150 años de la proclamación de San José como Patrono de la Iglesia universal

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Con gran gozo celebramos hoy el 150º aniversario de la proclamación de San José como Patrono universal de la Iglesia realizada por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1870.

En esa ocasión la Sagrada Congregación de Ritos promulgó el decreto Quemadmodum Deus que destaca la relevancia del Patrocinio de San José para toda la Iglesia tanto ayer como hoy. Allí se lee:

“Por esta sublime dignidad que Dios confirió a su siervo bueno y fidelísimo, la Iglesia, después de a su esposa, la Virgen Madre de Dios, lo veneró siempre con sumos honores y alabanzas e imploró su intercesión en los momentos de angustia.

Y puesto que en estos tiempos tristísimos la misma Iglesia es atacada por doquier por sus enemigos y se ve oprimida por tan graves calamidades que parece que los impíos hacen prevalecer sobre ella las puertas del infierno, los venerables obispos de todo el orbe católico, en su nombre y en el de los fieles a ellos confiados, elevaron sus preces al Sumo Pontífice para que se dignara constituir a San José por patrono de la Iglesia. Y al haber sido renovadas con más fuerza estas mismas peticiones y votos durante el santo Concilio ecuménico Vaticano, Nuestro Santísimo Papa Pío IX, conmovido por la luctuosa situación de estos tiempos, para ponerse a sí mismo y a todos los fieles bajo el poderosísimo patrocinio del santo patriarca José, quiso satisfacer los votos de los obispos y solemnemente lo declaró Patrono de la Iglesia Católica. Y dispuso que esta declaración se publicara por el presente decreto de la Sagrada Congregación de Ritos en este día de la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios y esposa del castísimo José”.

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Oración a San José

A ti, bienaventurado san José, acudimos en
nuestra tribulación, y después de implorar el
auxilio de tu santísima esposa, solicitamos
también confiadamente tu patrocinio.
Con aquella caridad que te tuvo unido con
la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y
por el paterno amor con que abrazaste al Niño
Jesús, humildemente te suplicamos que
vuelvas benigno los ojos a la herencia que con
su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y
auxilio socorras nuestras necesidades.
Protege, oh providentísimo Custodio de la
divina Familia, la escogida descendencia de
Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre
amantísimo, este flagelo de errores y vicios.
Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha
contra el poder de las tinieblas; y como en otro
tiempo libraste de la muerte la vida amenazada
del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa
Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda
adversidad. Y a cada uno de nosotros
protégenos con tu constante patrocinio, para
que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio,
podamos vivir y morir santamente y alcanzar
en los cielos la eterna Bienaventuranza. Amén

Papa León XIII

 

 

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