Salmo 105 (106) Biblia Straubinger Salmo 105 de 150

Salmo 105 (106)

Libros sapienciales · Antiguo Testamento

Este domingo: Mt 5, 1-12 Índice de libros

Texto de Salmo 105 (106)

Israel, ingrato con su Dios fiel

1 Hallelú Yah.
Celebrad a Yahvé porque es bueno,
porque su misericordia es para siempre.*

2 ¿Quién dirá las hazañas de Yahvé?
¿Pregonará todas sus alabanzas?*

3 Bienaventurados
los que conservan sus estatutos
y practican la justicia en todo tiempo.

4 Señor, acuérdate de mí
cuando muestres tu bondad
para con tu pueblo;
visítame cuando operes la salvación*

5 para que yo vea la felicidad de tus escogidos,
me goce del gozo de tu pueblo
y me gloríe con tu herencia.*

6 Hemos pecado lo mismo que nuestros padres;
obramos el mal, fuimos impíos.*

7 Nuestros padres en Egipto
no tuvieron en cuenta tus prodigios;
no se acordaron de la multitud de tus favores,
sino que se rebelaron contra el Altísimo
junto al Mar Rojo.*

8 Pero Él los salvó a causa de su Nombre,
para dar a conocer su poderío.*

9 Increpó al Mar Rojo y lo secó,
y los condujo por entre las aguas
como por un llano.

10 Los sacó de las manos de sus aborrecedores,
y los rescató del poder del enemigo.

11 Las aguas cubrieron a sus adversarios,
no quedó ni uno de ellos.

12 Entonces creyeron a Sus palabras
y cantaron Sus alabanzas.

13 Pronto olvidaron las obras de Él,
no aguardaron sus designios,*

14 sino que en el desierto se entregaron
a su propia concupiscencia
y en la soledad provocaron a Dios.*

15 Él les concedió lo que pedían,
pero les envió la consunción.*

16 Luego envidiaron a Moisés en el campamento,
y a Aarón, el santo de Yahvé.*

17 Y la tierra se abrió, y se tragó a Datan,
y cubrió a la facción de Abirón.

18 Y se encendió contra su banda un fuego;
la llama devoró a los inicuos.

19 Hicieron un becerro en Horeb,
y adoraron una estatua de fundición;*

20 trocando su Gloria
por la figura del buey harto de heno,

21 olvidaron a Dios, que los había salvado
y que había hecho portentos en Egipto,

22 cosas maravillosas en la tierra de Cam,
cosas estupendas junto al Mar Rojo.*

23 Los habría deshecho,
si Moisés, escogido por Él,
no se hubiese puesto en la brecha frente a Él,
para apartar su furor
a fin de que no los exterminase.*

24 Y despreciaron la tierra codiciable,
no dando crédito a su palabra;*

25 y murmuraron en sus tiendas,
no escucharon la voz de Yahvé.

26 Mas Él con mano alzada les juró
que los haría caer en el desierto;

27 que haría caer a su descendencia
entre los gentiles
y los dispersaría por las tierras.*

28 Y se consagraron a Baalfegor,
y comieron de las víctimas
inmoladas a dioses muertos.*

29 Con tales delitos le provocaron a ira,
y una plaga cayó sobre ellos.*

30 Pero se irguió Fineés, y ejerció la venganza,
y la plaga cesó.*

31 Y esto le fue imputado a justicia
por todas sus generaciones
para siempre jamás.

32 Y lo irritaron
juntó a las aguas de Meribá;
y a Moisés le fue mal por culpa de ellos;*

33 porque ellos exacerbaron su espíritu,
y él dejó que sus labios
hablaran inconsideradamente.

34 No destruyeron los pueblos
que Dios les había señalado;*

35 sino que se mezclaron con los gentiles,
y aprendieron sus obras,

36 y adoraron sus ídolos,
que fueron para ellos un lazo;

37 e inmolaron sus hijos
y sus hijas a los demonios,*

38 derramando sangre inocente,
la sangre de sus hijos y de sus hijas,
que sacrificaron a los ídolos de Canaán;
y la tierra quedó profanada por la sangre.

39 Se contaminaron por sus actos
y fornicaron con sus propias obras.*

40 Se encendió entonces la ira de Yahvé
contra su pueblo,
y abominó de su herencia;*

41 los entregó en manos de los gentiles,
y fueron dominados por quienes los odiaban.

42 Oprimidos por sus enemigos,
tuvieron que doblegarse ante ellos.

43 Muchas veces Él los salvó,
mas ellos lo exasperaron por sus empeños,
y se hundieron más en su iniquidad.*

44 Con todo, al percibir sus lamentos,
fijaba Él los ojos en sus tribulaciones;

45 en favor de ellos se acordaba de su alianza,
y se arrepentía
según la grandeza de su misericordia.

46 Y los hacía objeto de la compasión
de aquellos que los tenían en cautiverio.*

47 Sálvanos, Yahvé, Dios nuestro,
y congréganos de en medio de las naciones,
para que celebremos tu santo Nombre
y nos gloriemos en tu alabanza.*

48 Bendito sea Yahvé, Dios de Israel,
de siglo en siglo.
Y todo el pueblo diga: Amén.
¡Hallelú Yah!*

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