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¿Somos Humildes? – Perseverancia

por P. Gustavo Lombardo

Descripción

Episodio 20 – ¿Qué le ofrezco a Dios?

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Resumen:

¡Hola a todos!
La humildad de la cual ya hemos hablado por ser la virtud más importante después de las tres teologales, Fe, Esperanza y Caridad. Es una virtud que tiene una particularidad muy llamativa y es el hecho que uno puede de algún modo ensoberbecerse por creerse humilde, o sea por buscar una cosa terminar en lo contrario. Lo explica hermosamente el padre Henri Nouwen en un libro que les recomiendo que se llama “El Regreso del Hijo Pródigo” que hace un comentario de la Parábola y de la pintura de Rembrandt donde él dibuja, pinta esa Parábola hermosísimamente.
El dice nosotros somos como el Hijo Pródigo que vuelve a la casa paterna, tenemos que ser humildes entonces por nuestros pecados, pero también todos tenemos algo del hijo mayor que por creernos buenos somos soberbios y podemos llegar a ser peor que el hijo menor.
Monseñor Fulton Sheen visitando Tierra Santa, más particularmente el Rio Jordán dice que ahí el recibió una luz muy especial de Dios para entender esto de la humildad y es la siguiente: dice él, él entendió que la humildad no es un producto que se adquiere directamente, sino como un subproducto, va a decir él, porque sino claro podemos como decíamos antes creernos…ser soberbios por creernos humildes. Dice él ¿cómo hay que hacer entonces para adquirir la humildad? , en definitiva se trata de llegar a desaparecer y que Cristo viva en nosotros, si, de llegar a entender aquello que dice San Juan Bautista, es necesario que Él crezca y yo disminuya , o lo que dice la Lectura del Evangelio de hoy , es necesario de entender aquello de que no somos dignos de desatar la correa de su sandalia y que detrás de mi viene alguien que es más grande que yo.
En definitiva, que nuestro amor propio vaya desapareciendo para que vaya creciendo el amor a Jesucristo mientras más amemos al Señor más lo vamos a imitar y eso es ir creciendo en la humildad y esa es la humildad verdadera, si, es como un subproducto por decirlo de algún modo de ese amor entrañable a Cristo, de ese buscar imitar a Dios hecho Hombre Encarnado que de todas las virtudes que tenia destaco una sola, su humildad.
Le vamos a pedir a María, la más humilde de todas que nos ayude como Madre en este Adviento a ofrecerle también al Señor esos frutos de la humildad, ese aprender a humillarse que puede costar mucho más que un ayuno a veces. Que María nos guie en estos pasos que quedan, en estos días, este hermoso Tiempo de muchas gracias de Dios y que pide también docilidad de nuestra parte en respuesta a esas gracias.
Que Nuestra Madre nos alcance estos regalos y podamos vivir con muchísimo fruto la Navidad que se acerca.

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