Jeremías 3 Biblia Straubinger Capítulo 3 de 52

Jeremías 3

Libros proféticos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Jeremías 3

Impenitencia de Israel

1 Cuando un hombre despide a su mujer,
y apartándose esta de él,
se casa con otro marido,
¿volverá él acaso a ella de nuevo?
¿no quedará aquella mujer
totalmente contaminada?
Pero tú, que fornicaste con muchos amantes,
no obstante ello, vuélvete a Mí
—oráculo de Yahvé.*

2 Alza tus ojos a los collados y mira:
¿Hay lugar donde no te hayas prostituido?
Te sentabas junto a los caminos,
como el árabe en el desierto,
en acecho de los (pasajeros),
y contaminaste la tierra
con tus fornicaciones y maldades.*

3 Por eso se detuvieron las lluvias,
y faltaron las aguas de primavera,
pero tú guardas el semblante de ramera;
no tienes rubor.

4 Me dices ahora: "¡Padre mío!
Tú eres el amigo de mi juventud.*

5 ¿Acaso guardará Él (la ira) continuamente?
¿se enojará para siempre?"
Así dices, y con todo cometes
maldades a más no poder.

6 Me dijo Yahvé en los días del rey Josías: "¿Has visto lo que hizo la apóstata Israel? Se fue a todo monte alto y bajo todo árbol frondoso, y cometió allí fornicación.* 7 Dije Yo: Después de haber ella hecho todo esto, se volverá a Mí, pero no se volvió. Vio esto su hermana, la pérfida Judá; 8 y vio también que a causa de todos sus adulterios que había cometido la apóstata Israel, Yo la había despedido, dándole el libelo de repudio; y con todo no se amedrentó su hermana, la pérfida Judá, sino que fue y fornicó también ella. 9 Con su tumultuosa fornicación contaminó la tierra, cometiendo adulterio con la piedra y con el leño. 10 A pesar de todo esto, su pérfida hermana, Judá, no se volvió a Mí de todo corazón, sino fingidamente" —oráculo de Yahvé.

Conversión y gloria de Israel

11 Entonces me dijo Yahvé: "La apóstata Israel se ha mostrado más justa que la pérfida Judá.

12 Anda, pues, y grita estas palabras hacia el norte, y di:
Conviértete, apóstata Israel,
—oráculo de Yahvé;
no os miraré con rostro (airado),
porque soy misericordioso,
—oráculo de Yahvé—;
no me airaré para siempre,*

13 con tal que reconozcas tu iniquidad.
Pues contra Yahvé, tú Dios has pecado,
te has prostituido a los extraños,
bajo todo árbol frondoso,
y no has escuchado mi voz
—oráculo de Yahvé.

14 Convertíos, hijos rebeldes, dice Yahvé, porque Yo soy vuestro Esposo y os tomaré, uno de cada ciudad, y dos de cada estirpe, y os traeré a Sión.* 15 Y os daré pastores según mi corazón, que os apacentarán con ciencia y doctrina.* 16 Y cuando os multiplicareis y creciereis en la tierra, en aquellos días, dice Yahvé, no se dirá más: "¡El arca de la alianza de Yahvé!" ni les vendrá a las mientes, ni habrá de ella memoria, no la echarán de menos, ni se hará otra.* 17 En aquel tiempo Jerusalén será llamada trono de Yahvé; y se congregarán en el nombre de Yahvé todas las naciones en Jerusalén; y no seguirán más su obstinado y depravado corazón.* 18 En aquellos días se juntará la casa de Judá con la casa de Israel, y juntas vendrán de la tierra del Norte a la tierra que di en herencia a vuestros padres.

19 Yo me preguntaba:
"¿Cómo he de contarte entre mis hijos
y darte en herencia una tierra de delicias,
la posesión más hermosa entre las naciones?"
Y respondí: "Tú me llamarás Padre mío,
y ya no dejarás de seguir en pos de Mí."*

20 Pero como una mujer que es infiel a su marido,
así vosotros habéis sido infieles a Mí,
oh casa de Israel, dice Yahvé.

Arrepentimiento de Israel

21 Se oye sobre los montes voz de lloro,
los llantos de los hijos de Israel;
por haber pervertido su camino,
olvidándose de Yahvé su Dios.

22 Volveos, oh hijos rebeldes,
y Yo sanaré vuestras apostasías.
"He aquí que volvemos a Ti;
porque Tú eres Yahvé, nuestro Dios.

23 De veras, eran embustes los collados
y el bullicio en los montes;
solo en Yahvé, nuestro Dios,
está la salvación de Israel.*

24 La ignominia consumió las fatigas
de nuestros padres desde nuestra mocedad;
sus rebaños y sus ganados,
sus hijos y sus hijas.*

25 Acostémonos, pues, en nuestro oprobio,
y cúbranos nuestra ignominia,
pues hemos pecado contra Yahvé, nuestro Dios,
nosotros y nuestros padres,
desde nuestra mocedad hasta el día de hoy,
y no hemos escuchado la voz de Yahvé, nuestro Dios."

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