Judit 9 Biblia Straubinger Capítulo 9 de 16

Judit 9

Libros históricos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Judit 9

Oración de Judit

1 Después que estos se hubieron retirado, entró Judit en su oratorio, y vistiéndose de cilicio, esparció ceniza sobre su cabeza, y postrada ante el Señor clamaba a Él, diciendo: 2 «Señor Dios de mi padre Simeón, que le diste una espada para castigar aquellos extranjeros que por una impura pasión violaron y deshonraron una virgen, llenándola de afrenta;* 3 Tú que entregaste sus mujeres a la esclavitud, y sus hijas al cautiverio, y repartiste todos los despojos entre tus siervos, que ardieron de celo por tu honor; socorre, te suplico, Señor Dios mío, a esta viuda. 4 Tú obraste las maravillas de los tiempos antiguos, las ideaste unas tras otras, y se ha hecho lo que Tú has querido; 5 pues todos tus caminos están preparados de antemano, y Tú tienes dispuestos tus juicios según tu providencia. 6 Vuelve ahora la vista sobre el campamento de los asirios, como te dignaste en otra ocasión volverla sobre el de los egipcios, cuando armados perseguían a tus siervos, confiando en sus carros, en su caballería y en la muchedumbre de los guerreros. 7 Mas Tú tendiste la vista sobre el campamento y las tinieblas les quitaron la fuerza;* 8 el abismo detuvo sus pasos y las aguas los cubrieron. 9 Así suceda también con estos, Señor, que confían en su gran número y se glorían de sus carros, de sus picas, de sus escudos, de sus saetas y de sus lanzas; 10 y no conocen que Tú eres nuestro Dios, que desde el principio deshaces los ejércitos y tienes por nombre el Señor. 11 Levanta tu brazo, como en tiempos antiguos, y con tu poder estrella su fuerza. Ante tu ira caiga por tierra el poder de ellos, ya que han resuelto violar tu Santuario, profanar el Tabernáculo dedicado a tu nombre y derribar con su espada los cuernos de tu altar. 12 Haz, Señor, que con su propia espada sea cortada su soberbia. 13 Sean los ojos (de Holofernes), fijados en mí, el lazo en que quede preso, e hiérelo Tú con las dulces palabras de mi boca.* 14 Pon firmeza en mi corazón para despreciarlo, y valor para destruirlo; 15 porque será un monumento en honor de tu nombre cuando la mano de una mujer lo derribare.* 16 Porque no consiste, Señor, tu poder en la multitud, y tu voluntad no depende de la fuerza de los caballos. Desde el principio te han desagradado los soberbios, mientras te ha sido siempre acepta la oración de los humildes y mansos. 17 Oh Dios de los cielos, Creador de las aguas y Señor de todas las criaturas, oye benigno a esta miserable que te ruega y confía en tu misericordia. 18 Acuérdate, Señor, de tu alianza, pon las palabras en mi boca y fortifica mi corazón para esta empresa, a fin de que tu Casa se conserve en santidad, 19 y reconozcan las naciones todas que Tú eres Dios, y que no hay otro fuera de Ti.»

Elegir libro y capítulo

Pentateuco

Libros históricos

Libros sapienciales

Libros proféticos

Evangelios

Hechos de los Apóstoles

Cartas y Apocalipsis

Librería Dictio

Anda. Velez Sarsfield 30 local 6
– pasaje Santo Domingo  –
Córdoba Centro
 tel 0351-4240578
de 10:30 a 18:00

Envíos a todo el país
[email protected]

Especifícanos los libros por los que estás interesado y nos pondremos en contacto lo antes posible.

Librería Gladius

Bartolomé Mitre 1721,
Buenos Aires, Argentina.
[email protected]

Envíos a todo el país