Levítico 27 Biblia Straubinger Capítulo 27 de 27

Levítico 27

Pentateuco · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Levítico 27

V. Apéndice

Los votos

1 Habló Yahvé a Moisés, diciendo:* 2 «Habla a los hijos de Israel y diles: Si uno hiciere un voto a Yahvé tocante a personas, estas (serán valoradas) según tu tasación. 3 Si el objeto de tu tasación es un varón de veinte a sesenta años, tu valuación será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario.* 4 Mas si se trata de una mujer, tu valuación será de treinta siclos. 5 De los cinco a los veinte años, tu valuación será, para varón, veinte siclos; para mujer, diez siclos. 6 De un mes hasta la edad de cinco años, será tu valuación para niño cinco siclos de plata; para niña será tu valuación tres siclos de plata. 7 De sesenta años para arriba, será tu valuación, para varón, quince siclos; para mujer, diez siclos. 8 Si uno es tan pobre que no puede pagar tu valuación, será presentado al sacerdote, el cual le tasará a razón de los recursos que tenga el oferente.

9 Si se trata de un animal que se puede ofrecer a Yahvé en oblación, todo lo que de él se diere a Yahvé será santo. 10 No se mudará ni se trocará bueno por malo, ni malo por bueno; y si de alguna manera se permutare un animal por otro, tanto el trocado como su sustituto serán cosa santa. 11 Mas si es uno de los animales impuros, de los que no se puede ofrecer como oblación a Yahvé, será presentado el animal al sacerdote, 12 el cual lo tasará según sea bueno a malo; y se hará conforme a la estimación del sacerdote. 13 Si uno quisiere redimirlo, añada un quinto a tu valuación.

14 Si alguno consagra su casa, para que sea santa a Yahvé, la tasará el sacerdote, según sea buena o mala. Conforme a la valuación del sacerdote, así será. 15 Si el que consagró la casa desea rescatarla, añada la quinta parte al precio de tu valuación, y será suya.

16 Si uno consagra parte del campo de su posesión a Yahvé, será tu valuación según la cantidad de semilla necesaria para sembrarlo: a razón de cincuenta siclos por cada hómer de cebada.* 17 Si él consagró su campo desde el año del jubileo, se atendrá a tu valuación.* 18 Mas si consagra su campo después del jubileo, el sacerdote hará la valuación del precio a razón de los años que queden hasta el año del jubileo; y según eso será el descuento de tu valuación. 19 Si el que consagró el campo desea rescatarlo, añada la quinta parte al precio de tu valuación, y quedará suyo. 20 Pero si no rescata el campo, y este se vendiere a otro, el campo no podrá ser rescatado en adelante. 21 Ese campo, cuando salga libre en el jubileo, será consagrado a Yahvé como campo de anatema, y pertenecerá al sacerdote.

22 Si alguno consagra a Yahvé un campo que compró y que no forma parte de su patrimonio, 23 el sacerdote le calculará el importe de la valuación hasta el año del jubileo; y él pagará ese mismo día la suma de la valuación como cosa consagrada a Yahvé. 24 El año del jubileo volverá el campo al vendedor, al que pertenece como propietario del campo. 25 Todas tus valuaciones se harán según el siclo del Santuario; veinte güeras son un siclo.

26 Nadie, empero, podrá consagrar los primogénitos de los animales, que por ser primogénitos son de Yahvé. Sean del ganado mayor o del menor, pertenecen a Yahvé.* 27 Si se trata de un animal impuro, y uno desea rescatarlo según tu estimación, añada la quinta parte al precio; mas si no fuere rescatado, sea vendido conforme a tu valuación.

28 Nada de lo que uno de toda su propiedad dedique a Yahvé con anatema, sea hombre o bestia o campo de su posesión, podrá venderse ni rescatarse. Toda cosa dedicada con anatema es sacratísima para Yahvé.* 29 Ninguna persona consagrada con anatema podrá ser rescatada; muera irremisiblemente.

Los diezmos

30 El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Yahvé; es cosa consagrada a Yahvé. 31 Si alguno quiere rescatar parte de su diezmo, añada la quinta parte a su precio. 32 Cada décimo animal del ganado mayor y del ganado menor, de todo lo que pasa bajo el cayado, cada décima cabeza será consagrada a Yahvé. 33 No se escogerá entre animal bueno o malo, ni se ha de trocar; y si hiciere trueque, tanto el animal trocado como su sustituto serán cosas santas; no podrán ser rescatados.»

34 Estos son los mandamientos que Yahvé dio a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.

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