Jueces 18 Biblia Straubinger Capítulo 18 de 21

Jueces 18

Libros históricos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Jueces 18

Los exploradores danitas

1 En aquel tiempo no había rey en Israel; y en esos mismos días la tribu de los danitas buscaba una posesión donde habitar; porque hasta aquel día no les había tocado posesión entre los hijos de Israel.* 2 Enviaron, por lo tanto, los hijos de Dan cinco hombres de su estirpe y de su territorio, hombres valientes, de Saraá y Estaol, para recorrer el país y para explorarlo, diciéndoles: «Id y explorad el país.» Llegaron ellos a la montaña de Efraím, hasta la casa de Micas, donde pasaron la noche. 3 Estando ya cerca de la casa de Micas, reconocieron la voz del joven levita; por lo cual desviándose hacia allá, le dijeron: «¿Quién te ha traído aquí? ¿Qué haces en este lugar? ¿Y qué tienes aquí?» 4 Les contestó: «Esto y esto ha hecho Micas por mí, y me tiene asalariado para que sea su sacerdote.» 5 Entonces le rogaron: «Háganos el favor de consultar a Dios, para que sepamos si el viaje que hemos emprendido tendrá buen éxito.» 6 El sacerdote les respondió: «Id en paz. Yahvé os mira en el camino por donde andáis.»

7 Se fueron los cinco hombres y llegaron a Lais, donde vieron que la gente que había en ella seguía las costumbres de los sidonios, viviendo en seguridad, tranquilos y confiados, porque no había en aquella tierra nadie que les molestara; eran ricos, vivían lejos de los sidonios, y no tenían trato con nadie.*

8 Regresaron los exploradores a sus hermanos a Saraá y Estaol. Y les preguntaron sus hermanos: «¿Qué decís?» 9 Respondieron: «Adelante, subamos contra ellos; pues hemos visto el país; he aquí que es muy bueno. ¡Y vosotros estáis sin hacer nada! No seáis perezosos. Poneos en camino e id a tomar posesión de aquella tierra.* 10 Cuando lleguéis, encontraréis un pueblo que vive seguro; la tierra es amplia y Dios la ha entregado en vuestras manos; es un lugar donde no falta nada de cuanto hay en la tierra.»

Los danitas se llevan el ídolo

11 Partieron de allí, de Saraá y Estaol, seiscientos hombres de la tribu de los danitas, armados para la guerra. 12 Y subieron y acamparon en Kiryatyearim, en Judá; por lo cual se llama aquel lugar Mahané-Dan hasta el día de hoy. Ese lugar está al occidente de Kiryatyearim. 13 De allí pasaron a la montaña de Efraím y llegaron a la casa de Micas.

14 Entonces los cinco hombres que habían ido a explorar la tierra de Lais, dirigieron a sus hermanos estas palabras: «¿Sabéis que en aquellas casas hay un efod, con terafim, y una imagen, una estatua de fundición? Ved ahora lo que habéis de hacer.»* 15 Se desviaron hacia allá, y entraron a la casa del joven levita, la casa de Micas para saludarle. 16 Entretanto, los seiscientos hombres de los hijos de Dan, armados para la guerra, se apostaron a la entrada de la puerta. 17 Entonces los cinco hombres que habían ido a explorar la tierra, subieron y penetrando allá dentro, tomaron la imagen de talla y el efod, con los terafim, y la imagen de fundición, mientras el sacerdote y los seiscientos hombres ceñidos de armas de guerra estaban a la entrada de la puerta. 18 Cuando aquellos entraron en la casa de Micas para llevarse la imagen de talla, el efod, los terafim y la imagen de fundición, les preguntó el sacerdote: «¿Qué estáis haciendo?» 19 Ellos le dijeron: «¡Calla! Ponte la mano sobre la boca y ven con nosotros, y senos padre y sacerdote. ¿Qué es mejor: ser sacerdote de la casa de un solo hombre, o ser sacerdote de una tribu y familia en Israel?» 20 Se alegró el corazón del sacerdote, y él mismo tomó el efod, los terafim y la imagen de talla, y se juntó a la gente.

21 Se pusieron en marcha y partieron llevando delante de sí a los niños, los animales y las cosas preciosas. 22 Estaban ya lejos de la casa de Micas, cuando los hombres que estaban en las casas vecinas a la casa de Micas se reunieron y persiguieron a los hijos de Dan. 23 Gritaron a los hijos de Dan, los cuales, volviendo el rostro, preguntaron a Micas: «¿Qué te pasa? ¿Por qué gritas tanto?» 24 Él contestó: «Os habéis tomado mis dioses, que yo me hice y también al sacerdote, y os habéis marchado. ¿Qué me queda todavía? ¿Cómo podéis decirme: Qué te pasa?»* 25 Replicáronle los hijos de Dan: «Guárdate de seguir gritándonos, no sea que se arrojen sobre vosotros algunos hombres irritados y vengas a perecer tú y los de tu casa.» 26 Y los hijos de Dan prosiguieron su camino; y viendo Micas que eran más fuertes que él, se volvió y regresó a su casa.

Conquista de Lais

27 Ellos se llevaron lo que se había fabricado Micas, y también al sacerdote que tenía, y marcharon contra Lais, un pueblo que vivía tranquilo y confiadamente: y los pasaron a filo de espada y pegaron fuego a la ciudad. 28 No había quien la librase, porque estaba lejos de Sidón, y les faltaban relaciones con otros hombres. La ciudad estaba en el valle que se extiende hacia Bet-Rehob. Y reedificándola habitaron en ella. 29 Llamaron la ciudad Dan, del nombre de su padre Dan que fue hijo de Israel; pero anteriormente la ciudad se llamaba Lais. 30 Allí los hijos de Dan se erigieron la imagen de talla; y Jonatán, hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos, fueron sacerdotes de la tribu de los danitas hasta el tiempo del cautiverio del país.*

31 Así tuvieron la imagen fabricada por Micas todo el tiempo que estuvo la Casa de Dios en Silo.*

Elegir libro y capítulo

Pentateuco

Libros históricos

Libros sapienciales

Libros proféticos

Evangelios

Hechos de los Apóstoles

Cartas y Apocalipsis

Librería Dictio

Anda. Velez Sarsfield 30 local 6
– pasaje Santo Domingo  –
Córdoba Centro
 tel 0351-4240578
de 10:30 a 18:00

Envíos a todo el país
[email protected]

Especifícanos los libros por los que estás interesado y nos pondremos en contacto lo antes posible.

Librería Gladius

Bartolomé Mitre 1721,
Buenos Aires, Argentina.
[email protected]

Envíos a todo el país