Eclesiástico 9 Biblia Straubinger Capítulo 9 de 51

Eclesiástico 9

Libros sapienciales · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 5, 1-12 Índice de libros

Texto de Eclesiástico 9

El trato con mujeres

1 No seas celoso de tu querida esposa; para que no se valga de las malas ideas que tú le sugieres.*

2 No dejes que la mujer tenga dominación sobre tu espíritu; para que no se levante contra tu autoridad, y quedes avergonzado.

3 No pongas los ojos en una mujer que quiere a muchos, no sea que caigas en su lazo.

4 No frecuentes el trato con la bailarina, ni la escuches, si no quieres perecer a la fuerza de su atractivo.*

5 No pongas tus ojos en la doncella, para que su belleza no sea ocasión de tu ruina.*

6 De ningún modo des entrada en tu alma a las meretrices, para que no te pierdas a ti y tu patrimonio.

7 No andes derramando tu vista por las calles de la ciudad, ni vagueando de plaza en plaza.

8 Aparta tus ojos de la mujer lujosamente ataviada, y no mires curioso una hermosura ajena.*

9 Por la hermosura de la mujer muchos se han perdido; pues por ella se enciende cual fuego la concupiscencia.

10 Cualquiera mujer pública es pisoteada como estiércol en el camino.*

11 Muchos embelesados de la belleza de la mujer ajena se hicieron réprobos; porque su conversación quema como fuego.

12 Con la mujer de otro no estés jamás de asiento; ni en la mesa te arrimes a ella recostado sobre el codo;

13 ni la desafíes en tomar vino; no sea que tu corazón se incline hacia ella, y a costa de tu vida caigas en la perdición.*

Diversas reglas de prudencia

14 No dejes al amigo antiguo; porque no será como él el nuevo.

15 El amigo nuevo es un vino nuevo; se hará añejo, y le beberás con gusto.

16 No envidies la gloria y las riquezas del pecador; pues no sabes cuál ha de ser su catástrofe.*

17 No te agraden las violencias que cometen los hombres injustos; tú sabes que jamás en toda su vida puede agradar el impío.*

18 Vive lejos de aquel que tiene potestad para hacerte morir, y no andarás asustado con el temor de la muerte.

19 Si te acercas a él, guárdate de hacer ninguna cosa, no sea que te quite la vida.

20 Sábete que conversas con la muerte; porque caminas en medio de lazos, y andas entre las armas de gente resentida.*

21 Procede con cuanta cautela puedas, con tu prójimo, y aconséjate con los sabios y prudentes.

22 Sean tus convidados los varones justos, y tu gloria consista en temer a Dios.

23 El pensamiento de Dios esté fijo en tu alma, y sea toda tu conversación de los preceptos del Altísimo.*

24 Las obras de los artífices son alabadas por su industria, el príncipe del pueblo por la sabiduría de sus discursos, y las palabras de los ancianos por su prudencia.*

25 Temible es en su ciudad el hombre deslenguado, y será aborrecido el temerario por sus palabras.

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