Lucas 5 Biblia Straubinger Capítulo 5 de 24

Lucas 5

Evangelio según san Lucas · Nuevo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Lucas 5

La pesca milagrosa

1 Y sucedió que la muchedumbre se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios, estando Jesús de pie junto al lago de Genesaret.* 2 Y viendo dos barcas amarradas a la orilla del lago, cuyos pescadores habían descendido y lavaban sus redes, 3 subió en una de aquellas, la que era de Simón, y rogó a este que la apartara un poco de la tierra. Y sentado, enseñaba a la muchedumbre desde la barca.* 4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Guía adelante, hacia lo profundo, y echad las redes para pescar". 5 Respondióle Simón y dijo: "Maestro, toda la noche estuvimos bregando y no pescamos nada, pero, sobre tu palabra, echaré las redes". 6 Lo hicieron, y apresaron una gran cantidad de peces. Pero sus redes se rompían.* 7 Entonces hicieron señas a los compañeros, de la otra barca, para que viniesen a ayudarles. Vinieron, y se llenaron ambas barcas, a tal punto que se hundían. 8 Visto lo cual, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús, y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque yo soy un pecador!"* 9 Es que el estupor se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la pesca que habían hecho juntos; 10 y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Pedro. Y Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora pescarás hombres".* 11 Llevaron las barcas a tierra y, dejando todo, se fueron con Él.*

Curación de un leproso

12 Encontrándose Él en cierta ciudad, presentóse un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús se postró rostro en tierra, y le hizo esta oración: "Señor, si Tú lo quieres, puedes limpiarme". 13 Alargando la mano, lo tocó y dijo: "Quiero; sé limpiado". Y al punto se le fue la lepra. 14 Y le encargó que no lo dijera a nadie, sino (le dijo): "Muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que prescribió Moisés, para testimonio a ellos".* 15 Y difundiéndose más y más la fama de Él, las muchedumbres afluían en gran número para oírle y hacerse curar de sus enfermedades; 16 pero Él se retiraba a los lugares solitarios, para hacer oración.

Curación de un paralítico

17 Un día estaba ocupado en enseñar, y unos fariseos y maestros de la Ley estaban ahí sentados, habiendo venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea, así como de Jerusalén, y el poder del Señor le impelía a sanar.* 18 Y sucedió que unos hombres, que traían postrado sobre un lecho un paralítico, trataban de ponerlo dentro y colocarlo delante de Él. 19 Y como no lograban introducirlo a causa de la apretura de gentes, subieron sobre el techo y por entre las tejas bajaron al enfermo, con la camilla, en medio (de todos), frente a Jesús. 20 Viendo la fe de ellos, dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados". 21 Comenzaron entonces los escribas y los fariseos a pensar: "¿Quién es Este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?" 22 Mas Jesús, conociendo bien los pensamientos de ellos, respondióles diciendo: 23 "¿Qué estáis pensando en vuestro corazón? ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate y anda?" 24 ¡Y bien! para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra potestad de perdonar pecados —dijo al paralítico— "A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y ve a tu casa".* 25 Al punto se levantó, a la vista de ellos, tomó el lecho sobre el cual había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios. 26 Y todos quedaron sobrecogidos de asombro y glorificaban a Dios; y penetrados de temor decían: "Hemos visto hoy cosas paradójicas".

Vocación de Mateo

27 Después de esto se fue, y fijándose en un publicano llamado Leví, que estaba en la recaudación de los tributos, le dijo: "Sígueme". 28 Y este, dejándolo todo, se levantó y le siguió.* 29 Ahora bien, Leví le ofreció un gran festín en su casa, y había allí un grupo numeroso de publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos; 30 y los fariseos y los escribas de entre ellos se pusieron a murmurar contra los discípulos de Jesús y decían: "¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y los pecadores?" 31 Respondió Jesús y les dijo: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. 32 Yo no he venido para convidar al arrepentimiento a los justos sino a los pecadores".*

Parábolas del remiendo y del vino nuevo

33 Entonces le dijeron: "Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen súplicas, e igualmente los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben". 34 Mas Jesús les dijo: "¿Podéis hacer ayunar a los compañeros del esposo, mientras está con ellos el esposo?* 35 Un tiempo vendrá, en que el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán". 36 Y les dijo también una parábola: "Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para ponerlo (de remiendo), a un vestido viejo; pues si lo hace, no solo romperá el nuevo, sino que el pedazo cortado al nuevo no andará bien con el viejo.* 37 Nadie, tampoco, echa vino nuevo en cueros viejos; pues procediendo así, el vino nuevo hará reventar los cueros, y se derramará, y los cueros se perderán.* 38 Sino que el vino nuevo ha de echarse en cueros nuevos. 39 Y nadie que bebe de lo viejo quiere luego de lo nuevo, porque dice: "el viejo es excelente".*

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