estaba según la verdadera sabiduría.
Siguiendo las palabras del cardenal Newman, esas personas pecaron contra la luz. Se peca contra la luz cuando no seguimos la luz, sino nuestras pasiones. Entonces permitimos que la atención de la inteligencia se concentre en una pasión y juzgamos como bueno algo que no lo es. Santo Tomás de Aquino dice: «El hombre, al estar dispuesto de tal o cual manera por una pasión, juzga que algo es adecuado y bueno, lo que no juzgaría así si no fuera por la pasión» (I-II, 10, 3).
Cuando esto ocurre, la persona tiende a justificar sus acciones desordenadas y su afecto desordenado hacia ese objeto, especialmente cuando el objeto es bueno. Es importante comprender que el objeto puede ser bueno —por ejemplo, el “celo de Dios”—, pero si amamos ese bien de manera errónea, nuestro amor no es bueno, aunque el objeto lo sea.
Es muy importante trabajar este defecto que, en términos espirituales, suele llamarse «juicio propio». San Ignacio de Loyola dice que quienes siguen su propio juicio caminan por un camino incierto y peligroso.
Para luchar contra este defecto, san Juan de Ávila recomienda la renuncia a uno mismo, especialmente en lo que se refiere a la voluntad: renunciar a la propia voluntad o a aquello que queremos hacer. También es fundamental discernir la voluntad de Dios, ya que el juicio propio nos engaña con mucha facilidad y no siempre es sencillo distinguir entre la voluntad de Dios y la nuestra. Por eso, es importante pedir consejo sobre la voluntad de Dios a una persona espiritualmente sabia.



Comentarios 1
Muchas gracias. Excelente historia y consejo.