Juan 1 Biblia Straubinger Capítulo 1 de 21

Juan 1

Evangelio según san Juan · Nuevo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Introducción de la edición

San Juan, natural de Betsaida de Galilea, fue hermano de Santiago el Mayor, hijos ambos de Zebedeo, y de Salomé, hermana de la Virgen Santísima. Siendo primeramente discípulo de San Juan Bautista y buscando con todo corazón el reino de Dios, siguió después a Jesús, y llegó a ser pronto su discípulo predilecto. Desde la Cruz, el Señor le confió su Santísima Madre, de la cual Juan, en adelante, cuidó como de la propia.

Juan era aquel discípulo «al cual Jesús amaba» y que en la última Cena estaba «recostado sobre el pecho de Jesús» (Juan 13, 23), como amigo de su corazón y testigo íntimo de su amor y de sus penas.

Después de la Resurrección se quedó Juan en Jerusalén como una de las «columnas de la Iglesia» (Gálatas 2, 9), y más tarde se trasladó a Éfeso del Asia Menor. Desterrado por el emperador Domiciano (81-95) a la isla de Patmos, escribió allí el Apocalipsis. A la muerte del tirano pudo regresar a Éfeso, ignorándose la fecha y todo detalle de su muerte (cf. Juan 21, 23 y nota).

Además del Apocalipsis y, tres Epístolas, compuso a fines del primer siglo, es decir, unos 30 años después de los Sinópticos y de la caída del Templo, este Evangelio, que tiene por objeto robustecer la fe en la mesianidad y divinidad de Jesucristo, a la par que sirve para completar los Evangelios anteriores, principalmente desde el punto de vista espiritual, pues ha sido llamado el Evangelista del amor.

Su lenguaje es de lo más alto que nos ha legado la Escritura Sagrada, como ya lo muestra el prólogo, que, por la sublimidad sobrenatural de su asunto, no tiene semejante en la literatura de la Humanidad.

Texto de Juan 1

Prólogo

1 En el principio el Verbo era, y el Verbo era junto a Dios, y el Verbo era Dios.* 2 Él era, en el principio, junto a Dios: 3 Por Él, todo fue hecho, y sin Él nada se hizo de lo que ha sido hecho. 4 En Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 Y la luz luce en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron.* 6 Apareció un hombre, enviado de Dios, que se llamaba Juan.* 7 Él vino como testigo, para dar testimonio acerca de la luz, a fin de que todos creyesen por Él. 8 Él no era la luz, sino para dar testimonio acerca de la luz. 9 La verdadera luz, la que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.* 10 Él estaba en el mundo; por Él, el mundo había sido hecho, y el mundo no lo conoció. 11 Él vino a lo suyo, y los suyos no lo recibieron. 12 Pero a todos los que lo recibieron, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios: a los que creen en su nombre.* 13 Los cuales no han nacido de la sangre, ni del deseo de la carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.* 14 Y el Verbo se hizo carne, y puso su morada entre nosotros —y nosotros vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre— lleno de gracia y de verdad.*

I. Preparación para la vida pública de Jesús

Testimonio del Bautista

15 Juan da testimonio de él, y clama: "De Este dije yo: El que viene después de mí, se me ha adelantado porque Él existía antes que yo". 16 Y de su plenitud hemos recibido todos, a saber, una gracia correspondiente a su gracia.* 17 Porque la Ley fue dada por Moisés, pero la gracia y la verdad han venido por Jesucristo.* 18 Nadie ha visto jamás a Dios; el Dios, Hijo único, que es en el seno del Padre, Ese le ha dado a conocer.*

19 Y he aquí el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron a él, desde Jerusalén, sacerdotes y levitas para preguntarle: "¿Quién eres tú?".* 20 Él confesó y no negó; y confesó: "Yo no soy el Cristo".* 21 Le preguntaron: "¿Entonces qué? ¿Eres tú Elías?" Dijo: "No lo soy". "¿Eres el Profeta?" Respondió: "No".* 22 Le dijeron entonces: "¿Quién eres tú? para que demos una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo?" 23 Él dijo: "Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías". 24 Había también enviados de entre los fariseos. 25 Ellos le preguntaron: "¿Por qué, pues, bautizas, si no eres ni el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?" 26 Juan les respondió: "Yo, por mi parte, bautizo con agua; pero en medio de vosotros está uno que vosotros no conocéis,* 27 que viene después de mí, y al cual yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia". 28 Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

Los primeros discípulos de Jesús

29 Al día siguiente vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: "He aquí el cordero de Dios, que lleva el pecado del mundo.* 30 Este es Aquel de quien yo dije: En pos de mí viene un varón que me ha tomado la delantera, porque Él existía antes que yo. 31 Yo no lo conocía, mas yo vine a bautizar en agua, para que Él sea manifestado a Israel". 32 Y Juan dio testimonio, diciendo: "He visto al Espíritu descender como paloma del cielo, y se posó sobre Él. 33 Ahora bien, yo no lo conocía, pero Él que me envió a bautizar con agua, me había dicho: "Aquel sobre quien vieres descender el Espíritu y posarse sobre Él, Ese es el que bautiza en Espíritu Santo". 34 Y bien: he visto, y testifico que Él es el Hijo de Dios".*

35 Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí, como también dos de sus discípulos; 36 y fijando su mirada sobre Jesús que pasaba, dijo: "He aquí el Cordero de Dios". 37 Los dos discípulos, oyéndolo hablar (así), siguieron a Jesús. 38 Jesús, volviéndose y viendo que lo seguían, les dijo: "¿Qué queréis?" Le dijeron: Rabí, —que se traduce: Maestro—, ¿dónde moras?" 39 Él les dijo: "Venid y veréis". Fueron entonces y vieron dónde moraba, y se quedaron con Él ese día. Esto pasaba alrededor de la hora décima.

40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído (la palabra) de Juan y que habían seguido (a Jesús).* 41 Él encontró primero a su hermano Simón y le dijo: "Hemos hallado al Mesías —que se traduce: "Cristo". 42 Lo condujo a Jesús, y Jesús poniendo sus ojos en él, dijo: "Tú eres Simón, hijo de Juan: tú te llamarás Kefas —que se traduce: Pedro".* 43 Al día siguiente resolvió partir para Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". 44 Era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 45 Felipe encontró a Natanael y le dijo: "A Aquel de quien Moisés habló en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: es Jesús, hijo de José, de Nazaret".* 46 Natanael le replicó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le dijo: "Ven y ve". 47 Jesús vio a Natanael que se le acercaba, y dijo de él: "He aquí, en verdad, un israelita sin doblez".* 48 Díjole Natanael: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamase, cuando estabas bajo la higuera te vi". 49 Natanael le dijo: "Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel". 50 Jesús le respondió: "Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees. Verás todavía más". 51 Y le dijo: "En verdad, en verdad os digo: Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre".*

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