Apocalipsis 9 Biblia Straubinger Capítulo 9 de 22

Apocalipsis 9

Cartas y Apocalipsis · Nuevo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Apocalipsis 9

La quinta trompeta

1 Y tocó la trompeta el quinto ángel, y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y le fue dada la llave del pozo del abismo.* 2 Abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como el humo de un gran horno, y a causa del humo del pozo se obscurecieron el sol y el aire. 3 Del humo salieron langostas sobre la tierra; y les fue dado poder, semejante al poder que tienen los escorpiones de la tierra.* 4 Y se les mandó que no dañasen la hierba de la tierra, ni verdura alguna, ni árbol alguno, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en la frente.* 5 Les fue dado no matarlos, sino torturarlos por cinco meses; y su tormento era como el tormento que causa el escorpión cuando pica al hombre. 6 En aquellos días los hombres buscarán la muerte, y no la hallarán; desearán morir, y la muerte huirá de ellos.* 7 Las langostas eran semejantes a caballos aparejados para la guerra, y sobre sus cabezas llevaban algo como coronas parecidas al oro, y sus caras eran como caras de hombres. 8 Tenían cabellos como cabellos de mujer y sus dientes eran como de leones. 9 Sus pechos eran como corazas de hierro, y el estruendo de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos que corren al combate.* 10 Tenían colas semejantes a escorpiones, y (en ellas) aguijones; y en sus colas reside su poder de hacer daño a los hombres durante los cinco meses. 11 Tienen por rey sobre ellas al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abaddón y que lleva en griego el nombre de Apollyon.* 12 Él primer ay pasó; ved que tras esto vienen aún dos ayes.*

La sexta trompeta

13 Y tocó la trompeta el sexto ángel, y oí una voz procedente de los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios, 14 y decía al sexto ángel que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro ángeles encadenados junto al gran río Éufrates».* 15 Y fueron soltados los cuatro ángeles que estaban dispuestos para la hora y el día y el mes y el año, a fin de exterminar la tercera parte de los hombres.* 16 Y el número de las huestes de a caballo era de doscientos millones. Yo oí su número. 17 En la visión miré los caballos y a sus jinetes: tenían corazas como de fuego y de jacinto y de azufre; las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de su boca salía fuego y humo y azufre. 18 De estas tres plagas murió la tercera parte de los hombres, a consecuencia del fuego y del humo y del azufre que salía de las bocas de aquellos. 19 Pues el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tienen cabezas, y con ellas dañan. 20 Mas el resto de los hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos y no cesaron de adorar a los demonios y los ídolos de oro y de plata y de bronce y de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni andar.* 21 Ni se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus latrocinios.

Elegir libro y capítulo

Pentateuco

Libros históricos

Libros sapienciales

Libros proféticos

Evangelios

Hechos de los Apóstoles

Cartas y Apocalipsis

Librería Dictio

Anda. Velez Sarsfield 30 local 6
– pasaje Santo Domingo  –
Córdoba Centro
 tel 0351-4240578
de 10:30 a 18:00

Envíos a todo el país
[email protected]

Especifícanos los libros por los que estás interesado y nos pondremos en contacto lo antes posible.

Librería Gladius

Bartolomé Mitre 1721,
Buenos Aires, Argentina.
[email protected]

Envíos a todo el país