Seguimos escribiendo la historia de esta misión, y hasta que Dios así lo permita. Hemos tenido una ordenación sacerdotal en Ushetu, por primera vez en la historia, y no es un hecho menor. Los más viejos de este pueblo recordaban que hace 46 años hubo una ordenación diaconal, y ha habido sacerdotes que son oriundos de esta parroquia, pero en ninguno de estos casos fueron ordenados aquí.
Aquí en Tanzania es muy común que las ordenaciones sacerdotales y diaconales se celebren en parroquias, pienso que una de las razones puede ser que las distancias son muy grandes, y es muy difícil para la gente, viajar hasta la catedral para poder participar de la ordenación de algún candidato surgido de la propia parroquia. En los casos en los que se ordenan en otra parroquia, o en la Catedral, tienen la oportunidad de hacer una misa de acción de gracias en su parroquia de origen, y se organiza una gran fiesta. Además se agrega la costumbre de hacer una misa de acción de gracias en la misma casa de su familia, con otra fiesta más. Así sucedió el año 2024, con la ordenación de dos neo sacerdotes de la parroquia de Kangeme, que se ordenaron en otro lugar, y vinieron aquí a celebrar su misa de acción de gracias, y sus sendas misas en sus casas.
Fue una gran alegría recibir esta noticia, pero tuvo también su parte difícil, pues si bien sabíamos que la ordenación de Michael estaba cerca, nunca nos imaginamos que pedirían que se realice en Ushetu. Una tarde, en medio del mes de noviembre, me llama nuestro obispo de Kahama y me dice que de la congregación de la Obra del Espíritu Santo, a la que pertenece Michael, pedían que la ordenación se hiciera en la misma parroquia de origen, y que eso es tradición muy fuerte en ellos. La ordenación sería el 10 de enero, y verdad que dos meses preparar un evento así, y teniendo en medio miles de otras grandes actividades, era bastante complicado. Sin embargo, confiando en el trabajo en equipo, que realizamos con los padres del IVE y las hermanas Servidoras SSVM, junto a nuestros laicos, me imaginé que sería posible y que lo podríamos organizar muy bien. Así que en la misma conversación telefónica le dije que estábamos dispuestos, pero a la vez le pedí que comprendieran que haríamos lo posible dentro de nuestras humildes posibilidades, de una parroquia de las más pobres de la diócesis como es Ushetu.
Lo que hace que uno se plantee si puede o no puede organizar algo así, es que según las tradiciones de estos lugares, hay que estar preparados para recibir muchas visitas que vienen de lejos, darles alojamiento a sacerdotes y religiosas. Como vienen de lejos, suelen venir el día anterior a la ordenación, y algunos se quedaron hasta el día siguiente. También a la ordenación asisten todos los sacerdotes de la diócesis de Kahama, más algunos que vienen de la Congregación del Espíritu Santo. Y hay que hacer comida para toda la feligresía que asiste. Esto exige buena preparación, y varias reuniones con el consejo de los laicos de la parroquia, que gracias a Dios funciona muy bien. Hicimos un presupuesto de desayuno y almuerzo para 1.600 personas… increíble. Gracias a Dios, después de hacer el presupuesto de semejante fiesta, hicimos un pedido de ayuda económica a la diócesis, y a la congregación de Michael, y nos ayudaron bastante, y el resto que nos faltaba lo reunimos entre fondos de la parroquia y aportes de la gente. Por ejemplo, una buena parte del aporte de la parroquia fue en arroz, ¡530 kg de arroz!, que lo aportamos de lo que teníamos guardado de lo que la gente da a la iglesia en el tiempo de la cosecha, y de la misma manera hicimos con algunas otras cosas.
La parte litúrgica no es tan complicada, pues el P. Francisco junto con un sacerdote encargado de la liturgia de la diócesis, se ocuparían de eso. Aquí también el coro de la parroquia, que reúne a los coros de todas las aldeas, se pusieron muy temprano a practicar, y la verdad que todo salió muy bien. Y así con otras cosas, como la preparación de las cosas que se usarían en la misa al aire libre, o los adornos y la ambientación del lugar, se realizó muy bien.
Pero señalo al menos como anecdótico lo que significó para nosotros organizar esto, pues que luego de recibir la noticia, se siguieron semanas y semanas de mucho trabajo apostólico y celebraciones: actos de fin de año y festejos de las dos escuelas primarias que tenemos, cierre del año de y festejos del catecismo, cuatro campamentos de navidad de niños y niñas con un total de 1.000 participantes, novena de navidad en Ushetu con las posadas, dos pesebres vivientes uno en cada parroquia, celebraciones litúrgicas de navidad, primeras comuniones en Ushetu y en Kangeme, encuentro de niños en la diócesis, ordenaciones en la diócesis, y finalmente… ordenación en Ushetu. Todo esto que les he enumerado, en el lapso de ocho semanas nada más.
Creo que este era el mayor desafío, llegar a la ordenación de Michael con las fuerzas necesarias y con salud, pues es muy común en los días de mucho trabajo, que las defensas bajen y los misioneros nos enfermemos de malaria, tifus, o lo que sea. Nuevamente, dando gracias a Dios, el quipo llegó entero… o casi entero.
Fue una gran fiesta, y creo que todos hemos podido disfrutar, y de manera particular los fieles. Para la gran mayoría, me animaría a decir que el 90%, era la primera vez que participaba de una ordenación sacerdotal. Nunca habían visto las ceremonias de consagración de un sacerdote, y por lo tanto fue muy apostólico, y marca un crecimiento en la fe de nuestra gente, y de nuestra misión. Como siempre, nos imaginamos que esta ordenación y la primera misa que se celebró al día siguiente, será fuente de nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas. Se vivía un clima de gran alegría en todos, un verdadero regalo de Dios, alegría que evidentemente es fruto del Espíritu Santo.
Al neo sacerdote Michaeli Shija lo conozco desde que llegué a la misión de Tanzania, en el año 2013, y en aquél entonces él era seminarista menor. En cada una de sus vacaciones, cuando venía a Ushetu, hemos compartido muchas cosas, entre visitas a las aldeas, apostolado con los niños, trabajos en la casa, y largas conversaciones en la mesa. Una vez me acompañó en el viaje que hice con los monaguillos a Mwanza y luego al parque Serengeti. Realmente ha sido una gran alegría verlo llegar al sacerdocio, y de manera especial haber tenido la gracia de revestirlo con los ornamentos sacerdotales. Ahora espera recibir el destino de parte de sus superiores, a fin de mes.
Aprovecho, antes de despedirme, de contarles que está entre nosotros el Hermano Alberto Alleman, quien ha venido por un mes, esta es la segunda vez que viene, para ayudar en el apostolado del Hogar de Discapacitados de aquí de la misión. Es una gran ayuda para nuestros hermanos, y sobre todo trasmitiendo toda su experiencia, al haber sido de los primeros hermanos en el primer Hogarcito de la Congregación, en Rama Caída, San Rafael.
También agrego aquí, simple y brevemente, la noticia de que hemos recibido un bedel procedente de Brasil, un seminarista que ha venido a tener su año de misión y experiencia pastoral por estas tierras. Es el seminarista Marcos Luciano, quien se ofreció a sus superiores para venir, y poder ayudarnos en la misión por este año.
Dios los bendiga a todos. Gracias por sus oraciones.
¡Firmes en la brecha! Y ¡Viva la Congregación!
P. Diego Cano, IVE
Que alegría saber de esta ordenación Sacerdotal y lo mejor que despertado vocaciones , Felicidades P. Diego a usted y a todo su comunidad Dios les bendiga y proteja
Cada vez que leo los acontecimientos que relata el padre Diego me lleno de muchos sentimientos de alegría de emoción y nostalgia y deseo de estar allá ayudando a veces se me hace un nudo en la garganta de puro agradecimiento a Dios por el padre y todas las personas que allí colaboran también me llena de mucha esperanza ver que todavía la fe está presente en esos lugares y se ve el gran deseo de Dios de todas las personas no me imagino ese lugar sin los misioneros gracias por todo su trabajo Dios sabrá compensarle pues El no se queda con nada lo tendré siempre presente en mis oraciones
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Comentarios 2
Que alegría saber de esta ordenación Sacerdotal y lo mejor que despertado vocaciones , Felicidades P. Diego a usted y a todo su comunidad Dios les bendiga y proteja
Saludos desde México
Cada vez que leo los acontecimientos que relata el padre Diego me lleno de muchos sentimientos de alegría de emoción y nostalgia y deseo de estar allá ayudando a veces se me hace un nudo en la garganta de puro agradecimiento a Dios por el padre y todas las personas que allí colaboran también me llena de mucha esperanza ver que todavía la fe está presente en esos lugares y se ve el gran deseo de Dios de todas las personas no me imagino ese lugar sin los misioneros gracias por todo su trabajo Dios sabrá compensarle pues El no se queda con nada lo tendré siempre presente en mis oraciones