Video

El Pecado del Sacerdote – Perseverancia

por P. Gustavo Lombardo

Descripción

Episodio 16 – El Pecado del Sacerdote

Para Colaborar con este apostolado puede dirigirse a la siguiente dirección:

https://www.paypal.com/cgi-bin/webscr?cmd=_s-xclick&hosted_button_id=AU3P5RZ7XHL58

Para recibir nuestro Newsletter puede dirigirse a:

http://ejerciciosive.us5.list-manage.com/subscribe?u=6a3b8c1d0889741971f21e379&id=60d7bb97e3

Ejercicios Espirituales Online: Ejerciciosive.org
Para consultas escribir a: [email protected]
Nuestro Facebook: facebook.com/vozcatolica.net
Nuevos Episodios Todos los Domingos
Introsong by Setuniman

Resumen:

¡Hola a todos!
Malaquías en la primera lectura nos dice a los sacerdotes que si no escuchamos la Palabra de Yahvé, que, si no buscamos su gloria, caerá sobre nosotros la maldición.
Realmente el sacerdote del Antiguo Testamento tenía que ser santo, llevaba en la tiara escrito “santidad para Yahvé”.
Y si tenían que ser santos los sacerdotes de la Antigua Alianza cuanto más nosotros, los sacerdotes de la Nueva Alianza, que tenemos en nuestras manos cosas mucho más sagradas como es el Cuerpo y la Sangre del Señor.
Casiodoro decía que el sacerdote tiene que llevar vida angelical y por supuesto esta vida angelical tiene que implicar de suyo que el sacerdote evite el pecado.
Por once siglos, como lo dicen cuatro Concilios, no podía ser admitido a las Ordenes Sagradas quien había cometido un pecado mortal y si lo cometía después de ordenado era retirado de las ordenes a una vida privada, a una vida de soledad, de penitencia. Realmente que grave es el pecado del sacerdote, cosa que tenemos nosotros que meditar mucho.
¿Por qué hablo de esto? Porque nos hace muy bien a nosotros recordar, pero también a ustedes que la mayoría de los que ven estos videítos son laicos, les hace mucho bien para rezar por nosotros, porque necesitamos sus oraciones porque somos de carne y hueso, porque somos débiles como cualquier otro, necesitamos las oraciones de ustedes para mantenernos en el camino de la santidad, para poder ser buenos ministros de Dios.
Y si se enteran de que un sacerdote ha caído recen por él y tengan mucho cuidado de criticar a un sacerdote. Y si escuchan alguna crítica tengan mucho cuidado de tomarla como verdadera, de cualquier persona, pero más de un sacerdote, porque también ahí el demonio ahí mete mucho la cola. Hace mucho daño criticar a un sacerdote, hace mucho daño no ayudar a un sacerdote.
Lo que quiero decir con esto es a nuestros hermanos sacerdotes que nos recordemos la importancia de buscar la santidad siempre. Y a ustedes los laicos de rezar por nosotros para que podamos ser dignos ministros del altar.
Le vamos a pedir a María santísima la madre de los sacerdotes que nos ayude a nosotros a ser realmente reflejos de su hijo, a ser otros Cristos para ustedes. Y también que los ayude a ustedes a rezar mucho por nosotros porque necesitamos de sus oraciones.

Deja un comentario

Tu correo no se publica.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conocé cómo se procesan los datos de tu comentario.