Hechos de los Apóstoles 28 Biblia Straubinger Capítulo 28 de 28

Hechos de los Apóstoles 28

Hechos de los Apóstoles · Nuevo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Hechos de los Apóstoles 28

San Pablo en Malta

1 Puestos en salvo, supimos entonces que la isla se llamaba Melita.* 2 Los bárbaros nos trataron con bondad extraordinaria; encendieron una hoguera y nos acogieron a todos a causa de la lluvia que estaba encima y a causa del frío.* 3 Mas al echar Pablo en el fuego una cantidad de ramaje que había recogido, salió una víbora a raíz del calor y prendiósele de la mano. 4 Al ver los bárbaros al reptil colgado de su mano, se decían unos a otros: «Ciertamente este hombre debe ser un homicida, a quien escapado salvo del mar, la Dike no le ha permitido vivir».* 5 Mas él sacudió el reptil en el fuego y no padeció daño alguno. 6 Ellos, entretanto, estaban esperando que él se hinchase o cayese repentinamente muerto. Mas después de esperar mucho tiempo, viendo que ningún mal le acontecía, mudaron de parecer y dijeron que era un dios.*

7 En las cercanías de aquel lugar había campos que pertenecían al hombre principal de la isla, por nombre Publio, el cual nos acogió y nos hospedó benignamente por tres días. 8 Y sucedió que el padre de Publio estaba en cama, acosado de fiebre y disentería. Pablo entró a él, hizo oración, le impuso las manos y le sanó. 9 Después de este suceso, acudían también las demás personas de la isla que tenían enfermedades, y eran sanadas, 10 por cuyo motivo nos colmaron de muchos honores; y cuando nos hicimos a la vela nos proveyeron de lo necesario.

De Malta a Roma

11 Al cabo de tres meses, nos embarcamos en una nave alejandrina que había invernado en la isla y llevaba la insignia de los Dióscuros.* 12 Aportamos a Siracusa, donde permanecimos tres días. 13 De allí, costeando, arribamos a Regio; un día después se levantó el viento sur, y al segundo día llegamos a Putéolos,* 14 donde hallamos hermanos, y fuimos invitados a quedarnos con ellos siete días. Y así llegamos a Roma. 15 Teniendo noticia de nosotros, los hermanos de allí nos salieron al encuentro hasta Foro de Apio y Tres Tabernas. Al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró buen ánimo.*

Primera prisión en Roma

16 Cuando llegamos a Roma, se le permitió a Pablo vivir como particular con el soldado que le custodiaba.* 17 Tres días después convocó a los principales de los judíos, y habiéndose ellos reunido les dijo: «Varones, hermanos, yo sin haber hecho nada en contra del pueblo, ni contra las tradiciones de nuestros padres, desde Jerusalén fui entregado preso en manos de los romanos,* 18 los cuales después de hacer los interrogatorios querían ponerme en libertad, por no haber en mí ninguna causa de muerte; 19 mas oponiéndose a ellos los judíos, me vi obligado a apelar al César, pero no como que tuviese algo de que acusar a mi nación.* 20 Este es, pues, el motivo porque os he llamado para veros y hablaros; porque a causa de la esperanza de Israel estoy ceñido de esta cadena».* 21 Respondiéronle ellos: «Nosotros ni hemos recibido cartas de Judea respecto de ti, ni hermano alguno de los que han llegado, ha contado o dicho mal de ti. 22 Sin embargo, deseamos oír de tu parte lo que piensas porque de la secta esa nos es conocido que halla contradicción en todas partes».*

Último retiro de los judíos

23 Le señalaron, pues, un día y vinieron a él en gran número a su alojamiento. Les explicó el reino de Dios, dando su testimonio, y procuraba persuadirlos acerca de Jesús, con arreglo a la Ley de Moisés y de los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.* 24 Unos creían las cosas que decía; otros no creían. 25 No hubo acuerdo entre ellos y se alejaron mientras Pablo les decía una palabra: «Bien habló el Espíritu Santo por el profeta Isaías a vuestros padres, 26 diciendo: “Ve a este pueblo y di: Oiréis con vuestros oídos y no entenderéis; miraréis con vuestros ojos, pero no veréis.* 27 Porque se ha embotado el corazón de este pueblo; con sus oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos, para que no vean con sus ojos, ni oigan con sus oídos, ni con el corazón entiendan, y se conviertan y Yo les sane”. 28 Os sea notorio que esta salud de Dios ha sido transmitida a los gentiles, los cuales prestarán oídos».* 29 Habiendo él dicho esto, se fueron los judíos, teniendo grande discusión entre sí.* 30 Permaneció (Pablo) durante dos años enteros en su propio alojamiento, que había alquilado, y recibía a todos cuantos le visitaban; 31 predicando con toda libertad y sin obstáculo el reino de Dios, y enseñando las cosas tocantes al Señor Jesucristo.*

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