Job 31 Biblia Straubinger Capítulo 31 de 42

Job 31

Libros sapienciales · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Job 31

Continuación de los lamentos de Job

1 «Había ya hecho pacto con mis ojos
de no mirar a doncella.*

2 ¿Cuál es, pues, mi porción desde arriba
de parte de Dios,
y la herencia que desde lo alto
me da el Todopoderoso?*

3 ¿No es la perdición para el malvado,
y la calamidad
para los que obran la iniquidad?

4 ¿No observa El mis caminos
y cuenta todos mis pasos?

5 Si yo he seguido la mentira,
y mi pie ha corrido tras el fraude,

6 ¡péseme Dios en justa balanza
y reconozca mi inocencia!

7 Si mis pasos se desviaron del camino,
si mi corazón se fue tras mis ojos,
y si se ha pegado algo a mis manos,*

8 ¡siembre yo, y coma otro,
y sea desarraigado mi linaje!

9 Si mi corazón se ha dejado seducir
por una mujer,
y si anduve acechando
a la puerta de mi prójimo,*

10 ¡muela para otro mi mujer,
y encórvense ajenos sobre ella!

11 Porque esto es cosa nefanda,
un crimen que han de juzgar los jueces;

12 un fuego que devora hasta la ruina
y destruiría todos mis bienes.

13 Si yo he despreciado el derecho
de mi siervo, o de mi sierva
en su litigio conmigo,*

14 ¿qué podría hacer yo
al levantarse el mismo Dios?
Cuando Él viniera a juzgar
¿qué respondería yo?

15 El que me hizo en el seno materno,
¿no le hizo también a él?
¿No nos formó uno mismo en la matriz?

16 Si he negado al pobre lo que pedía,
si he hecho desfallecer
los ojos de la viuda;

17 si he comido solo mi bocado,
sin que comiese de él el huérfano

18 —desde mi juventud era padre para este,
y desde el seno materno
he protegido a aquella—

19 si no hice caso del que iba a perecer
por falta de vestido,
o del pobre que estaba desnudo,

20 (y lo dejé)
sin que me bendijeran sus carnes
al calentarse con el vellón de mis ovejas;

21 si alcé mi mano contra el huérfano,
por verme apoyado por los jueces,*

22 ¡despréndase mi hombro de la espalda,
y mi brazo sea arrancado del húmero!

23 Por cuanto temía el castigo de Dios,
no he podido resistir a su majestad.

24 Si he puesto en el oro mi confianza,
y al oro he dicho:
“Mi seguridad eres tú”;*

25 si tuve gozo por mi grande hacienda,
y por haber juntado mucho mi mano;

26 si al ver el resplandor del sol,
y la brillante carrera de la luna,

27 fue seducido en secreto mi corazón,
y mi mano les mandó un beso de mi boca,*

28 también esto sería una maldad,
una falta criminal,
pues habría negado a Dios en lo alto.

29 Si me holgué de la ruina del que me odiaba,
y me gocé cuando le sobrevino el mal;

30 aunque no presté al pecado mi lengua,
pidiendo con maldición su muerte;

31 si no decían las gentes de mi casa:
“¿Quién de su alimento no se ha saciado?”*

32 pues jamás el forastero se quedó de noche al descubierto,
porque yo abría mis puertas al pasajero;

33 si encubrí, como Adán, mi pecado,
y oculté en mi seno mi iniquidad,*

34 temiendo a la gran muchedumbre
y el desprecio de los parientes,
quedando callado y sin salir de mi casa...*

35 ¡Oh si hubiese quien me escuchase!
He aquí mi firma.
¡Respóndame el Todopoderoso!
¡Que escriba también mi adversario
su libelo de acusación!*

36 Yo lo llevaría sobre mi hombro,
me lo ceñiría como diadema.*

37 (A mi juez) le daré cuenta
de todos mis pasos;
como a un príncipe me presentaré a él.

38 Si contra mi clama mi tierra,
y a una lloran sus surcos,*

39 por haber yo comido sus frutos sin pagar
y afligido a sus cultivadores,

40 ¡názcanme abrojos en vez de trigo,
y cizaña en vez de cebada!»
Fin de las palabras de Job.

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