Un día el tiempo quiso detenerse
pero bien sabía
que era vano el imponerse,
pues no podía.
Y una profecía lo impedía.
Aquel día el tiempo contempló
con indecible pena
la más terrible escena;
cuando el hombre sentenció
-con su fatal condena-
a Aquel que lo creó.
El tiempo quiso llorar
y dejar de continuar,
y gritar a la humanidad
que cesara tal maldad…
mientras él no podía parar,
pues su esencia es continuar.
Y entonces, desesperado,
pidió ayuda a su manera
para que alguien algo hiciera
contra el hecho despiadado
de quien “imagen divina” fuera,
y ahora “infamia” se volviera.
De pronto, el cielo intervino
luciendo su manto gris,
queriendo llamar así
la atención de los asesinos,
pero nada consiguió
por más que gris se quedó;
Quiso ayudar el viento
y arremetió con violencia,
mientras la tierra, rugiendo,
se sacudió sin clemencia…
pero nada consiguieron:
sus propósitos se hundieron,
y los hombres sólo huyeron.
Luego llegó el silencio
y contempló con dolor
la muerte del gran Amador,
mientras seguía pasando el tiempo
de balde haciendo el intento
de ir un poco más lento;
pero no podía parar
pues su esencia es continuar…
El tiempo desde aquel día
observa a la humanidad
recordando la iniquidad
contra su Dios y Mesías,
y sin poder comprender
por qué consumó su mal
pudiéndose detener.
P. Jason Jorquera, IVE



Una respuesta
Porque Dios no habría de hacer
como hiciera por Josué
en el valle de Gabaón ;
para el triunfo de Israel
ahora con Su Hijo amado
el tiempo debía ser cruel.
Gracias Padre Jason, tenga Ud. y los suyos fecunda y pacífica Pascua, rezamos por ustedes. 🙏 💞