Salmo 104 (105) Biblia Straubinger Salmo 104 de 150

Salmo 104 (105)

Libros sapienciales · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 5, 1-12 Índice de libros

Texto de Salmo 104 (105)

Yahvé, fiel con su pueblo ingrato

1 Celebrad a Yahvé,
aclamad su Nombre,
proclamad entre los gentiles sus proezas.*

2 Cantadle, entonadle salmos,
relatad todas sus obras maravillosas.

3 Gloriaos de su santo Nombre;
alégrese el corazón
de los que buscan a Yahvé.*

4 Fijaos en Yahvé y su fortaleza,
buscad sin cesar su rostro.

5 Acordaos de las maravillas que hizo,
de sus prodigios
y de las sentencias de su boca,*

6 vosotros, descendencia de Abrahán, su siervo,
hijos de Jacob, su escogido.*

7 El mismo Yahvé es nuestro Dios;
sus juicios prevalecen en toda la tierra.

8 Se acuerda siempre de su alianza,
promesa que hizo por mil generaciones;*

9 del pacto concertado con Abrahán,
del juramento que hizo a Isaac,

10 que confirmó a Jacob, como firme decreto,
y como testamento eterno a Israel,

11 diciendo:
«A ti te daré la tierra de Canaán,
como porción hereditaria vuestra.»

12 Cuando eran pocos en número,
muy pocos, y peregrinos en aquella tierra,*

13 y vagaban de nación en nación,
y de este reino a aquel pueblo,

14 a nadie permitió que los oprimiese,
y por causa de ellos castigó a reyes:*

15 «Guardaos de tocar a mis ungidos,
ni hacer mal a mis profetas.»*

16 Atrajo el hambre sobre aquella tierra,
y se retiró toda provisión de pan.

17 Envió delante de ellos a un varón:
a José vendido como esclavo.*

18 Le habían atado los pies con grillos,
y encerrado en hierro su cuello,*

19 hasta que se cumplió lo que él predijo,
y la Palabra del Señor lo acreditó.

20 Mandó desatarlo el rey,
el soberano de aquellos pueblos,
y lo libertó.

21 Lo constituyó señor de su propia casa,
y príncipe de todos sus dominios,*

22 para que a su arbitrio
instruyese a los magnates
y enseñara sabiduría a los ancianos.*

23 Entonces entró Israel en Egipto;
Jacob fue peregrino en tierra de Cam.*

24 Y Él multiplicó a su pueblo
en gran manera,
e le hizo más poderoso
que sus adversarios.*

25 Mudó a estos el corazón
para que odiasen a su pueblo,
y urdiesen tramas contra sus siervos.

26 Entonces envió a Moisés su siervo,
a Aarón, el elegido,*

27 quienes obraron entre ellos sus maravillas
y prodigios en la tierra de Cam.

28 Mandó tinieblas, y se hizo oscuridad,
mas se resistieron contra sus palabras.*

29 Convirtió sus aguas en sangre
e hizo morir sus peces.

30 Su tierra brotó ranas
hasta en la cámara de sus reyes.

31 Habló, y vinieron enjambres de moscas
y mosquitos por todos sus confines.

32 Por lluvia les mandó granizo,
y fuego que inflamaba su tierra,

33 y destruyó sus viñas y sus higueras,
y destrozó los árboles en su territorio.

34 A una orden suya vinieron langostas,
y orugas sin número,

35 que devoraron toda la hierba de sus prados,
y comieron los frutos de sus campos.

36 Y dio muerte
a todo primogénito en su tierra,
las primicias de todo su vigor.*

37 Mas a ellos los sacó con oro y plata,
sin un enfermo en todas sus tribus.*

38 Alegráronse los egipcios de su salida,
pues los había sobrecogido el terror.

39 Extendió Él una nube para cubrirlos,
y un fuego que resplandeciese de noche.*

40 Pidieron, y les envió codornices;
y los sació con pan del cielo.

41 Hendió la peña, y brotaron aguas,
que corrieron por el desierto
como arroyos.

42 Porque se acordó de su santa palabra,
que había dado a Abrahán, su siervo.

43 Así sacó a su pueblo con alegría,
con júbilo a sus escogidos.

44 Y les dio las tierras de los gentiles
y poseyeron los bienes de los pueblos,*

45 para que guardaran sus mandamientos
y obedecieran sus leyes.
¡Hallelú Yah!*

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