La presentación del Señor

La presentación del Señor

Dos pichones, mi Señora,

dos pichones de paloma.

 

El Niño Divino en brazos

de la divina María

– uno más de tantos casos

ocurridos aquel día –

en el Templo es presentado,

¡y el que es Dios es rescatado

como pobre, en buena hora!

y han pagado

dos pichones mi Señora

 

Como son pobres no pueden

pagar de ofrenda un cordero.

¡Ya verán que en el madero

pagarán lo que no deben!

No es el Niño Dios quien brilla,

paga una ofrenda que humilla.

¡Y a su sombra es polvo Roma!

¡Maravilla!

¡Dos pichones de paloma!

 

Este Jesús que en Belén

entre bueyes ha nacido

es un pobre más, perdido,

en la gran Jerusalén.

Si siendo Dios se hizo hombre,

¿habrá pobreza que asombre?

¿Qué extraña que ofrezca ahora,

en su Nombre,

dos pichones, mi Señora?

 

Niño pobre, y pobre Madre,

¡y cuál más riqueza goza!

Ella de Dios es la Esposa,

Él es el Verbo del Padre.

¿Qué rescate precisaban?

Y las gentes los miraban

ya con pena, ya con broma,

¡si inmolaban

dos pichones de paloma!

P. Ignacio Caratti, IVE

17/06/2019

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