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¡Alegrémonos! – Perseverancia
por P. Gustavo Lombardo
Descripción
Episodio 20 – ¿Qué le ofrezco a Dios?
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Nuevos Episodios Todos los Domingos
Introsong by Setuniman
Resumen:
¡Hola a todos!
Nos encontramos en el Domingo llamado Gaudete, significa “alégrense”, “alegraos “porque así comienza el Introito, las primeras palabras introductorias de la Misa que no se suelen leer porque lo reemplaza el canto.
¿Por qué nos invita la Iglesia también en las Lecturas de este día a alegrarnos?, es parecido esto al Domingo de Laetare que también se encuentra a mitad de la Cuaresma. Se supone que venimos ofreciéndole al Señor nuestras cargas, esa ofrenda que decíamos al principio del Adviento que queremos entregarle a Él, y puede ser que se nos haga un poco largo llegar hasta Navidad. Entonces la Iglesia nos pide, nos muestra, nos manda de algún modo, alegrarnos en el Señor, a si se quiere este Domingo alegrarnos que ya falta poco, alegrarnos que en definitiva lo que estamos ofreciendo es nada con relación a lo que Dios nos manda, alegrarnos también si se quiere a aflojar un poco la cincha en este día , es decir por ahí darnos algún gusto, en el mejor de los sentidos , pero sobre todo entender esto, me parece que puede ayudarnos, es que falta poco para Navidad, entonces si la Iglesia nos dice “alégrense falta poco” es para darnos ánimo a entregarnos más , falta poco para que venga el Señor. Y el Señor quiere nacer de nuevo en nuestros corazones como aquella gracia tan especial que recibió Santa Teresita en una Misa de Gallo, en una Misa de Navidad. Y recordar también la importancia que tiene la felicidad, la alegría en nuestra vida como nos manda el apóstol en la Segunda Lectura y que tiene una relación directa con nuestra entrega al Señor.
En una frase corta y concisa va a decir Monseñor Canovai, que no es ni beato todavía, pero ojalá algún día suba al honor de los altares, va a decir “lo que falta a nuestra ofrenda faltará entonces también a nuestro gozo”. Hay una proporción directa entre lo que entregamos y lo felices que somos, por eso cerquita de esta Fiesta hermosísima de Navidad , donde el Señor se entrega hasta tal punto que se nos muestra como un niño pequeño, pensemos que nos falta entregar al Señor y si no podemos verlo con claridad, pensemos cuanta alegría nos falta a veces porque ahí está también la medida, porque la alegría es un fruto del Espíritu Santo , el gozo que el Señor nos regala, que regala a quienes tratamos con nuestras debilidades, por supuesto de hacer su Voluntad.
Nos ponemos en manos de María , que canta “El Magníficat” en esta Misa, también en la Lectura, le pedimos a ella en el Salmo que nos ayude a vivir esa alegría que vivió ella y cantar de gozo tantas gracias recibidas del Señor.
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