Marcos 15 Biblia Straubinger Capítulo 15 de 16

Marcos 15

Evangelio según san Marcos · Nuevo Testamento

Este domingo: Mt 22, 1-14 Índice de libros

Texto de Marcos 15

Jesús ante Pilato

1 Inmediatamente, a la madrugada, los sumos sacerdotes tuvieron consejo con los ancianos, los escribas y todo el Sanhedrín, y después de atar a Jesús, lo llevaron y entregaron a Pilato.* 2 Pilato lo interrogó: «¿Eres Tú el rey de los judíos?» Él respondió y dijo: «Tú lo dices».* 3 Como los sumos sacerdotes lo acusasen de muchas cosas, 4 Pilato, de nuevo, lo interrogó diciendo: «¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan». 5 Pero Jesús no respondió nada más, de suerte que Pilato estaba maravillado.*

Pospuesto a Barrabás

6 Mas en cada fiesta les ponía en libertad a uno de los presos, al que pedían. 7 Y estaba el llamado Barrabás, preso entre los sublevados que, en la sedición, habían cometido un homicidio. 8 Por lo cual la multitud subió y empezó a pedirle lo que él tenía costumbre de concederles. 9 Pilato les respondió y dijo: «¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?» 10 Él sabía, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia. 11 Mas los sumos sacerdotes incitaron a la plebe para conseguir que soltase más bien a Barrabás.* 12 Entonces, Pilato volvió a tomar la palabra y les dijo: «¿Qué decís pues que haga al rey de los judíos?» 13 Y ellos, gritaron: «¡Crucifícalo!» 14 Díjoles Pilato: «Pues, ¿qué mal ha hecho?» Y ellos gritaron todavía más fuerte: «¡Crucifícalo!» 15 Entonces Pilato, queriendo satisfacer a la turba, les dejó en libertad a Barrabás; y después de haber hecho flagelar a Jesús, lo entregó para ser crucificado.*

El Rey de burlas coronado de espinas

16 Los soldados, pues, lo condujeron al interior del palacio, es decir, al pretorio, y llamaron a toda la cohorte.* 17 Lo vistieron de púrpura, y habiendo trenzado una corona de espinas, se la ciñeron. 18 Y se pusieron a saludarlo: «¡Salve, rey de los judíos!». 19 Y le golpeaban la cabeza con una caña, y lo escupían, y le hacían reverencia doblando la rodilla. 20 Y después que se burlaron de Él, le quitaron la púrpura, le volvieron a poner sus vestidos, y se lo llevaron para crucificarlo.

Simón de Cirene

21 Requisaron a un hombre que pasaba por allí, volviendo del campo, Simón Cireneo, el padre de Alejandro y de Rufo, para que llevase la cruz de Él.* 22 Lo condujeron al lugar llamado Gólgota, que se traduce: «Lugar del Cráneo».*

Crucifixión de Jesús

23 Y le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero Él no lo tomó. 24 Y lo crucificaron, y se repartieron sus vestidos, sorteando entre ellos la parte de cada cual. 25 Era la hora de tercia cuando lo crucificaron.* 26 Y en el epígrafe de su causa estaba escrito: «El rey de los judíos».

27 Y con Él crucificaron a dos bandidos, uno a la derecha, y el otro a la izquierda de Él. 28 Así se cumplió la Escritura que dice: «Y fue contado entre los malhechores».* 29 Y los que pasaban, blasfemaban de Él meneando sus cabezas y diciendo: «¡Bah, Él que destruía el Templo, y lo reedificaba en tres días!* 30 ¡Sálvate a Ti mismo, bajando de la cruz!» 31 Igualmente los sumos sacerdotes escarneciéndole, se decían unos a otros con los escribas: «¡Salvó a otros, y no puede salvarse a sí mismo! 32 ¡El Cristo, el rey de Israel, baje ahora de la cruz para que veamos y creamos!» Y los que estaban crucificados con Él, lo injuriaban también. 33 Y cuando fue la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona. 34 Y a la hora nona, Jesús gritó con una voz fuerte: «Eloí, Eloí, ¿lama sabacthani?», lo que es interpretado: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».* 35 Oyendo esto, algunos de los presentes dijeron: «¡He ahí que llama a Elías!» 36 Y uno de ellos corrió entonces a empapar con vinagre una esponja, y atándola a una caña, le ofreció de beber, y decía: «Vamos a ver si viene Elías a bajarlo».* 37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.*

38 Entonces, el velo del Templo se rasgó en dos partes, de alto a bajo. 39 El centurión, apostado enfrente de Él, viéndolo expirar de este modo, dijo: «¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!».* 40 Había también allí unas mujeres mirando desde lejos, entre las cuales también María la Magdalena, y María la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, 41 las cuales cuando estaban en Galilea, lo seguían y lo servían, y otras muchas que habían subido con Él a Jerusalén.

Sepultura de Jesús

42 Llegada ya la tarde, como era día de Preparación, es decir, víspera del día sábado,* 43 vino José, el de Arimatea, noble consejero, el cual también estaba esperando el reino de Dios. Este se atrevió a ir a Pilato, y le pidió el cuerpo de Jesús.* 44 Pilato, se extrañó de que estuviera muerto; hizo venir al centurión y le preguntó si había muerto ya. 45 Informado por el centurión, dio el cuerpo a José; 46 el cual habiendo comprado una sábana, lo bajó, lo envolvió en el sudario, lo depositó en un sepulcro tallado en la roca, y arrimó una loza a la puerta del sepulcro. 47 Entre tanto, María la Magdalena y María la de José observaron dónde era sepultado.

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