Daniel 14 Biblia Straubinger Capítulo 14 de 14

Daniel 14

Libros proféticos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Daniel 14

Daniel se niega a adorar al ídolo Bel

1 Era Daniel uno de los comensales del rey, quien le honraba más que a todos sus amigos,* 2 Había a la sazón en Babilonia un ídolo llamado Bel; y se gastaban para él cada día doce ambas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis cántaros de vino.* 3 Le tributaba culto también el rey e iba todos los días a adorarlo. Daniel, empero, adoraba a su Dios. Y el rey le dijo: «¿Por qué no adoras a Bel?»* 4 A lo que respondió, diciendo: «Porque no adoro a los ídolos hechos de mano, sino al Dios vivo, que creó el cielo y la tierra, y es Señor de toda carne.» 5 El rey le replicó: «¿Crees tú acaso que Bel no es un dios vivo? ¿No ves cuánto come y bebe cada día?» 6 A esto contestó Daniel riendo: «No te dejes engañar, oh rey; porque él por dentro es de barro, y por fuera de bronce, y nunca come.» 7 Montó el rey en cólera, y llamó a los sacerdotes del ídolo, a los cuales dijo: «Si no me decís quién come todo eso que se gasta, moriréis. 8 Pero si me hacéis ver que todo eso lo come Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel.» Y dijo Daniel al rey: «Sea como has dicho.»

9 Eran los sacerdotes de Bel setenta, sin contar las mujeres, los párvulos y los hijos. Fue el rey con Daniel al templo de Bel, 10 y dijeron los sacerdotes de Bel: «He aquí que nosotros nos salimos fuera; y tú, oh rey, haz poner las viandas y servir el vino, después cierra la puerta, y séllala con tu anillo. 11 Y si mañana temprano, al entrar no hallares que todo se lo ha comido Bel, moriremos nosotros sin remedio, o morirá Daniel, que ha mentido contra nosotros.» 12 Ellos no tenían miedo, pues habían hecho debajo de la mesa una comunicación secreta, y siempre entraban por allí y se lo comían (todo).

Daniel descubre los engaños de los sacerdotes

13 Luego que se hubieron salido, hizo el rey poner las viandas delante de Bel, y Daniel mandó a sus criados traer ceniza, y la hizo esparcir con una criba por todo el templo en presencia del rey. Después salieron, cerraron la puerta, sellándola con el anillo del rey, y se fueron. 14 Durante la noche entraron los sacerdotes, según su costumbre, con sus mujeres e hijos, y se lo comieron y bebieron todo.

15 Se levantó el rey muy de mañana, y del mismo modo Daniel; 16 y preguntó el rey: «¿Están intactos los sellos, Daniel?» Respondió este: «Intactos están, oh rey.» 17 Abrió luego el rey la puerta y miró a la mesa y exclamó en alta voz: «Grande eres, oh Bel y no hay en ti engaño alguno.» 18 Mas Daniel se rio y detuvo al rey para que no entrase dentro, y dijo: «Mira al pavimento, y ve de quién son estas pisadas.» 19 «Veo, dijo el rey, pisadas de hombres, de mujeres y de niños.» 20 Con esto se irritó el rey e hizo prender a los sacerdotes y a sus mujeres e hijos; y le mostraron el postigo secreto por donde entraban a comer cuanto había sobre la mesa. 21 El rey los hizo morir y entregó a Bel en poder de Daniel quien lo destruyo juntamente con el templo.*

Daniel y el dragón

22 Había en aquel lugar un dragón grande al cual adoraban los babilonios.* 23 Y dijo el rey a Daniel: «Mira, ahora ya no podrás negar que este es un dios vivo. Adórale, pues.» 24 A lo que respondió Daniel: «Yo adoro al Señor, mi Dios, porque Él es el Dios vivo; mas ese no es dios vivo. 25 Y tú, rey, dame permiso, y mataré al dragón sin espada ni palo.» 26 A lo cual dijo el rey: «Te lo doy.» Tomó Daniel pez, sebo y pelos, lo coció todo junto e hizo unas pellas, las qué arrojó en la boca del dragón, el cual reventó. Entonces dijo Daniel: «Ved aquí al que adorabais.»*

Daniel en el foso de los leones

27 Cuando supieron esto los babilonios, se irritaron en extremo; y levantándose contra el rey, dijeron: «El rey se ha hecho judío: destruyó a Bel, mató al dragón y quitó la vida a los sacerdotes.» 28 Y fueron al rey y le dijeron: «Entréganos a Daniel, de lo contrario te mataremos a ti y a tu familia.» 29 Viéndose el rey reciamente acometido y sin salida, les entregó a Daniel, 30 y ellos le arrojaron en el foso de los leones, donde estuvo seis días.* 31 Había en el foso siete leones, y les daban cada día dos cuerpos y dos ovejas; pero nada les dieron entonces, para que devorasen a Daniel.

32 Estaba a la sazón en Judea el profeta Habacuc, el cual había cocido un potaje y desmenuzado unos panes en una vasija, para ir al campo y llevarlo a los segadores.* 33 Y dijo el ángel del Señor a Habacuc: «Esa comida que tienes llévala a Babilonia, a Daniel que está en el foso de los leones.» 34 Contestó Habacuc: «Señor, yo no he visto a Babilonia ni tengo noticia del foso.» 35 Entonces el ángel del Señor le tomó por la coronilla de la cabeza y con la velocidad de su espíritu le llevó de los cabellos de su cabeza hacia Babilonia encima del foso.* 36 Gritó Habacuc y dijo: «Daniel, siervo de Dios, toma la comida que Dios te envía.» 37 Entonces dijo Daniel: «Tú, Señor, te has acordado de mí y no has desamparado a los que te aman.» 38 Y se levantó Daniel y comió. Entretanto el ángel de Señor se dio prisa para restituir a Habacuc a su lugar.

39 Al día séptimo vino el rey para hacer él duelo por Daniel; y llegando al foso miró hacia dentro y vio a Daniel sentado en medio de los leones. 40 Entonces exclamó el rey en voz alta diciendo: «Grande eres Señor, Dios de Daniel.»* 41 Y le hizo sacar del foso de los leones. Pero a aquellos que habían maquinado su ruina, los hizo echar en el foso y fueron al punto devorados en su presencia. 42 Entonces dijo el rey: «Teman al Dios de Daniel todos los moradores del orbe; porque Él es el Salvador, el que obra prodigios y maravillas sobre la tierra y libró a Daniel del foso de los leones.»

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