Eclesiástico 47 Biblia Straubinger Capítulo 47 de 51

Eclesiástico 47

Libros sapienciales · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 5, 1-12 Índice de libros

Texto de Eclesiástico 47

Natán y David

1 Después de esto floreció Natán, profeta, en tiempo de David.

2 Como la grosura de la víctima se separa de la carne; así fue David separado de entre los hijos de Israel.*

3 En su juventud se burló de los leones, como si fuesen unos corderos; y otro tanto hizo con los osos, como si fuesen corderitos.*

4 ¿No fue él quien mató al gigante quitando el oprobio de su nación?

5 Alzando la mano, derribó con la piedra de su honda al orgulloso Goliat.

6 Por invocar al Señor todopoderoso, el cual dio fuerza a su brazo para degollar a un tan valiente campeón, y realzar los bríos de su nación.*

7 Así el Señor le glorificó con diez mil, le hizo ilustre con sus bendiciones y le dio una corona gloriosa.*

8 Pues derrotó por todas partes a los enemigos, y exterminó hasta hoy día a los filisteos, sus contrarios; quebrantando sus fuerzas para siempre.

9 En todas sus obras dio la gloria al Santo y Excelso con palabras de suma alabanza.*

10 Alabó al Señor con todo su corazón, y amó a Dios, su Creador; el cual le había armado de fortaleza contra los enemigos.

11 Estableció cantores enfrente del altar, y para sus cánticos les dio armoniosos tonos.*

12 Puso decoro en la celebración de las fiestas, y hasta el fin de su vida dio magnificencia a cada tiempo, haciendo que se alabase el nombre santo del Señor, y se celebrase desde la madrugada la santidad de Dios.

13 El Señor le purificó de sus pecados, y ensalzó para siempre su poder, asegurándole con juramento la promesa del reino y el trono glorioso de Israel.*

Salomón

14 Le sucedió después el hijo sabio; y el Señor por amor de aquel tuvo abatido el poder de sus enemigos.*

15 El reinado de Salomón fue una época de paz; Dios le sometió todos los enemigos, a fin de que fabricase un templo a su nombre, y le preparase un eterno santuario. ¡Cuán bien instruido fuiste en tu juventud,*

16 y cómo estuviste lleno de sabiduría cual río! Descubrió tu alma los secretos de la tierra.

17 En tus parábolas reuniste enigmas; llegó la fama de tu nombre, hasta las islas remotas, y fuiste amado en tu paz.

18 Todas las gentes admiraron tus cánticos y proverbios, las parábolas y las soluciones de los enigmas,*

19 y la protección del Señor Dios, que se apellida el Dios de Israel.

20 Tú reuniste oro, como si fuera cobre, y amontonaste la plata, como si fuese plomo.

21 Pero después te prostituiste a las mujeres, y tuviste quien ejerciese dominio sobre tu cuerpo;*

22 echaste un borrón a tu gloria, y profanaste tu linaje, provocando la ira sobre tus hijos, y llevando a tal extremo tu necedad,

23 que causaste la división del reino en dos partes, y que de Efraím saliese un reino de rebeldes.*

24 Pero no se desprenderá Dios de su misericordia, y no trastornará ni destruirá sus obras, ni arrancará de raíz los nietos de su escogido, ni extinguirá la descendencia de aquel varón amante del Señor.*

25 Por eso dejó un residuo a Jacob y a David de su mismo linaje.

26 Pasó Salomón a descansar con sus padres,

27 y dejó después de sí a Roboam, su hijo, ejemplo de necedad para su nación,

28 quien falto de prudencia, con su consejo enajenó de sí el corazón del pueblo;*

29 y a Jeroboam, hijo de Nabat, que indujo a pecar a Israel, y enseñó el camino del pecado a Efraím, causando la grandísima inundación de sus vicios,

30 por los cuales fueron muchas veces arrojados de su país.*

31 Porque buscaron toda suerte de maldades, hasta que descargó sobre ellos la venganza, que puso fin a todos sus pecados.

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