La locura de la transgeneridad

El presente articulo pretende ofrecer una síntesis de del libro de Abigail Shrier, Irreversible Damage, The Transgender Craze Seducing Our Dauhgters”, 2021, 276 páginas, (Daño irreversible, La locura de la transgeneridad que seduce a nuestras hijas). Abigail es columnista de “Wall Street Journal” e investigadora de estos temas. La autora ha realizado numerosas entrevistas, muchas de las cuales forman parte del libro, lo cual hace muy viva y atractiva su lectura. Este tema es de gran actualidad y útil para padres, educadores, profesionales de la salud y a toda persona que le interese la realidad social y política actual.

El libro se centra sobre los casos de disforia entre mujeres adolescentes. Se trata de una realidad nueva, pues se ha dado generalmente en temprana edad y sobre todo en varones. La disforia se caracteriza por un persistente descontento con el sexo biológico. Típicamente comienza a la edad de dos o cuatro años. Los síntomas de disforia en niños pequeños son al menos seis: un fuerte deseo de ser del otro sexo, una preferencia de vestirse como el otro sexo, de roles, de preferencias de juegos o actividades del otro sexo, un rechazo de juguetes, juegos o actividades propias del sexo de nacimiento y un fuerte rechazo a la anatomía sexual propia. Pero en el caso de los adolescentes que presentan disforia no han tenido estos signos a temprana edad.  ¿A qué se debe esta explosión de casos en adolescentes? Dos son los parámetros según la autora: el contagio por las redes sociales y por contagio de sus pares, entre otros.

Durante la adolescencia es cuando se forma la identidad social. Décadas pasadas las adolescentes tenían más socialización en conversaciones, diversiones, reuniones. Por el contrario, en la I-generation o la generación hiperconectada de estos días, la comunicación se ha mediatizado y las adolescentes pasan la mayor parte del tiempo en soledad frente a las pequeñas pantallas. Esto ha llevado a un crecimiento de la ansiedad, la depresión e incluso de la tasa de suicidio en un 25% de 2007 a 2019 en USA. Además, la imagen de una mujer de cuerpo perfecto y que las chicas no alcanzan ese estándar de belleza como también la comparación malsana entre pares por medio de los likes lleva al desánimo y depresión. Ante esta visión sesgada de la mujer, muchas adolescentes terminan no sintiéndose conforme con su sexualidad y las mueve a huir de donde están sin un destino particular, pues no es que quieran ser varones, sino que no quieren ser mujeres. No es que antes no existieran esa imagen distorsionada, pero a diferencia de hoy, tales situaciones se daban en grupos reales, en conversaciones por lo que facilitaba la superación.

Mientras más sufren esa disforia más se alejan de sus padres. Se crean por lo tanto pequeñas sociedades virtuales donde se sienten cómodas compartiendo las mismas tendencias.  En este refugio de las redes los adolescentes encuentran influencers transgéneros que transmiten una imagen de felicidad y bienestar que lleva a muchas niñas, incomodas de su identidad, a emularlos. Ofrecen un sentido de liberación a la ansiedad, satisfacen la profunda necesidad de ser aceptadas, como también una excitación por la transgresión y el placer de pertenencia.

Aquí algunos de los consejos más comunes que proponen estos influencers en las redes sociales:

  • “Si tú estás pensando que podrías ser trans, tú en realidad lo eres”. Muchos gurús afirman que ser trans es algo innato, determinado e inmutable.
  • “¿Estas intentando la transición? Las fajas son un muy buen modo de empezar”. La costumbre de fajarse los senos para iniciar el transito es muy habitual. Pero lo que no saben muchos son los peligrosos efectos en la salud de esa parte tan sensible y delicada, como es el daño de los tejidos, los vasos, los ligamentos, los conductos.
  • “Testosterona o T es increíble, podría resolver todos tus problemas”. Es el segundo paso después de las fajas. Ni contar todos los efectos secundarios que traen estas hormonas. Pero lo más alarmante es que los médicos por cuestiones ideológicas o comerciales no advierten a las chicas de las consecuencias irreversibles que acarrea.
  • “Si tus padres te aman deberían apoyar tu transidentidad”. Muchos influencers aconsejan alejarse de los padres que no apoyan el cambio de sexo. Este método de apartar a los miembros de sus lazos naturales es propio de las sectas.
  • “Si tú no tienes apoyo en tu transidentidad, probablemente te vas a matar”. Es cierto que la tasa de suicidios en niñas trans es alto, pero no se debe por no haber recibido el apoyo sino más bien debido a los problemas psicológicos de angustias y depresiones. Por otra parte, es cierto también que tales niñas deben recibir un soporte de parte de sus padres, pero no para secundar sus deseos, sino más bien para ayudarlas a determinar las causas más profundas que las han llevado a tomar este camino y de aceptar su identidad biológica.
  • “Engañar a los padres y a los doctores se justifica si ayuda a la transición”. Los consejos en las redes que dan los gurús de la transición es disimular tal intención. Que los padres no sepan. Incluso hay sitios de internet que venden fajas y testosterona respetando la privacidad de las clientas.
  • “No tienes porque identificarte con el sexo opuesto para ser trans”. La gran mayoría de adolescentes prefiere quedarse en el medio y no cambiar totalmente para parecer varón. Mas que el deseo de ser varón es en realidad el aborrecimiento a su sexo recibido. No se pretende identificarse con alguno de los sexos en particular. Es una especie de genero fluido. Es lo que se llama hoy la moda “quirky”.

También las escuelas promueven la transgeneridad. En las escuelas de algunos estados de USA los adolescentes gozan de acceso a las hormonas sin previo permiso parental, incluso dentro de la misma escuela. Por otra parte, muchos educadores están convencidos que los padres de hoy no dan toda la educación apropiada de identidad de género, por lo cual es necesario que la escuela lo supla. La escuela según esta ideología tiene no solo la misión de servir a la comunidad sino también de dirigirla.

En los jardines de infantes de USA se enseña que el sexo biológico y el género son cosas distintas. Si una niña en este contexto instructivo se destaca en matemática o en lo físico se afirma que es posible que este desafiando o cuestionando el género binario. Se les enseña también a los niños que pueden tener un cerebro de niña en cuerpo de varón o viceversa. Insisten asimismo que los niños conocen mejor que sus padres su cuerpo y su psiquis. Afirman que el rol que deben cumplir los padres es de escuchar a sus hijos y de secundarlos en sus decisiones.

La aceptación de este programa en las escuelas se debe a la irresistible envoltura con que se le presenta: “antibullying”. Sin embargo, el concepto de bullying es muy volátil. La comisión de educación de California considera “abuso espiritual” incluso cuando se usa una creencia espiritual para imponer los roles rígidos de género. Tal etiqueta es usada como una excusa para un profundo adoctrinamiento en ideología de género.

Las escuelas toman decisiones sobre el presunto genero de los alumnos sin consultar con sus padres, quienes son considerados “a priori” como no protectores. La Educación Nacional de los Estados Unidos ofrece garantías de privacidad frente a sus padres a los estudiantes que se manifiestan trans en la escuela. Incluso hay algunos que llegan a afirmar que los derechos de los padres terminan cuando los niños han sido inscritos en una escuela pública.

Los padres de esas niñas se ven desprotegidos frente a esta situación. Es muy difícil encontrar una institución que vaya en una línea a favor de los padres. Al contrario, felicitan la supuesta decisión valiente de tales niñas. Se está frente a un lavado de cerebro que lleva a pensar a muchos padres que los equivocados son ellos. Se esta frente a una dictadura que quita la patria potestad. Se está frente a un método sectario que impide que los padres conozcan las practicas de sus hijos.

En el nivel superior de la escuela americana la situación es mucho más grave. Los tratamientos psicológicos gratuitos en las universidades están a la orden del día y muchos problemas son tratados como signos de transgénero. Incluso la política de muchas universidades es no permitir a los padres cuyos hijos hayan presentado deseos de hacer la transición de tomar decisiones negativas en contra de sus deseos, aun cuando los signos de enfermedad mental sean notables. En las universidades americanas para ser aceptado más fácilmente y para que se abran las puertas de servicios, de facilidades, lo mejor es declararse trans.

También el bombardeo mediático es apabullante. Hemos entrado en el “momento transgénero” decía en 2015 la cadena progresista CNN. En 2015 Laverne Cox se convirtió en la primera persona transgénero en ganar un Emmy. En 2018 en la primera por una película con un actor principal transgénero, “a fantastic  woman “(una mujer fantástica) en ganar un Oscar. En 2019 la premiada de los Emmy, Patricia Arquette dio un emotivo homenaje a su hermano transgénero, Alexis, pidiendo que se termine la persecución a la gente trans. El exitoso programa de HBO Euphoria tiene una estrella transgénero. Revistas como Cosmo, presenta artículos de cómo usar compresores de bustos sin riesgo; la revista Vogue afirma que todas las mujeres menstrúan pero que todas las que menstrúan no son todas mujeres como si fuera un dato factual.

También las instituciones médicas están en esta línea. Todas las asociaciones más acreditadas de USA de salud mental han adoptado esa posición de “cuidado positivo”. De no considerar la disforia como un desorden mental. La “Asociación Americana de Psicología” manda que se adopte la ideología de género. Imagínese si esto pasase con las niñas con anorexia de forzar al terapista de secundar a una niña que se autopercibe excedida de peso a ser tratada como tal y como una expresión de su identidad. O si una niña negra que se autopercibiese blanca caucásica atrapada en un cuerpo de raza negra y se le mandase al terapista que atienda esa preocupación con un tratamiento con cremas para volverla blanca. Eso también sería una “terapia positiva”. Esto no sería tan grave como trastrocar algo más profundo como es la identidad sexual; pues la raza es un factor biológico que admite muchas variaciones no así el sexo que es hombre o mujer en todas las razas.

Se admite como razonable la aplicación de la terapia o cuidado positivo para que no se presenten riesgos de suicidio. Por lo tanto, para evitar ese desastre hay que aceptar su autopercepción y hacer todos los tratamientos posibles para que el paciente se sienta feliz. Muchos terapistas ponen a sus padres en el dilema elegir entre lo que su hija desea o el suicidio. Ciertamente que es alta la tasa de suicidios en estos ambientes con distorsiones de tipo sexual. Según estudios muestran que no es la causa de suicidios la disforia sino otros problemas mentales.

Además, con la ideología del transhumanismo, la medicina ya no tiene como fin cuidar, curar, sanar, sino ahora, tiene la misión de “mejorar” la condición humana cuando el cliente lo requiere. Así se expresa el gurú de los poderosos más importante de este pensamiento Yuval Noha Harari: “la medicina del siglo XX apuntaba a sanar las enfermedades. La del siglo XXI busca más y más de optimizar los sujetos sanos.”[1]  Por el contrario, en la medicina de siempre el medico trata de alcanzar un conocimiento critico de las necesidades de su paciente y el pedido del paciente es apropiado solo cuando coincide con el juicio del profesional.

Respecto a los tratamientos corporales existe un camino que va desde la vestimenta y las fajas pasando por los bloqueadores de la pubertad, mastectomía y la testosterona. Los efectos de los bloqueadores de la pubertad en las niñas para aliviar su descontento con su biología tienen efectos terribles. Es el mismo producto que se utiliza para la castración química.

El uso de testosterona para realizar la transición, cuyo efecto es desarrollar las características secundarias femeninas y bloquear las primarias, está cada vez más extendido en las clínicas de renombre como la red internacional de las clínicas Mayo. Este producto es administrado sin previo estudio psicológico a sola demanda y con el llenado de un formulario de consentimiento. Los efectos inmediatos son similares al de las drogas: sentimiento de bienestar, de fortaleza, de atrevimiento, fuerza física, y luego viene la perdida de grasa en lugares de acumulación femenina, el crecimiento de vellos, el cambio de la fisonomía del rostro. Pero hay otros efectos nocivos visibles, como son la pérdida del pelo y otros a nivel cardiovascular, de cáncer, de diabetes, las disfunciones vaginales con sus correspondientes dolores. De ninguna manera decrecen los deseos de suicidio. Incluso si se arrepienten y cesan la ingesta de tales productos, no se vuelve al estado normal de la voz, de la fisonomía del rostro y del tamaño del clítoris, entre otros.

Algunas operaciones que se realizan para la transición son la mastectomía y la faloplastia, las cuales son irreversibles. Los senos son una parte del cuerpo, sobre todo en la mujer, que es muy complejo; no es una mera acumulación de carne. Si bien esta operación alivia la disconformidad por los senos sin embargo desplaza esa disconformidad a otra parte del cuerpo, ensanchando las caderas. Otra operación es la faloplastia a las que pocas se animan y que implica enormes riesgos en la salud.

La cosmovisión de la “terapia positiva” de genero se apoya sobre algunas afirmaciones clave, como “Los adolescentes saben quiénes son”. Una afirmación que la experiencia desmiente. Esto no significa que hay que desestimar cualquier interrogante de un adolescente, pero ciertamente hay que discernir, pues incluso su identidad sexual es imperfecta y requiere todavía algunos años más para llegar a su madurez. Muchos que se han arrepentido han confesado su falta de poder de decisión a esa edad y han culpabilizado a todos aquellos que los motivaron al cambio.

Otra aserción clave es decir que no se pierde nada en una transición y que se puede volver atrás. Los estudios muestran que cambios en la identidad hacen difícil el retorno atrás. La misma autora entrevistó a algunos judíos quienes, al verse obligados de aparecer con otra identidad en el contexto de la persecución nazi, manifestaron la dificultad de volver a considerarse judíos una vez terminada la guerra. Las vivencias sociales son de tal fuerza que no son fácilmente cambiables. En el caso “decidir” cambiar de sexo tiene sus grandes riesgos al querer volver atrás. Hay que tener presente que lo que más diferencia a un hombre y una mujer es el sistema óseo. Los forenses pueden discernir solo por ello si el extinto era hombre o mujer. Las diferencias son remarcables y llegan como se dice “hasta los huesos”, queriendo decir lo más profundo. Así, el cambio de sexo no es algo trivial, pues la morfología del ser humano que se está afectando es profunda y crucial.

Otra mentira que se vocea es la inmutabilidad del género. Los datos muestran lo contrario. Muchos que tuvieron ideas de realizar el camino, por consejo de algunos terapistas de esperar algunos años, terminaron desistiendo del cambio de sexo. Muchos volvieron abandonando las prácticas y los roles trans. Los activistas de la transgeneridad sostienen que la disforia es algo innato y por lo tanto intratable. La inmutabilidad es un escudo protector contra cualquier discriminación. Los “rasgos identitarios” son un artilugio que se usa hoy como es también el color de la piel o la raza para que sean aceptados dentro de las leyes de igualdad. Asimismo, en 19 estados de USA se ha prohibido a sus terapistas intentar la conversión de transgéneros. Muchos terapistas que han aconsejado no realizar la transición han perdido su trabajo. Las leyes dan derechos a las personas del cambio de sexo sin previos estudios psiquiátricos y obligan a las aseguradoras a cubrirlos. Por lo que la labor de los médicos se convierte en una mera solución de los deseos de sus “clientes”, y así, el juramento hipocrático se convierte en algo sin valor. También hay muchos arrepentidos de haber cambiado al sexo opuesto a los que los grupos les impiden salirse o les hacen la vida imposible alegando que son traidores o falsos trans.

Sin embargo, volver no significa que se solucionan todos los problemas. Así como no fue solución cambiar, tampoco es solución definitiva regresar, pues están de fondo otros problemas profundos de depresión, de distorsión de la personalidad a los cuales hay que tratarlos como los reales problemas. Un niño con disforia puede tener como causa otros problemas mentales que es preciso investigar. Lo importante no es tanto ver “cómo” se percibe sino “por qué” se percibe de tal manera que contradice su parte biológica. La disforia de no sentirse cómodo con el sexo biológico tiene distintas motivaciones o impulsos. Esto es lo que el terapista debe indagar. Así como perder de peso no es la solución para un anoréxico, pues no ese este el problema sino otros, así también para un disfórico no es la solución cambiar de sexo sino saber cuál es el motivo que lo mueve a ello. Como es el caso de ese niño que quería ser niña para que su madre que lo había abandonado una vez no lo hiciera de nuevo.

Otro de los factores que han producido el crecimiento de exponencial de casos es el contagio. Hay cierto contagio social en enfermedades mentales, por escuchar tantas veces sobre este tema en las redes, en los medios, en la escuela, algunas chicas pueden llegar a pensar, ocasionados por turbulencias interiores, que eso es lo que les sucede a ellas. Puede asemejarse al contagio de suicidios. El poder de sugestión es grande en muchos casos. Además, las niñas por la empatía femenina son más permeables a los problemas de sus pares. Es como el contagio que se da frecuentemente con otro desorden como es el de la anorexia nerviosa.

¿Qué pueden hacer los padres ante este tsunami de ideas y de casos? Simplemente conocer la verdad para poder actuar. He aquí algunos tips que la doctora ofrece para actuar:

  • No smartphone a los niños. Todos los problemas crecientes en los adolescentes tienen su origen con la aparición de los smartphones en 2007, como señalan numerosos estudios.
  • No deponga su autoridad como padre. Muchos padres, lamentablemente, cuando sus hijas han hecho pública su transgeneridad las han apoyado, quizás llevados por la corriente cultural del momento de afirmarlas en sus decisiones. Un adolescente a esa edad no tiene la capacidad todavía madura para realizar elecciones estables y sobre todo un asunto tan delicado como es la sexualidad.
  • No apoye la ideología de género en la educación de sus hijos. Ofrecer ese tipo de información a adolescentes con posible disforia o confusión, es diseminar y aumentar más la confusión. Es contagioso, como contagioso es el problema de la bulimia, de la anorexia, de la depresión y del suicidio.
  • Reintroduzca la privacidad dentro de la casa. Evite hacer de las actividades de la familia posteándolo en las redes sociales un blanco de gente hambrienta de presas. Hay muchos que podrían ofrecer a sus hijos “soporte” y “ayuda”.
  • Considere un gran paso separar su hija de un daño. Trate de separarla del grupo de amigos, de las redes sociales que frecuenta; de enviarla a algún lugar acompañada para que conozca otra realidad. Se reportan muchos casos cuyos padres sacaron a sus hijas de las universidades y organizaron un año sabático, incluso en familia, con todos los inconvenientes que eso reportaba, pero al fin valió la pena ya que esas niñas terminaron desistiendo de realizar la transición.
  • Termine de patologizar la adolescencia de las niñas. Para las niñas esta etapa es difícil con muchos cambios, que son en general naturales. No son signos de una psicología patológica. No han alcanzado aun la madurez, sus mentes están aún en un proceso de mucha turbación. Es preciso no compararlas con los hijos varones. La vida fuerte de emociones de la adolescencia no hay que taparlas o suprimirlas sino encauzarlas pacientemente con una correcta educación.
  • No tenga miedo en admitir que es maravilloso ser una chica. Que lo que esconde la mujer es increíble. Que ella es agraciada, que es especial, que ella nació mujer, que ser mujer es un regalo. Sobre todo, la capacidad de ser madre. Pero no olvide incluir por qué la cultura del momento lo niega, lo desprecia, porque quieren victimizar a la mujer y también porque es natural tener ciertas dudas.

El ambiente cultural en general esta intoxicado de ideas contra la mujer. La idea es que para triunfar hay que ser varón, parecerlo o al menos no parecer mujer. Estas ideas están penetrando de tal manera en las cabezas de las niñas que se ven a sí mismas como perdedoras. Los daños psicológicos que produce tal desvirtualización de la mujer, sus roles y sus tendencias son terribles. Se desvirtúa el sexo biológico de la mujer. Estos últimos años se han visto varones que eran mediocres en las competiciones del mismo sexo, y cuando se convirtieron en trans, ganaron de lejos a las mujeres en distintos deportes. Y ante eso, cualquier chica que se queje como algo injusto es tratada como homofóbica. También hay un desprecio de la femineidad y de la maternidad.  Esto hoy es moneda corriente en los medios de comunicación, de felicitar a mujeres que cumplen roles masculinos, que desprecian la maternidad. La particularidad biológica de la mujer es negada. Así un número creciente de mujeres embarazadas se refieren como “gente embarazada” y el órgano de la mujer es llamado el “agujero frontal”.  O en vez de llamarse mujeres para ser más inclusivos se llaman “reproductores”. Finalmente se puede indicar que hay además una recesión sexual y menos experiencias románticas en las niñas. Se ha observado también en las niñas con problemas de disforia en la pubertad una falta de atracción hacia el sexo opuesto.

Hoy se vive en una sociedad que tiende a evitar todo tipo de sufrimiento. Esta tendencia en los padres de querer que los hijos no sufran ninguna emoción negativa, deja a esos adolescentes inermes ante las dificultades de la vida con la consecuencia de disponerlos a caer en problemas psicológicos. Hoy se vive en una sociedad más segura físicamente pero más vulnerable mentalmente. Se ve un retraso en la madurez en general de tres años con respecto a décadas pasadas. También está la tendencia a psicologizar todo. Lo que antes tenía una denominación moral hoy lleva una etiqueta psicológica, por ejemplo, lo que antes se llamaban gestos de “mala educación” y los padres poseían los métodos para corregirlos, hoy se llama “fobia social”. Hoy los padres asumen los términos de la ideología de géneros para aplicárselos a eventos prepuberales de las niñas como pansexual, bisexual; cuando no pasan de ser confusiones emocionales propias de la edad.

Se vive en una cultura permeada de gnosticismo. Para esta cosmovisión, la materia y el cuerpo son malos, de los cuales es preciso desembarazarse para alcanzar la liberación. Esta vieja idea del gnosticismo adquiere otros ribetes en la época actual con los movimientos de ideología de genero al considerar una carga el cuerpo que se ha recibido y que es plausible de cambiarlo si uno no está a gusto. Pero también esta tendencia hunde sus raíces en modos de pensamientos de la modernidad como es el idealismo y el constructivismo: es la conciencia del hombre que construye la realidad. No es otra cosa que una manifestación del cogito cartesiano: “Pienso, luego existo”. Pienso que soy varón, entonces la realidad se debe acomodar a lo que yo pienso que debe ser así. Y más cercano es el existencialismo marxista de Simone de Beauvoir para quien el sexo de la mujer es como una limitación pesada de la libertad. Por ello no sorprende que es la izquierda marxista la que siempre está presente en estos movimientos.

Todo esto sucede en USA, pero también en otros países, y pronto esta ola llegara a otros rincones del mundo; pues el liderazgo en materia de ideas y comportamientos sociales que ejerce USA en todo el mundo es indiscutible, nos guste o no. Hay un trabajo de prevención que realizar, brindando una educación adecuada, humana y cristiana en la casa y la escuela. Una vigilancia amorosa de los padres con respecto a sus hijos. Sobre todo hay que devolver a la mujer la dignidad que tiene por ser tal, lejos de compararla con el varón. Nadie en los tiempos modernos ha defendido la dignidad de la mujer como el escritor inglés Gilbert Chesterton, quien resaltando la influencia de la mujer en la sociedad no sin cierto candor y simplicidad decía:

Es muy cierto que la falda representa la dignidad de la mujer, no la sumisión de la mujer; esto puede demostrarse con la más simple de las pruebas. Ningún gobernante se vestiría deliberadamente con los reconocidos grilletes de un esclavo; ningún juez aparecería cubierto con el símbolo de la flecha. Pero cuando los hombres desean impresionar de manera segura, como jueces, sacerdotes o reyes, llevan faldas, las largas y flotantes túnicas de la dignidad femenina. Todo el mundo está bajo el gobierno de las enaguas, pues incluso los hombres llevan enaguas cuando desean gobernar[2].

En pocas palabras, a las niñas hay que hacerlas sentir felices y agradecidas por haber recibido el magnifico don de ser mujeres.

 

Lic. P Gustavo Domenech


[1] Yuval Noha Harari, Homo Deus, une brève histoire du futur, (Albin Michel, Paris 2017), pag 373.

[2] G. K. Chesterton, Lo que está mal en el mundo, (Acantilado, Barcelona 2008), pág. 73

7 Comentarios
  1. Maida Beatriz Dice

    Agradecida con Dios y con ustedes en estos tiempos de hambruna por la verdad. Dios bendiga sus diversos apostolados.
    Hasta el cielo, no paramos.

  2. María Loreto Romero Saez Dice

    EXCELENTE e IMPORTANTÍSIMO artículo para compartir en las redes hoy, el ataque, ya sin disimulo, a las Familias y por ende a nuestro Señor no tiene nombre, es crudelísimo y devastador. Pero bastará una palabra de nuestra amadisima Madre a su Hijo para que continúe la fiesta así como un día El tan bien la pensó. 🙏🏻❤️🔥🔥🔥

  3. Flor Roura Dice

    Es un tema muy complejo. Además de todo lo que menciona en el artículo, existe la amenaza real de ser mujer en Latinoamérica y otros lugares del mundo. En el inconsciente colectivo latinoamericano, existe la creencia de que ser mujer conlleva un altísimo riesgo de ser violentada de alguna manera y desgraciadamente, no es falso.

  4. Beatriz Lancheros Torres Dice

    Mil GRACIAS. Lo he compartido con los grupos en dónde hay padres de familia educando sus hijos. Importantísimo el tema en estos tiempos. Dios les bendiga

  5. Susana Gargano Dice

    Otro factor miy importante: La publicidad en los medios. Se ha introducido en muchas publicidades ideas muy contradictorias sobre la imagen masculina y femenina. Hay diversas marcas, que expresan una alteración del ser, llevando a grandes equívocos sobre si es hombre o mujer…publicidades en TV y redes…

  6. Lisset Dice

    Excelente artículo. Digno de ser distribuido a los padres católicos y cristianos, que les preocupan sus hijos. Gracias por compartirlo

  7. MARIA ELENA PEREZ Dice

    Gracias Padre Gustavo por escribir este artículo, para nosotros los papás que hemos vivido otras realidades, nos ayuda a conocer el mundo que crean los jóvenes de hoy, igualmente creo que la diferencia entre una generación y otra es la autoridad que ejercían nuestros padres y la creemos no tener hoy sobre nuestros hijos.

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