1 Samuel 1 Biblia Straubinger Capítulo 1 de 31

1 Samuel 1

Libros históricos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Introducción de la edición

Los cuatro libros de los Reyes se refieren a la monarquía de Israel y de Judá, que duró unos 450 años, hasta el cautiverio de Babilonia. Los dos primeros, llamados también I y II de Samuel, relatan la historia de Israel desde el nacimiento de Samuel hasta la muerte de David.

El libro primero empieza narrando la historia de Helí y Samuel, que fue el último de los jueces, y el establecimiento de la monarquía en Israel (capítulos 1-15); en la segunda parte refiere el fin de Saúl, el primer rey, y el advenimiento de David (capítulos 16-31).

El libro segundo está dedicado por entero al reinado del Rey-Profeta.

El autor de estos libros es desconocido. El texto hebreo pone el nombre del profeta Samuel al frente de ambos libros. Es realmente muy probable que gran parte del primero provenga de Samuel; pero hay que fijar su redacción definitiva en el tiempo después de David.

El objeto que se propone el autor, es mostrar principalmente la fidelidad de Dios en sus promesas y la divina providencia en la vocación de David al trono. Al mismo tiempo quiere el autor trazar una imagen del rey ejemplar David, en contraste con Saúl, a quien no es lícito imitar.

San Jerónimo encarece la lectura de los libros de los Reyes, porque es fácil comprender su contenido y sacar las enseñanzas que Dios mediante ellos pone ante nuestros ojos y nuestro corazón.

Esta divina historia es como un bosquejo de todo cuanto ha sucedido en el mundo desde aquel tiempo hasta hoy. Mudados los nombres, la substancia es la misma. «Se descubre por todas partes aquella providencia paternal, aquel poder y sabiduría eterna, que todo lo dispensa, ordena y endereza al fin y cumplimiento de sus altísimos designios. En cada página se nos muestra al Señor como un Dios santo, benéfico, misericordioso, siempre pronto a perdonar las faltas de los que arrepentidos recurren a su clemencia» (Scío).

El personaje que se destaca en toda esta historia es David, el gran amigo, de Dios y figura de Cristo que descendió de él según la carne.

Texto de 1 Samuel 1

I. El profeta Samuel

Los padres de Samuel

1 Había un hombre de Ramataim-Sofim, de la montaña de Efraím, que se llamaba Elcaná. Era hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohú, hijo de Suf, efraimita.* 2 Tenía dos mujeres, una llamada Ana, y la otra Fenená. Fenená tenía hijos, en tanto que Ana carecía de ellos. 3 Año tras año subía este hombre desde su ciudad, para adorar a Yahvé de los ejércitos en Silo y para ofrecerle sacrificios. Estaban allí los dos hijos de Helí, Ofní y Fineés, sacerdotes de Yahvé.* 4 Siempre cuando Elcaná ofrecía sacrificio, daba a Fenená, su mujer, y a todos sus hijos y sus hijas, porciones (de la víctima); 5 mas a Ana le daba doble porción, porque amaba a Ana, aunque Yahvé le había negado hijos.*

6 Entretanto su rival la afligía en extremo, a fin de exasperarla porque Yahvé le había negado hijos. 7 Esto se repetía todos los años. Siempre que ella subía a la casa de Yahvé (Fenená) la afligía de tal manera que lloraba y no comía. 8 Dijo, pues, Elcaná, su marido: «Ana ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué se aflige tu corazón? ¿No valgo yo para ti más que diez hijos?»

El voto de Ana

9 Después de haber comido y bebido se levantó Ana, mientras Helí, el sacerdote de Yahvé, estaba sentado sobre su silla, junto a una jamba de la puerta del Templo de Yahvé. 10 Y se puso ella a orar a Yahvé con el alma llena de amargura; y entre muchas lágrimas* 11 hizo un voto, diciendo: «Yahvé de los Ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, le consagraré a Yahvé todos los días de su vida, y no pasará navaja por su cabeza.»* 12 Durante largo tiempo prolongaba ella su oración delante de Yahvé, y Helí observaba la boca de ella; 13 pues Ana hablaba dentro de su corazón; se movían, sí, sus labios, pero no se oía su voz; y así Helí la tuvo por ebria. 14 Dijo, pues, Helí: «¿Hasta cuándo andarás embriagada? ¡Procura librarte de tu embriaguez!» 15 Ana dio por respuesta: «No, señor mío; soy una mujer de corazón afligido. No he bebido ni vino ni bebida embriagante, sino que he derramado mi alma delante de Yahvé. 16 No tomes a tu sierva por hija de Belial, porque de la abundancia de mi pena y de mi aflicción he hablado así hasta ahora.»* 17 Respondió Helí y dijo: «Vete en paz, y el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.» 18 Y ella contestó: «¡Halle tu sierva gracia a tus ojos!» Luego la mujer se fue por su camino, y comió, y su cara ya no era como antes.* 19 A la mañana se levantaron muy temprano, y después de postrarse ante Yahvé regresaron y vinieron a su casa, a Rama. Y Elcaná conoció a Ana, su mujer, y Yahvé se acordó de ella.

Nacimiento de Samuel

20 Con el correr de los días, Ana que había concebido, dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, diciendo: «porque de Yahvé lo he impetrado.»* 21 Cuando después su marido Elcaná subió con toda su familia, para ofrecer a Yahvé el sacrificio anual, y para cumplir su voto, 22 Ana no subió; pues dijo a su marido: «Cuando haya sido destetado el niño, lo llevaré para que sea presentado ante Yahvé, y se quede allí para siempre.» 23 Respondióle Elcaná, su marido: «Haz lo que mejor te parezca. Quédate hasta que lo hayas destetado. Dígnese Yahvé llevar a cabo su promesa.» Se quedó la mujer y dio de mamar a su hijo hasta que lo destetó.

El niño es ofrecido al Señor

24 Después de destetarlo, lo llevó consigo, con un becerro de tres años, un efa de flor de harina y un cuero de vino, y lo condujo a la Casa de Yahvé, a Silo, siendo el niño todavía pequeño.* 25 Inmolaron el becerro y entregaron el niño a Helí, 26 y ella dijo: «¡Óyeme, señor mío! Por la vida de tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí contigo orando a Yahvé. 27 Estaba rogando por este niño, y Yahvé me ha otorgado lo que le pedí. 28 Por eso yo por mi parte lo doy a Yahvé. Todos los días de su vida, será consagrado a Yahvé.» Y se prosternaron allí ante Yahvé.

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