Jueces 1 Biblia Straubinger Capítulo 1 de 21

Jueces 1

Libros históricos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Introducción de la edición

El Libro de los Jueces contiene la historia del período transcurrido entre la muerte de Josué y la judicatura de Samuel, o sea, hasta la implantación de la monarquía.

Se llama Libro de los Jueces porque sus protagonistas desempeñaban el careo de jueces, que era idéntico con el cargo de gobernar y reinar, pues en todo el Antiguo Testamento juzgar es sinónimo de reinar. Fueron en realidad los caudillos del pueblo de Israel en el período indicado.

Dios solía llamarlos directamente en tiempos de suma necesidad, para que librasen a su pueblo de sus opresores. Una vez oprimidos los enemigos, seguían desempeñando, por regla general, las funciones de gobernantes, sea en su tribu, sea en todo el pueblo. Por eso, antes de formular juicio u opinión sobre la conducta de los Jueces de Israel, debemos tener muy presente que estos fueron puestos por Dios, corno se ve en el discurso de San Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia (Hechos de los Apóstoles 13, 20), a fin de abstenernos de condenar lo que el mismo Dios dispuso.

El Libro de los Jueces se divide en tres partes. En la primera (1, 1 - 3, 6) se describe la situación política y religiosa que reinaba inmediatamente antes del período de los Jueces; la segunda parte (3, 7 - 16, 31) contiene la historia de los Jueces; la tercera (11 - 21) narra dos episodios que se refieren a la idolatría de los danitas y la corrupción de los benjaminitas, y que dan saludable idea de los extravíos de que somos capaces los hombres si nos guiamos por nuestros propios impulsos.

No conocemos el nombre del autor del libro. En general se cree que el profeta Samuel le dio la forma literaria que hoy tiene.

No es difícil establecer el tiempo de su composición. El autor da por supuesto el comienzo de la monarquía en Israel, la cual es considerada como un gran beneficio para el pueblo y goza todavía de gran prestigio. Todo esto prueba que el libro fue redactado en los primeros años del reinado de Saúl.

La enseñanza especial que deducimos del libro de los Jueces es demostrar que Dios siempre castiga a su pueblo cuando este se aparta de su Ley, pero le suscita un libertador cada vez que se convierte o pide auxilio a su Dios.

No se ha aclarado aún la cronología del libro. Si sumamos los años atribuidos a cada Juez, salen como resultado 410 años. Ahora bien, todos los acontecimientos transcurridos entre el Éxodo de Egipto y el comienzo de la edificación del Templo bajo Salomón abarcan 480 años. Si de esos 480 años se quitan los 410 de los Jueces, quedan para los demás acontecimientos solo 70 años, lo cual es imposible. La solución de esta dificultad consiste en admitir que algunos de los Jueces reinaron simultáneamente en diversas regiones del país.

Texto de Jueces 1

I. La situación político-religiosa después de la muerte de Josué

Derrota de Adonibésec

1 Muerto Josué, los hijos de Israel consultaron a Yahvé, diciendo: «¿Quién de nosotros marchará primero contra el cananeo para combatirlo?»* 2 Respondió Yahvé: «Judá; he aquí que he entregado la tierra en sus manos.» 3 Dijo entonces Judá a Simeón, su hermano: «Sube conmigo a la tierra de mi herencia, para hacer guerra contra los cananeos, y también yo iré contigo a la tierra de tu herencia.» Y Simeón le acompañó.

4 Subió Judá, y Yahvé dio en sus manos a los cananeos y fereceos, de los cuales derrotaron en Bésec diez mil hombres. 5 Encontraron en Bésec a Adonibésec, le atacaron y derrotaron a los cananeos y a los fereceos. 6 Huyó Adonibésec; mas le persiguieron y después de haberle tomado preso le cortaron los pulgares de sus manos y de sus pies.* 7 Entonces dijo Adonibésec: «Setenta reyes que tenían cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, recogían las migajas debajo de mi mesa. Como yo hice, así me paga Dios.» Y le llevaron a Jerusalén, donde murió.* 8 Pues los hijos de Judá atacaron a Jerusalén y habiéndola tomado la pasaron a filo de espada y pusieron fuego a la ciudad.*

Conquista de Hebrón y Dabir

9 Después descendieron los hijos de Judá a combatir a los cananeos que habitaban en la montaña, en el Négueb y en la Sefelá. 10 Y marchó Judá contra los cananeos que habitaban en Hebrón, cuyo nombre antiguo era Kiryat-Arbá, y derrotaron a Sesai, Ahimán y Talmai.* 11 De allí marchó contra los habitantes de Dabir, cuyo nombre antiguo era Kiryatséfer. 12 Entonces dijo Caleb: «Al que derrote a Kiryatséfer y la tome, le daré por mujer mi hija Acsá.» 13 Y la tomó Otoniel, hijo de Kenas, hermano menor de Caleb; y este le dio por mujer su hija Acsá. 14 Mientras ella se iba (con su marido), este la instigó a que pidiera a su padre un campo; y como ella se bajó del asno, le preguntó Caleb: «¿Qué te pasa?»* 15 Respondió ella: «Dame una bendición; ya que me has dado tierra de secano, dame también fuentes de agua.» Y Caleb le dio fuentes en las regiones superiores y en las inferiores.

16 Los hijos del Cineo, cuñado de Moisés, subieron juntamente con los hijos de Judá, desde la ciudad de las Palmeras, al desierto de Judá, que está al sur, en Arad; y vinieron a habitar con el pueblo.*

17 Después acompañó Judá a su hermano Simeón y derrotaron a los cananeos que habitaban en Sefat; ejecutaron allí el anatema y fue llamada aquella ciudad Horma.* 18 Judá tomó también a Gaza con su territorio, a Ascalón con su territorio y a Acarón con su territorio. 19 Yahvé estuvo con Judá de modo que pudo apoderarse de la montaña, pero no pudo expulsar a los habitantes de los valles, porque tenían carros de hierro. 20 A Caleb se le dio Hebrón, como le había prometido Moisés; y Caleb expulsó de allí a los tres hijos de Enac.

21 Los hijos de Benjamín no expulsaron a los jebuseos que habitaban en Jerusalén; y así habitan los jebuseos con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta el día de hoy.*

Toma de Betel

22 Los de la casa de José, por su parte, subieron contra Betel, y Yahvé estuvo con ellos. 23 Mientras exploraban Betel, cuyo nombre antiguo era Luz, 24 vieron los centinelas a un hombre que salía de la ciudad, y le dijeron: «Muéstranos, te rogamos, por dónde se puede entrar en la ciudad, y usaremos contigo de misericordia.» 25 Él les mostró por donde se podía entrar en la ciudad, y ellos pasaron la ciudad a filo de espada; mas dejaron salir a aquel hombre con toda su familia, 26 el cual fue a tierra de los heteos, donde edificó una ciudad, y la llamó Luz. Este es su nombre hasta el día de hoy.*

Resistencia de los cananeos

27 Manasés no desposeyó a (los habitantes de) Betseán con sus aldeas, ni a los de Taanac con sus aldeas, ni a los habitantes de Dor con sus aldeas, ni a los habitantes de Ibleam con sus aldeas, ni a los habitantes de Megiddó con sus aldeas; por lo cual los cananeos lograron mantenerse en aquel territorio.* 28 Cuando Israel cobró fuerza, hizo tributarios a los cananeos, pero no los expulsó por completo. 29 Efraím no expulsó a los cananeos que habitaban en Guécer; y los cananeos siguieron viviendo en medio de ellos en Guécer. 30 Zabulón no expulsó a los habitantes de Ketrón, ni a los habitantes de Nahalol; y los cananeos siguieron viviendo en medio de ellos pero vinieron a ser tributarios. 31 Aser no expulsó a los habitantes de Acó ni a los habitantes de Sidón, Ahalab, Aczib, Helbá, Afee y Rohob; 32 sino que los hijos de Aser vivieron en medio de los cananeos, habitantes del país, pues, no los expulsaron. 33 Neftalí no expulsó a los habitantes de Betsemes, ni a los habitantes de Betanat, sino que habitó en medio de los cananeos, habitantes del país; pero los habitantes de Betsemes y de Betanat vinieron a ser tributarios suyos. 34 Los amorreos estrecharon a los hijos de Dan en las montañas; pues no les permitían bajar a los valles.* 35 Lograron los amorreos habitar en Har-Heres, en Ayalón, y en Saalbim; mas cuando la mano de la casa de José pesó sobre ellos, vinieron a ser tributarios. 36 El territorio de los amorreos se extendía desde la subida de Acrabim y desde Selá para arriba.*

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