Jeremías 10 Biblia Straubinger Capítulo 10 de 52

Jeremías 10

Libros proféticos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 5, 1-12 Índice de libros

Texto de Jeremías 10

Vanidad de la idolatría

1 Oíd, oh casa de Israel, la palabra que os dice Yahvé.

2 Así dice Yahvé:
"No imitéis las costumbres de los gentiles,
ni temáis las señales del cielo,
de las cuales tienen miedo los gentiles.*

3 Porque los ritos de los gentiles son vanidad:
Se corta un árbol del bosque,
lo labra la mano del artífice con el buril,*

4 Io adorna con plata y oro,
y lo sujeta con clavos a golpe de martillo,
para que no se caiga.

5 Son como un espantajo en el melonar,
no hablan:
han de ser llevados,
porque no pueden caminar.
No los temáis,
ya que no pueden hacer ni mal ni bien.

6 Nadie hay semejante a Ti, oh Yahvé;
Tú eres grande,
y grande es el poder de tu nombre.

7 ¿Quién no te temerá a Ti, oh Rey de las naciones?
porque esto te corresponde;
pues entre todos los sabios de los gentiles,
y en todos sus reinos nadie hay como Tú.

8 Todos ellos son estúpidos y necios;
vana su doctrina, nada más que leño.

9 Se trae plata laminada de Tarsis, y oro de Ufaz,
que se labra por el artífice y por las manos del platero;
de jacinto y púrpura son sus vestidos,
obra de diestros artífices todos ellos.*

Omnipotencia de Yahvé

10 Yahvé es el Dios verdadero,
Él es el Dios vivo y Rey de la eternidad.
Ante su indignación se estremece la tierra,
y los gentiles no pueden soportar su ira.

11 Así, pues, les diréis: "Esos dioses que no han hecho ni cielo ni tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo."

12 El, con su poder, hizo la tierra,
con su sabiduría estableció el orbe
y con su inteligencia extendió los cielos.

13 A una orden suya braman las aguas del cielo;
Él levanta las nubes desde los extremos de la tierra,
hace los relámpagos para la lluvia,
y saca de sus depósitos el viento.

14 Necio es todo hombre que no sabe (esto);
todo platero se cubre de vergüenza haciendo un ídolo,
porque mentira es su obra de fundición,
y no hay aliento en ella.

15 Son obras vanas, dignas de escarnio;
al tiempo de la visita de (Dios) perecerán.*

16 No es como esta la porción de Jacob,
porque Él ha hecho todas las cosas,
e Israel es la tribu de su herencia;
Yahvé de los ejércitos es su nombre.*

El castigo de Dios es justo

17 Lleva fuera del país tu bagaje,
tú que habitas en la ciudad fortificada.

18 Porque así dice Yahvé:
"He aquí que esta vez lanzaré lejos a los moradores del país,
y los atribularé, para que (me) encuentren."

19 ¡Ay de mí! ¡Qué quebranto el mío!
Mi llaga es malísima. Y me dije:
"Esto es, en verdad, un mal,
y debo soportarlo."*

20 Mi tienda ha sido devastada,
y todas mis cuerdas están rotas;
me han separado de mis hijos que ya no existen;
no hay quien pueda levantar mi tienda,
ni alzar mi pabellón.*

21 Porque los pastores han obrado neciamente,
y no han buscado a Yahvé;
por esto no entendieron
y toda su grey anda dispersa.

22 He aquí que viene un ruido, un rumor,
y grande alboroto de la parte del Norte,
para convertir las ciudades de Judá
en desierto, en morada de chacales.*

23 "Ya sé, Yahvé, que no es del hombre (determinar) su camino,
ni es del hombre el andar y dirigir sus pasos.*

24 Pero corrígeme, oh Yahvé, con equidad,
no en tu ira, para que no me aniquiles.*

25 Derrama tu ardiente ira
sobre los gentiles que no te conocen,
y sobre los pueblos
que no invocan tu nombre;
porque han devorado a Jacob,
lo han devorado y acabado con él
y han devastado su morada.*

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