1 Reyes 12 Biblia Straubinger Capítulo 12 de 22

1 Reyes 12

Libros históricos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 5, 1-12 Índice de libros

Texto de 1 Reyes 12

II. División del reino

Dureza de Roboam

1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había concurrido a Siquem para proclamarlo rey.* 2 Lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, que estaba todavía en Egipto, adonde había huido de la presencia del rey Salomón. Estando aún Jeroboam en Egipto, 3 enviaron a llamarle. Vino, pues, Jeroboam y toda la asamblea de Israel, y hablaron con Roboam, diciendo: 4 «Tu padre hizo muy pesado nuestro yugo; aligera tú la dura servidumbre de tu padre y el yugo pesado que nos puso encima, y te serviremos.» 5 Él les dijo: «Id, y volved a verme dentro de tres días.» Y se fue el pueblo.

6 Consultó entonces el rey Roboam a los ancianos, los que habían servido a su padre Salomón durante su vida, y preguntó: «¿Qué me aconsejáis responder a este pueblo?» 7 Le contestaron: «Si hoy te haces siervo de este pueblo y condescendiendo con ellos les respondes en tono amable, serán para siempre siervos tuyos.» 8 Mas él desechó el consejo que los ancianos le dieron, y consultó a los jóvenes que se habían criado con él y le servían. 9 A estos les dijo: «¿Qué aconsejáis que contestemos a este pueblo que me habla, diciendo: Aligera el yugo que nos ha impuesto tu padre?» 10 Le respondieron los jóvenes que se habían criado con él, diciendo: «Así dirás a este pueblo que te ha dicho: Tu padre hizo pesado nuestro yugo, alívianoslo tú; así les contestarás: Mi meñique es más grueso que los lomos de mi padre.* 11 Ahora pues, mi padre os impuso un yugo pesado, pero yo haré vuestro yugo más pesado aún, mi padre os castigó con látigos, yo, empero, os castigaré con escorpiones.»*

Jeroboam rey de las diez tribus

12 Comparecieron, pues, Jeroboam y todo el pueblo al día tercero ante Roboam, según lo que había dicho el rey: «Volved a verme al cabo de tres días.» 13 Y el rey contestó al pueblo con dureza; porque desechando el consejo que le habían dado los ancianos,

14 les respondió según el consejo de los jóvenes, diciendo:
«Mi padre hizo pesado vuestro yugo,
pero yo lo haré más pesado aún;
mi padre os castigó con látigos,
yo, empero, os castigaré con escorpiones.»

15 De modo que el rey no escuchó al pueblo; porque así lo había dispuesto Yahvé, para cumplir su palabra que había dicho por boca de Ahías silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.

16 Viendo, pues, todo Israel que el rey no les escuchaba le dieron todos a una esta respuesta:
«¿Qué parte tenemos nosotros con David?
¿Y qué herencia con el hijo de Isaí?
¡A tus tiendas, oh Israel!
¡Mira ahora por tu casa, David!»
E Israel se retiró a sus tiendas.*

17 Así que Roboam solo reinó sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá.

18 Roboam envió a Adoram, que era prefecto de los tributos; pero todo Israel le apedreó de manera que murió; y el rey Roboam tuvo que montar apresuradamente en su carro para huir a Jerusalén. 19 Así se rebeló Israel contra la casa de David hasta el día de hoy.*

20 Cuando supo todo Israel que Jeroboam había vuelto, enviaron a llamarlo a la asamblea, y le constituyeron rey sobre todo Israel, sin que nadie siguiese a la casa de David, fuera de la sola tribu de Judá.

21 Llegado a Jerusalén, Roboam convocó a toda la casa de Judá y la tribu de Benjamín, ciento ochenta mil guerreros escogidos, para hacer la guerra contra la casa de Israel, y recuperar el reino para Roboam, hijo de Salomón. 22 Entonces fue dirigida la palabra de Dios a Semeías, varón de Dios, en estos términos: 23 «Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y al resto del pueblo, diciendo: 24 Así dice Yahvé: No subáis ni hagáis la guerra contra vuestros hermanos, los hijos de Israel. Volveos cada cual a su casa; pues por voluntad mía ha sucedido esto.» Y ellos, obedeciendo la palabra de Yahvé, se volvieron y fueron según la orden de Yahvé.

El culto idolátrico en Israel

25 Jeroboam fortificó a Siquem, en la montaña de Efraím, y residió allí. De allí salió y edificó a Fanuel.* 26 Jeroboam decía en su corazón: «Pronto va a volver el reino a la casa de David. 27 Si este pueblo sube a Jerusalén a ofrecer sacrificios en a Casa de Yahvé, el corazón de este pueblo se volverá hacia su señor Roboam, rey de Judá, a mí me matarán y se tornarán a Roboam, rey de Judá.» 28 Por lo cual el rey, después de haber reflexionado hizo dos becerros de oro, y dijo a la gente: «Bastante tiempo habéis subido a Jerusalén. ¡He aquí tu Dios, oh Israel, el que te sacó del país de Egipto!» 29 Y colocó al uno en Betel y al otro en Dan.* 30 Esto fue ocasión de pecado para el pueblo que iba hasta Dan a adorar al otro (de los dos becerros). 31 Jeroboam hizo también santuarios en los lugares altos, y puso por sacerdotes a gentes de la clase vulgar que no eran de los hijos de Leví.* 32 E instituyó Jeroboam una fiesta en el mes octavo, el día quince del mes, semejante a la fiesta que se celebraba en Judá; y él mismo ofreció sacrificios en el altar. Lo mismo hizo en Betel para ofrecer sacrificios a los becerros que había hecho, y constituyó en Betel a algunos sacerdotes de los lugares altos que había erigido.* 33 El quince del mes octavo, mes que había elegido por propia iniciativa, subió Jeroboam al altar que había hecho en Betel. Así instituyó una fiesta para los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.

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