Ester 15 Biblia Straubinger Capítulo 15 de 16

Ester 15

Libros históricos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Ester 15

Exhortación de Mardoqueo a Ester

1 Y le envió a decir —sin duda era Mardoqueo— que se presentase al rey, y rogase por su pueblo y por su patria:*

2 «Acuérdate, le dijo, del tiempo en que te hallabas en estado humilde, y como te he alimentado con mi mano; porque Amán, el segundo después del rey, ha hablado contra nosotros para (tramar) nuestra muerte. 3 Por tanto, invoca Tú al Señor, y habla por nosotros al rey, para librarnos de la muerte.»

Ester ante el rey

4 Al tercer día dejó los vestidos de penitencia y se vistió con todas sus galas.* 5 Y así, brillando con el esplendor de los aderezos de reina, e invocando a Dios, que es el árbitro y salvador de todos, tomó consigo dos de sus criadas, 6 apoyándose sobre una de ellas, como que por la suma delicadeza y debilidad no podía sostener su cuerpo. 7 La otra criada iba detrás de su señora, llevándole la falda que arrastraba por el suelo. 8 Ella, empero, con el color de rosa en su rostro, y con la gracia y brillo de sus ojos, ocultaba la tristeza de su corazón, oprimida por un excesivo temor.

9 Pasó una por una todas las puertas, hasta que llegó a la presencia del rey, en donde este se hallaba sentado sobre el solio de su reino, vestido con las vestiduras reales y reluciente de oro y pedrería, pero de un aspecto que causaba terror. 10 Cuando él alzó la vista y manifestó en sus ojos encendidos el furor de su pecho, la reina se desmayó, y mudándose su color en palidez, dejó caer su fatigada cabeza sobre la criada. 11 Entonces Dios trocó la ira del rey en dulzura, y apresurado y temeroso saltó del trono, y sosteniéndola con sus brazos hasta que volvió en sí, la acariciaba con estas palabras:* 12 «¿Qué tienes, Ester? Yo soy tu hermano, no temas. 13 No morirás, porque esta ley fue puesta para todos los demás, pero no para ti.* 14 Acércate y toca el cetro.» 15 Y como ella no hablase, tomó él el cetro de oro, y poniéndoselo sobre el cuello la besó, diciendo: «¿Por qué no me hablas?» 16 Entonces ella respondió: «Te he visto, señor, como a un ángel de Dios, y ante el temor de tu majestad quedó conturbado mi corazón.* 17 Porque tú, señor, eres en extremo admirable, y tu rostro está lleno de gracias.» 18 Mientras decía esto se desmayó de nuevo, quedando casi exánime, 19 por lo cual el rey se acongojaba, y todos sus ministros consolaban a Ester.*

Este capítulo es propio de la numeración de esta edición y no se corresponde con un pasaje de la numeración del leccionario.

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