Isaías 5 Biblia Straubinger Capítulo 5 de 66

Isaías 5

Libros proféticos · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 5, 1-12 Índice de libros

Texto de Isaías 5

La parábola de la viña

1 Cantaré ahora a mi amado un canto,
la canción de mi amado acerca de su viña.
Tenía mi amado una viña
en un collado muy fértil.*

2 La cavó y la despedregó,
la plantó de cepas escogidas,
y edificó en medio de ella una torre,
y también un lagar,
y esperó que diese uvas,
pero dio agraces.

3 Ahora, pues, habitantes de Jerusalén
y hombres de Judá,
juzgad entre mí y mi viña.

4 ¿Qué más había de hacer yo
por mi viña que no le hiciera?
¿Por qué mientras esperaba
que diese uvas, dio agraces?*

5 Ahora voy a deciros
lo que haré con mi viña:
Le quitaré su seto, y será talada,
derribaré su muro, y será hollada.

6 Haré de ella una desolación
y no será podada ni cultivada;
brotarán allí zarzas y espinas;
y mandaré que las nubes no lluevan sobre ella.

Explicación .de la parábola

7 Pues la viña de Yahvé de los ejércitos es la casa de Israel,
y los hombres de Judá son el plantío de su deleite.
Esperaba de ellos rectitud, y no veo más que derramamiento de sangre;
justicia, y he aquí que no hay más que gritos de dolor.

8 ¡Ay de los que juntan casa con casa,
campo con campo, hasta que no queda más terreno
y vosotros sois los únicos habitantes en medio del país!*

9 Ha llegado a mis oídos (esta palabra) de Yahvé de los ejércitos:
«Estas numerosas casas serán convertidas en ruinas,
y por grandes y hermosas que sean, quedarán sin moradores.»

10 Porque diez yugadas de viña producirán solamente un bat,
y un hómer de semilla no dará más que un efa.*

11 ¡Ay de los que se levantan muy de mañana
para correr tras bebidas que embriagan,
y que siguen bebiendo hasta la noche,
hasta que los enciende el vino!*

12 En sus banquetes hay cítaras,
liras, tamboriles y flautas y vinos,
y no miran la obra de Yahvé
ni ven las obras de sus manos.

13 Por eso mi pueblo será llevado al cautiverio sin darse cuenta;
sus nobles morirán de hambre,
y su multitud se abrasará de sed.

14 Por eso el scheol ensanchará sus fauces
y abrirá sin medida su boca.
Descenderá allí la gloria de (Jerusalén) y su multitud turbulenta
que se regocija en ella.*

15 Será humillado todo hombre, serán abatidos todos los mortales
y bajados los ojos altivos;

16 mas Yahvé de los ejércitos será grande en el juicio,
y el Dios Santo mostrará su santidad por la justicia.

17 Corderos pacerán allí como si fuese su pastizal,
y los extranjeros devorarán los devastados campos de los ricos.

18 ¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad,
y el pecado como con coyundas de carro;*

19 y dicen: «Dese prisa;
que haga presto su obra, para que la veamos;
acérquese y tome cuerpo el plan del Santo de Israel,
para que lo conozcamos!»*

20 ¡Ay de los que al mal llaman bien y al bien mal,
que ponen tinieblas por luz, y luz por tinieblas;
que dan lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!*

21 ¡Ay de los que son sabios a sus propios ojos,
y prudentes ante sí mismos!

22 ¡Ay de los que son héroes para beber vino,
y valientes para mezclar bebidas embriagadoras,

23 que por un regalo absuelven al malhechor
y privan a los justos de su derecho!

El castigo

24 Por eso, como la lengua del fuego devora la paja,
y como la llama consume la hierba seca,
así su raíz será como podredumbre,
y su flor será arrebatada como el polvo,
por cuanto han rechazado a ley de Yahvé de los ejércitos,
y despreciado la palabra del Santo de Israel.

25 Por eso se ha encendido la ira de Yahvé contra su pueblo,
y extendió contra él su mano y lo hirió,
por eso tiemblan los montes,
y sus cadáveres yacen en las calles como basura.
Con todo esto no se ha aplacado su ira;
aún está extendida su mano.*

26 Él alzará una bandera para pueblos lejanos,
y los llamará con un silbo desde los fines de la tierra;
y he aquí que vendrán pronto y apresuradamente.

27 Entre ellos no hay cansado ni quien tropiece;
ningún soñoliento, ningún dormilón;
no se desata de sus lomos el cinturón,
ni se rompe la correa de su calzado;

28 sus saetas son agudas, y tensos están todos sus arcos;
los cascos de sus caballos son como pedernal,
y las ruedas de sus carros como el torbellino.

29 Braman como león, rugen como leoncillo,
que gruñe y agarra la presa,
y se la lleva, sin que nadie se la quite.

30 En aquel día bramarán contra (Israel) como brama el mar;
y si uno mirase la tierra, no verá sino tinieblas y angustia;
pues la luz se oscurecerá en densas nubes.

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