Lamentaciones 4 Biblia Straubinger Capítulo 4 de 5

Lamentaciones 4

Libros proféticos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Lamentaciones 4

Cuarta lamentación

Alef

1 ¡Cómo se ha oscurecido el oro!
¡Cómo el oro fino perdió su valor!
Dispersas están las piedras del Santuario
en las esquinas de todas las calles.*

Bet

2 Los nobles hijos de Sión,
estimados como oro puro,
¡cómo son tenidos por vasos de barro,
obra de manos de alfarero!

Guimel

3 Aun los chacales dan la teta
y amamantan a sus cachorros;
la hija de mi pueblo se muestra cruel
como los avestruces del desierto.*

Dalet

4 La lengua del niño de pecho,
de sed se pega al paladar;
los pequeñuelos piden pan,
y no hay quien se lo reparta.*

He

5 Los que comían manjares delicados,
perecen por las calles;
abrazan el estiércol
los que se criaron entre púrpura.

Vau

6 La maldad de la hija de mi pueblo
es mayor que el pecado de Sodoma,
que fue destruida en un momento,
sin que nadie pusiera en ella la mano.

Zain

7 Brillaban sus príncipes más que la nieve,
eran más blancos que la leche,
y sus cuerpos más rojos que el coral;
un zafiro era su talle.*

Het

8 Ahora su aspecto es más oscuro
que la misma oscuridad;
no se los reconoce en las calles;
su piel se les pega a los huesos,
seca como un palo.

Tet

9 Más dichosos son los traspasados por la espada
que los muertos de hambre,
que mueren extenuados
por falta de los frutos del campo.

Yod

10 Las manos de las mujeres, de suyo, compasivas,
cuecen a sus propios hijos;
les sirven de comida
entre las ruinas de la hija de mi pueblo.

Caf

11 Yahvé ha apurado su furor,
derramando su ardiente ira;
encendió en Sión un fuego
que ha devorado sus fundamentos.

Lamed

12 No creían los reyes de la tierra,
ni cuantos habitan el orbe,
que el adversario, el enemigo,
entraría por las puertas de Jerusalén.

Mem

13 (Entraron en ella)
a causa de los pecados de sus profetas,
y de las culpas de sus sacerdotes,
que en medio de ella
derramaron la sangre de los justos.*

Nun

14 Erraban por las calles,
como ciegos manchados de sangre,
y no se podía tocar sus vestidos.

Samec

15 ¡Apartaos! ¡Un inmundo!,
les gritaban.
¡Apartaos, apartaos! ¡No toquéis!
Cuando huyendo vagaron errantes,
los paganos decían:
«No han de demorar (entre nosotros).»

Ayin

16 El rostro de Yahvé
los ha dispersado,
no volverá a mirarlos,
pues no respetaban a los sacerdotes,
y nadie se compadecía de los ancianos.

Pe

17 Nuestros ojos desfallecían
esperando en vano nuestro socorro;
desde nuestra atalaya
buscábamos con nuestras miradas
un pueblo que no pudo salvar.*

Sade

18 Espiaban nuestros pasos,
impidiéndonos pasar por nuestras plazas.
Se acercó nuestro fin,
se cumplieron nuestros días;
porque nuestro fin ha llegado.

Cof

19 Más veloces que las águilas del cielo,
eran nuestros perseguidores;
nos perseguían por los montes,
nos armaban emboscadas en el desierto.*

Resch

20 El espíritu de nuestro rostro,
el ungido de Yahvé,
fue tornado preso en los hoyos de ellos;
y nosotros decíamos que bajo su sombra
viviríamos entre las naciones.

Schin

21 Aunque prorrumpes en júbilo
y te gozas, hija de Edom,
que habitas en la tierra de Us;
también a ti llegará el cáliz,
y embriagada te desnudarás.*

Tau

22 Hija de Sión,
tiene su término tu iniquidad;
Él no volverá a llevarte al cautiverio;
pero castigará tu iniquidad,
oh hija de Edom,
pondrá al descubierto tus pecados.*

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